Mi perfil
Regístrate con
- ó -
Recuperar contraseña

Hora de balances y de consecuencias

estadio-LG-TV-800x400_3
Agregar a favoritos

Por Marco Sotomayor, Director revista elagora.net

@blogsotomayor

Dentro del crisol de interpretaciones y definiciones que envuelven la palabra consecuencia, me quedo, por lejos, con la del escritor uruguayo Eduardo Galeano: “decir lo que pensamos y hacer lo que decimos”. Así de simple y conciso. Sin adornos ni excusas.

Si aceptamos esas palabras, ¿quién aprobó o quedó al debe en la materia, al término del Torneo de Apertura?

  • Julio César Falcioni: REPROBÓ. Durante su triste permanencia en la banca de Universidad Católica habló mucho y produjo poco. Siempre apeló a un discurso ambiguo y distorsionador de la realidad (el estratego argentino, por ejemplo, se fue de Chile afirmando que ante la U su equipo remató veintitantas veces al pórtico rival), excusándose detrás de lesiones, suspensiones, falta de tiempo, nivel de los refuerzos, etcétera. Un cero en todo, particularmente en el cheque que recibió como indemnización, con varios ceros a la derecha…
  • Julio Alberto Barroso: REPROBÓ. Cuando el campeonato entró en la recta final, el zaguero no halló nada mejor que echar pelos en la sopa, indigestando a medio mundo. El problema no fue el calibre de sus acusaciones, sino que no pudo sostenerlas frente al Tribunal de Penalidades. Llegó sin pruebas y se fue con un castigo de 8 fechas (hasta el momento). Los efectos del caso Barroso tuvieron fuertes resonancias al interior del equipo popular. Los jugadores perdieron el foco en el objetivo final y demostraron, de paso, la enorme distancia que existe entre el plantel y el cuerpo técnico con la directiva de Blanco y Negro y con su gerente deportivo, Juan Gutiérrez. Al cabo, Colo Colo remató tercero.
  • Martín Lasarte: APROBÓ. Por fin al uruguayo le “sonó la flauta”. Tras tantas frustraciones acumuladas en su paso por la Universidad Católica, Lasarte logró estructurar y consolidar una propuesta futbolística importante en la U, que marcó diferencias desde el arranque. A juicio de mi colega Julio Salviat (revista elagora.net, edición N°28), el técnico “encontró un plantel cabizbajo, desequilibrado y dividido, y tuvo que operar de Acertó con los refuerzos, levantó a los desanimados, afirmó a los referentes, les quitó kilos a los gordos y cambió sobre la marcha. Así, obtuvo el premio que su seriedad y decencia merecían”. Todo esto, eso sí, amparado bajo la inagotable chequera del presidente Carlos Heller, quien dio crédito casi ilimitado a Lasarte a la hora de contratar y depurar un vestuario en franca decadencia.
  • Sergio Jadue: EN DUDA. Luego de una tranquila reelección, sin una oposición articulada, y de ser maestro de ceremonias en diferentes eventos de la ANFP y de la CONMEBOL, deberá hacerse cargo de los famosos 50 puntos de su programa de gobierno, algunos de ellos de una profundidad y trascendencia tales, que llegaron a conmovernos:

Pto. 4. Se mantendrá una gestión profesional de Selecciones, sin despreocuparse del servicio y atención a los clubes.

Pto. 27. Se mantendrá el total compromiso con la Roja para seguir posicionando internacionalmente al fútbol chileno.

Pto. 28. Chile se medirá con las selecciones más adecuadas para preparar la Copa América 2015,  la Copa Centenario 2016 y las Eliminatorias Rusia 2018.

Podría seguir, pero para qué.

Lo importante, más allá de la obviedad de este programa (que incluye el punto 10: Los excedentes que genere la ANFP se distribuirán a los clubes de forma igualitaria), será ver cómo Jadue y su directorio se hacen cargo de los compromisos, porque una cosa son las promesas electorales y otra, muy distinta, hacerlas realidad.

  • Jorge Sampaoli: REPROBÓ. El discurso del casildense incluyó, por momentos, las palabras compromiso y amateurismo para reflejar la entrega que tuvieron algunos jugadores de la Roja en el pasado Mundial Brasil 2014. Esos mismos conceptos fueron olvidados por el estratego a la hora de forzar una renegociación de su contrato para quedarse por las próximas Copa América y Clasificatorias. Allí, el compromiso con el fútbol chileno y el amateurismo se fueron un ratito largo, y hasta uno de los sponsors oficiales de la Selección vio con horror cómo Sampaoli hacía publicidad a su competencia… Cosas del fútbol chileno.
  • La Roja: APROBÓ SÓLO A MEDIAS. Aquí, las palabras emanadas desde el núcleo duro del equipo (Medel , Vidal y Sánchez, entre otros) se transformaron en verdaderos autogoles de media cancha. Afirmar, por ejemplo, “somos la mejor generación de jugadores en la historia del fútbol chileno”, carece de sentido si ello no va acompañado de resultados trascendentes. Y como hasta el momento esos grandes objetivos sólo asoman como una declaración de buenos deseos, la Roja está al debe, excepto porque ha mantenido una interesante línea futbolística, que nos ha posicionado como un rival de peligro para cualquier equipo.

 

¿Cómo encontraste este artículo?

Débil Regular Excelente

ad