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Chile después del mundial: una hoja de ruta inalterable

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Hablemos en serio después de enjugar algunas lágrimas y aplaudir hasta rabiar los 120 minutos de Chile ante el Scratch: y a partir de ahora, ¿qué?

Surge la Copa América en 2015 (seremos anfitriones) y, rápidamente, las nuevas clasificatorias para acceder a un cupo para el Mundial de Rusia. Los desafíos se acercan, en inversa proporción al crepitar de los festejos y de las sonrisas por lo realizado en Brasil. Esta generación comenzará a desgranarse. Ya no será el mismo grupo. Incluso, hasta el estratego podría partir si recibe una oferta demasiado seductora para proseguir su carrera en otras latitudes. Asomarán cambios, de eso no cabe ninguna duda.

¿Perderemos todo lo avanzado? Porque es evidente que, a nivel de Selección, el fútbol chileno muestra una grata evolución. Lo primero es prever los nuevos escenarios; lo segundo, fortalecer los cimientos construidos y mantener una hoja de ruta inalterable.

Esta planificación deberá hacerse con visión de mediano y de largo plazo; es decir, con una consistencia a prueba de las deserciones colectivas o individuales. Lo que suele llamarse política deportiva.

Pienso en Holanda. Antes de la irrupción de esa generación excepcional, que  encabezaron Rinus Michels y Johan Cruyff, ese país figuraba en los puestos secundarios o terciarios de las competencias europeas y mundiales. Todo cambió con el Ajax de fines de los ’60 y con la Naranja Mecánica en Alemania ’74, donde alcanzó el subcampeonato. Luego, cuatro años más tarde, en Argentina ’78, sin Michels y sin Cruyff… también llegó a la final. No estaban los artífices del “fútbol total”, pero su trabajo resultó tan sólido, que la selección, con Ernst Happel en la banca, también rozó el título y la gloria. Hoy, los “tulipanes” siguen siendo respetados en el mundo entero, y ya están instalados en cuartos de final en Brasil 2014.

La extrapolación es básica: hay que seguir ejemplos como ese. Nuestro estilo, matices más, matices menos, parece estar definido (futbolistas técnicamente bien dotados, jugando con intensidad). Hay que reforzar el tema disciplinario dentro y fuera de la cancha (ahí, escuchemos a Gary Medel), y replicar en las selecciones menores un modelo parecido.

Esbozo en pocas líneas un plan que debe tener muchas otras resonancias. Pero apunto -creo- en la dirección correcta: no podemos perder lo que se ha conseguido en los últimos años, desde que José Sulantay tomó a gran parte de este plantel y la llevó  al podio en el Mundial de Canadá Sub ’20. Una línea de tiempo marcada por hitos como los de Colo Colo 2006 y de la Universidad de Chile 2011, y por los nombres de Marcelo Bielsa y Jorge Luis Sampaoli.

Esto es lo mismo que le decía el fiel Sancho Panza a Don Quijote: “Porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más…”. Deshacer el camino recorrido, entonces, sería más que una locura: una estupidez.

*Este texto pertenece a la última editorial de la revista elagora.net

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