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“13 Reasons Why”, temporada 2, el lado B de la historia

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Han pasado algo así como dos semanas desde que se estrenó la segunda temporada de 13 Reasons Why por Netflix y, aunque el éxito no se compara con lo que fue el año pasado, los espectadores siguen divididos respecto a si la trama es o no lo que esperaban ver…

En LGTV nos pusimos las pilas, sacamos las mantitas del clóset, preparamos un café cargado y nos maratoneamos la serie en nuestra Smart TV LG, para detallar lo que nos gustó y lo que no nos gustó tanto del lado B (o C) de la cinta de Hannah Baker. ¿Qué más se puede contar sobre ello? Pues mucho.

¡Cuidado con los spoilers! A partir de aquí hacia abajo vamos a hablar de todo lo que pasó en 13 Reasons Why, temporada 2, así que no si no has terminado la serie, te recomendamos que lo hagas antes de leer esta columna 😉

Habían muchas cosas que faltaban por contar

Cuando uno como espectador terminaba la primera temporada, costaba imaginar que iba a ocurrir más adelante con una segunda o tercera parte. Probablemente ahora el sentimiento es el mismo, ya que el final quedó tan abierto como el capítulo trece donde Hannah Baker (Katherine Langford) llegaba a los oídos de todos los protagonistas y comenzaba a revelarse esa verdad absoluta sobre las trece razones que tuvo para suicidarse en el baño de su casa.

Una de las cosas más llamativas de la serie, era que trataba de forma gráfica el acoso. Vimos en detalle una escena de violación y también el constante bullying de un grupo de alumnos hacia Hannah… y por consecutiva el momento en que la chica se corta las venas. Cosas horrorosas por supuesto, pero que nos hicieron entrever que tal vez no estamos tan acostumbrados como pensábamos a que el cine o la televisión nos muestre una tragedia como tal, o peor aun; que estemos intentando evitar hablar de temas tan importantes como son el bullying o el suicidio.

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En la segunda temporada de 13 Reasons Why, no se revelan “más de trece razones”, como en algún momento imaginábamos que sería su secuela. Sino que esta segunda patita, vendría siendo el lado B de los protagonistas que fueron parte o autores del sufrimiento de Hannah. Muchos de los cuales, luego de los trágicos sucesos recientes (cinco meses desde el suicidio de Hannah), vivieron atormentándose por la culpa, y ven el juicio donde se desarrolla la trama, como la última oportunidad de redimir su error.

Ahí es donde nos encontramos capítulo a capítulo con sus voces en off, explicando los motivos que tuvieron para hacer lo que hicieron y las confesiones internas que los obligan a ser quienes son. ¿Errores de la inmadurez o simples monstruos…? Es algo que tienen que juzgar ustedes mismos, queridos lectores.

Courtney (Michele Selene Ang) es una de ellas y la primera en darse cuenta de que admitir su homosexualidad, es el primer paso para evitar una cadena de acusaciones contra Hannah, y así zanjar de una vez por todas el tema de la foto del beso entre ambas.

Ryan (Tommy Dorfman), es otro de los que cruzaron hacia el lado oscuro en la primera temporada, pero finalmente en esta segunda parte nos acercamos mucho más a sus verdaderas intenciones detrás de la publicación que hubo con los poemas privados y vemos cómo, posteriormente, comienza a mover los hilos para ayudar en el caso.

Zack Dempsey (Ross Butler) es el personaje revelador en esta temporada, ya que nos muestra una faceta que nunca percibimos de él cuando fue parte de “la lista” que incluyó a Hannah Baker, aludiendo a una de sus partes físicas. La verdad fue que Zack estaba enamorado, o al menos vivió un verano intenso con Hannah hasta que se dejó llevar por las apariencias frente a sus amigos, quebrando para siempre su romance con ella. Lo que vino después todos lo saben, aunque no deja de ser interesante conocer que entre ellos hubo una relación muy importante y que nadie supo de eso hasta ahora, claro.

Jessica (Alisha Boe), Justin (Brandon Flynn), Alex (Miles Heizer) y Tony (Christian Navarro), siguen siendo los personajes de apoyo en la cruzada que se forma para revelar la verdad detrás del acoso contra Hannah. Muchos de ellos continúan evolucionado en torno al antagonista (Bryce), buscando la forma de que este pague por las experiencias traumáticas que provocó en Hannah.

