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Madrid v/s Madrid

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Julio Cortázar nos enseña que “lo fantástico siempre proviene de lo cotidiano”. Y es que no resulta difícil pensar que ningún hincha del Atlético Madrid, por fanático que sea, haya previsto un cierre de semestre más espectacular para su equipo: campeón de la Liga hispana, dando la vuelta olímpica en el Nou Camp, de Barcelona, y siete días más tarde, disputando la final de la Champion League, contra su enemigo natural, el archirrival que todo adepto “colchonero” desea vencer: el Real Madrid.

Una vez más la realidad superó a la ficción, y el Atlético – también conocido, casi peyorativamente, como el “otro” Madrid- vive y disfruta la semana más trascendente de sus 111 años de historia: atrapar, en tan sólo siete días, esas  copas tan anheladas por cualquier español. Un final de temporada -insisto- que nadie podía predecir, ni siquiera soñar…

Pero obtener la “Orejona” supondrá más dificultades que haber atrapado la Liga, ante el inofensivo Barcelona del “Tata” Martino. Al frente asoma el cuadro del italiano Carlo Ancelotti, viejo zorro en estas lides. El italiano ha sido campeón europeo como jugador y como entrenador, por lo que conoce en detalle los recovecos y la adrenalina de una final.

Champion League 2014: Real Madrid-Atlético Madrid

-Sábado, 14.45, hora de Chile, Estadio da Luz, de Lisboa, Portugal.

Hemos escuchado hasta el agotamiento eso de que chocarán “dos equipos defensivos”, “dos cuadros que no proponen…” El carácter propositivo es intrínseco en cualquier equipo de fútbol: desde el más modesto, hasta el más poderoso. El tema es qué propone cada uno de ellos. Diego Pablo Simeone y Carlo Ancelotti son directores técnicos nacidos de escuelas con muchas similitudes: trabajo táctico prolijo en la zona defensiva, énfasis en los balones detenidos (en área propia y en área rival), salidas rápidas, fundamentalmente por los costados, contundencia en la definición (se ataca poco, pero bien), cierto grado de pragmatismo… Todo esto tiene un cariz engañador para los observadores distraídos: “se trata de equipos defensivos”, repiten muchos, como auténticos loros. Basta decir con que el Real definió la semifinal ante el Bayern Munich de Guardiola (partido de vuelta, en Alemania), con una eficacia digna de un aplauso superlativo: en los primeros 20 minutos, ya ganaba 2-0. Con eso, prácticamente aseguró la llave. Y, ojo, siempre llegó más a la portería rival, que los inocuos bávaros.

Y el Atlético, sin tener un registro parecido, neutralizó al “Barca” en Cataluña, con una propiedad digna de un campeón. Atacó poco, es verdad, pero comparativamente sus oportunidades de gol fueron más claras que las de Messi, Alexis y compañía. De hecho, sólo un golazo del chileno pudo desfondar la zaga visitante. Tras el empate (cabezazo de Godín, tras un córner, es decir, optimización de las pelotas paradas), el Atlético padeció escasas zozobras y levantó la Copa de la Liga en un recinto donde muchos equipos han sufrido goleadas históricas.

Para terminar con este desmentido, les dejo una estadística: los “merengues” llegan a Lisboa, acumulando 37 goles anotados en sólo 12 partidos de Champions, mientras que el Atlético consiguió 25 en el mismo número de juegos. No son cifras de cuadros defensivos…

Ahora bien, las lesiones son un factor a considerar. El empate 1-1 ante el Barcelona, puede considerarse como un resultado pírrico para los “colchoneros”: perdieron a su máximo anotador, el brasileño-español Diego Costa, y al volante turco Arda Turán. Sólo el segundo podría ser de la partida ante el Real. En este aspecto, el plantel de Ancelotti tiene ventajas.

Como sea, el duelo del sábado será el enfrentamiento de equipos maduros, con certezas tácticas muy sólidas, en el cual no habrá lugar a la improvisación, excepto las que tiene que ver con el talento natural de los jugadores. Y aquí, también veo supremacía en los “merengues”: Cristiano Ronaldo, Garet Bale y los centrales Sergio Ramos y Pepe son futbolistas que marcan diferencias. Y la final de una Champions es el escenario perfecto para hacerlo.

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