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Por qué DiCaprio no debería ganarse el Oscar por The Revenant

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Yo sé que todos queremos que Leo se gane el Oscar. Le hacemos tanta barra al cabro, que incluso le decimos así: Leo. Porque para qué estamos con cosas, vimos crecer a este compadre delante de nuestros ojos. Y no hablo solo de crecer físicamente, desde ese flacuchento medio turnio que era en sus primeras películas hasta transformarse en el hermano perdido de Benicio Del Toro. También lo vimos crecer profesionalmente, y esa es la gracia.

Porque el Leo entró en el club de “Los basureados del Oscar” cuando no ganó por su increíble actuación en What’s Eating Gilbert Grape (1993). Aunque el loco actuaba junto a Johnny Depp y Juliette Lewis (entre otros), fue él el que se robó la película y nos dejó a todos peinados para atrás con su actuación. Fue tan groso, que muchos pensaron que él era así en la vida real, pero resulta que no: Talento. Después del basureo se transformó en el ídolo de adolescentes por Romeo + Julieta y Titanic, y yo incluiría esas películas también en el basureo académico. Porque sí pos, el Leo aparte de verse bonito y hacer suspirar niñitas también lo hizo increíble. Y recordemos que por Titanic nominaron a todos al Oscar incluyendo la abuelita de cien años y la señora que baldeaba el set. ¿Pero a su protagonista, el alma de esa película y que lo daba todo? Las puras gracias.

Por qué DiCaprio no debería ganarse el Oscar por The Revenant

Pero filo, da lo mismo. Leo era “el rey del mundo” de todas maneras, y las tenía a todas suspirando y odiando a Kate Winslet porque demás que el socito cabía en el pedazo de madera flotante. ¿Y qué hizo Leo con esta nueva fama? Podría haberse conformado con seguir siendo el niñito bonito, pero no. Se la jugó y no paró de hacer películas con gente como Danny Boyle, Woody Allen, Éscor Cese, Spielberg, Nolan, Tarantino, etc. y siempre se las arregló para tener personajes difíciles en que el compadre de verdad tenía que sacarse los zapatos actuando. De ser el rey del mundo pasó a ser el rey de las esposas muertas, el dolor, las obsesiones y el sufrimiento. A diferencia de casi todos los actores de Hollywood, se notaba siempre que este DiCaprio no aceptaba proyectos para ganarse las lucas así facilito.  que hacen todos, ni la película típica fábrica de salchichas de Hollywood. Aunque trabajaba en puras superproducciones, eran todas más de “autor”, más “propuesta” que “producto”. Y eso lo notamos todos, obvio, y por eso le hacemos barra, por eso los memes, por eso el apoyo y las ganas de verlo por fin con el Oscar en la mano…

Pero no por The Revenant (o El renacido) pos Leo. Aquí por fin les voy a decir por qué.

Aunque tengo mis reparos con The Revenant, hay que reconocer que es una película única que vale la pena ver solo porque alguien (o “alguienes”) estuvo lo suficientemente loco como para hacerla. Es un thriller de supervivencia brígido, con escenas que nunca antes habíamos visto filmadas como nunca nadie las había filmado (¡ese ataque indio, la osa, el precipicio!). Las actuaciones son todas increíbles, y mientras más grande la pantalla donde la vean, mejor. Con sus muchos defectos y todo. Pero las verdaderas estrellas de The Revenant son dos: La fotografía impresionante de la naturaleza feroz y Tom Hardy como Fitzgerald. Todo lo que tiene que hacer DiCaprio es reaccionar a alguno de esos dos elementos.

En The Revenant, DiCaprio sufre más que McClane, Ash y el Señor Barriga combinados. Le tiran más flechas que a Boromir, lo ataca una osa brígida, come más asquerosidades que Gollum incluyendo sashimi de bufalo, y se arrastra, llora, aprieta los dientes, derrama babas y mocos e incluso en una escena les juro que toma la cámara se la acerca a la cara y les dice a los miembros de la Academia qué más tengo que hacer por el amor de Dios (y la cámara se empaña porque así es el realismo de Alejandro González Iñárritu).

El actor que hizo prácticamente un catálogo de actuación en El lobo de Wall Street, mostrando absolutamente todos los rangos posibles, aquí se reduce a un ser que solo debe sobrevivir y vengarse, que solo sufre por lo que le ha pasado o por lo que le está pasando, y que en ninguna escena nos muestra nada que no sea alguna variante de esta miseria. Es como si uno tomara diez minutos de Los Infiltrados e hiciera una película de diecisiete horas con eso.

Por qué DiCaprio no debería ganarse el Oscar por The Revenant

¿Dónde está el DiCaprio de El Lobo de Wall Street capaz de hacernos reír, de hacernos odiarlo, de hacernos entenderlo aunque sea un monstruo? ¿Dónde está el DiCaprio de Shutter Island o Inception con ese dolor más piola pero igual de intenso? ¿Dónde está el DiCaprio que nos sorprende con un rango completamente nuevo como el de El Aviador o Django Unchained?

El peliculasta Alejandro González decidió que ese DiCaprio era menos interesante que el DiCaprio maltratado y sepultado en mocos, vello facial e intestinos de caballo. Y creo que todos, incluyendo la Academia, debiéramos pararnos y decir: “No, Alejandro González. Estás equivocado. Este DiCaprio no es el mejor DiCaprio y por lo tanto no merece ningún tipo de premio. Bueno, un Globo de Oro quizás, o esos otros que dan lo mismo. Pero no el Oscar, sorry”.

A mí lo que más me preocupa es el mismo DiCaprio. Si la Academia decide premiar este, según yo, uno de sus papeles más planos y más falsamente intensos, quién sabe qué rumbo podría tomar la carrera del compadre. Aquí estoy especulando. Pero el Leo claramente quiere el reconocimiento de la Academia, y lo ha hecho todo por ganárselo. Si se lo gana por The Revenant ¿buscará papeles parecidos para seguir cosechando trofeos? ¿Una vez saciado el empacho se dormirá en los laureles y empezará a hacer comedias románticas? ¿O seguirá jugándosela con personajes únicos y directores interesantes y los Oscars le dan lo mismo al compadre? No sé. Pero si la mejor actuación de su vida quedó sin premios (El lobo de Wall Street), no debería ganarse ninguno por algo que no le llega ni a la rodilla.

Tú sigue luciéndote, Leo. Con eso ganamos todos. El Oscar ya llegará. Y si no llega qué tanto. Seguro encontrarás algo que te anime en tu isla privada con veintisiete supermodelos. Organízate un partido de Mario Kart o algo.

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