El ego de Bryce (Justice Prentice) ha ido creciendo a pesar de que la verdad está encima de él, y probablemente sigue siendo –lejos– el personaje más odiable de todos, demostrando que hay veces en que el dinero, la posición social y los trofeos, tienen más peso que la justicia.

Finalmente llegamos a los dos papeles claves en esta historia

Clay (Dylan Minette) no ha podido olvidar a Hanna, pese a que ahora continúa un romance con Skyler (Sosie Bacon), la chica de los tatuajes que también esconde uno que otro secreto.

Las apariciones de Hannah en su diario vivir no hacen más que atormentar su rutina y, al mismo tiempo, mantiene largos debates con las respuestas que –probablemente– esté generando él mismo a partir de sus recuerdos sobre ella. Clay siempre ha sido el punto de unión entre todas las historias, y como bien saben ustedes, es una de las trece razones que llevaron a Hannah a tomar la más triste de las decisiones.

Para el final de temporada, encontramos un desenlace mucho más conciliador para él, dejando descansar la memoria de Hannah de una vez por todas. Lo malo, es que del daño está hecho y muchas de las consecuencias quedan sostenidas en el aire y al parecer, pretenden caer sobre lo que venga por delante.

Una de esas consecuencias “tipo efecto mariposa” es la historia de Tyler (Devin Druid); el personaje más apocado y el que nadie toma en serio hasta el último capítulo, cuando llega con armamento táctico a las puertas del baile de la escuela.

Una temporada intensa y cruda, pero mucho más conciliadora que la primera temporada

Habíamos dicho hace un año atrás, que 13 Reasons Why debería convertirse en una “asignatura obligatoria”. El tiempo, las polémicas y los casos de suicidio (que lamentablemente hemos tenido que escuchar por la televisión), nos hacen pensar que no estábamos tan equivocados y que la serie, más que ser una producción que promueva las soluciones radicales, es una historia que permite aflorar y enfrentar aquellos sentimientos que ignoramos a diario.

El Bullying es algo que nuestros niños/adolescentes tienen que enfrentar casi por normalidad en una sociedad cada vez más individualista y ciber relacionada. Tal vez hemos escuchado frases como ella se lo buscó, déjal@ que se defienda sol@, o la típica son sólo juegos de niños, pero la verdad es que son temas que nos involucran a todos y que no debemos ignorar tan fácilmente.

La historia de Hannah en esta segunda temporada es un ejemplo entre miles sobre casos de machismo, discriminación, objetivación y, lamentablemente, también sobre acoso y violación. Es por eso que creo que 13 Reasons Why sigue siendo una serie que vale la pena ver, analizar y conversar. Por el contrario, no es una serie que deba ser vista sin la compañía de una adulto que pueda contener las emociones de una persona que aún no termina de madurar las propias.

Hay momentos de la serie en que duele (y duele mucho) ver hasta que punto puede llegar la violencia, pero finalmente sirven para denotar las cosas que ocurren sin que nos estemos dando cuenta. Personalmente, creo que vale la pena hacer el intento y poner atención a esta producción. Así, en un futuro podríamos incluso salvarle la vida a alguien que lo necesite.


Lo bueno es que esta segunda temporada escucha a muchas de las personas que se sintieron emocionalmente afectadas con la primera, y consigue crear una campaña en torno a la prevención del suicidio. Incluso, al final de cada capítulo se pueden escuchar las voces de los actores protagonistas, haciendo un llamado a pedir a ayuda a 13reasonswhy.info en caso de que algún espectador esté pasando por un mal momento. Adicional a eso, existen varios clips dentro del mismo material de Netflix, que se pueden visualizar para entender mejor la temática de la serie y el cómo puede servir como una oportunidad para mejorar la calidad de vida de las personas.

Eso por ahora. Es normal que 13 Reasons Why tenga problemas de guión, y una que otra cosa sea innecesaria dentro de la historia de los protagonistas o de Hannah Baker. Pero honestamente, me parece mucho más importante el mensaje que se está entregando por sobre cualquier falencia narrativa. A veces el éxito de una obra puede ser la ventana directa para que las personas logren sentir una identificación emocional, y/o logren originar cambios reales en nuestra sociedad.

¿Qué dicen ustedes? ¿Les gustó esta segunda temporada? ¿Esperaban más? Estaremos atentos a sus comentarios.

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