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El partido recomendado de la semana: Colo Colo v/s Santiago Wanderers

Enfrentamiento
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Colo Colo es el equipo más importante de Chile: a) por convocatoria; b) por la cantidad de títulos nacionales (29); c) por la cantidad de títulos internacionales (3 Copa Libertadores, Copa Interamericana y Recopa Sudamericana, todos conseguidos en el brillante ciclo de Mirko Jozic); d) porque es el único que nunca ha bajado de categoría.

De allí que es muy natural la expectación que provoca la inminente llegada de la estrella N° 30, que, muy probablemente, los albos conseguirán este fin de semana ante Santiago Wanderers. Se pondría fin a una sequía que dura más de dos años, período en el cual se tomaron decisiones tan cuestionables, como sospechosas: en la contratación de jugadores y de entrenadores, fundamentalmente.

Pero eso, dicen en el Monumental, es pasado, y lo importante está a la vuelta de la esquina: ganarle a los “caturros” y dar la vuelta olímpica en la ruca de Macul. Ojo, que si Universidad Católica enreda puntos el sábado, frente a Deportes Antofagasta, los albos serían campeones antes de entrar a la cancha.

Como sea, el título está ahí, al alcance de la mano… O mejor dicho, de los pies. Asoma, entonces, como el duelo excluyente de la jornada el que sostendrán los herederos de David Arellano contra un rival desesperado por conseguir puntos, para abandonar el sótano de la ya temible tabla acumulada.

Colo Colo-Santiago Wanderers (domingo 13, 12.30 horas, Estadio Monumental). Si apelamos a la lógica, el equipo popular no tendría inconvenientes para quedarse con los tres puntos, pese a que durante todo el torneo no ha logrado convencer con una propuesta sólida y sostenida, y que ha evidenciado una merma ostensible en las fechas finales. ¿Cómo puede ser líder un cuadro así? La explicación está en la mediocridad de este campeonato y la aún más decadente actuación de los enemigos naturales del “Cacique”, a saber: Universidad de Chile, Universidad Católica, O’Higgins y Unión Española.

En muchas ocasiones, Colo Colo ganó o empató sin jugar mejor que su rival, mostrando contundencia ofensiva, como principal atributo. Así ocurrió con Cobreloa, O’Higgins y la “U”, por citar tres ejemplos. Frágil en el fondo, con jugadores que muestran una curva de rendimiento descendente (“Pajarito” Valdés, Felipe Flores) y un fútbol especulativo, de aguante, muy pendiente de lo que haga el rival, la oncena de Héctor Tapia encontró demasiadas facilidades en este Clausura.

Obvio que también tiene méritos, como la jerarquía individual de Villar, Barroso, Esteban Pavez, Vecchio y Paredes, quienes sostuvieron el peso de la campaña. De esta manera, Colo Colo siempre tuvo una columna vertebral que terminaba por inclinar la balanza. Santiago Wanderers apuesta a sumar poco, pero a sumar al fin y al cabo. Rescatar un puntito de Macul sería un verdadero triunfo, no sólo porque –en teoría- podrían echarle a perder la fiesta a los colocolinos, sino porque lo alejaría de los otros desesperados que hoy le respiran en la nuca: Unión La Calera, Audax Italiano, Everton (el archirrival), Huachipato y, más lejano, Rangers.

El club porteño, lamentablemente, no despega de la irregularidad. Mal conducido dirigencialmente, este año tuvieron que hacer un brusco, aunque necesario, cambio de técnico (Héctor Robles por Ivo Basay) y su funcionamiento apenas le sirve para sumar unidades en el flamante estadio “Elías Figueroa Brander”.

Este fin de semana volverá a atajar el juvenil Gabriel Castellón (José Lafrenz, hijo de Jorge, presidente de la institución, salió de la titularidad por bajo rendimiento), mientras que por el sector derecho  del mediocampo se echará de menos el aporte del excelente Leonardo Valencia. Así, y para sentenciar prácticamente a priori las pretensiones porteñas, Wanderers viajará despotenciado a Santiago.

Sólo le queda el camino de la irreverencia: presionar y atacar a Colo Colo, con el objetivo de forzar los errores en la zaga popular, algo que no cuesta demasiado. Sin embargo, dudamos de que Héctor Robles tome ese camino y, seguramente, dispondrá de muchas piernas en su propio campo, con el claro objetivo de buscar la paridad.

En resumen, y de no mediar variables imprevistas, los albos alzarán en su casa, frente a más de 40 mil espectadores, la anhelada estrella 30. La misma que, hasta hace poco, nadie se atrevía a mencionar (por cábala, los hinchas hablaban de la 29+1). Uno de los títulos más esquivos en la rica historia del club. La corona veleidosa. La que ha costado sangre, sudor, lágrimas y millones de dólares tras ese largo despilfarro de dos años y medio.

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