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Mario Salas en la UC: el inicio de la “revolución”

Foto: Agencia Uno
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Por Marco Sotomayor, director revista elagora.net
@blogsotomayor

Dentro del juego mediático de toda pretemporada futbolística que se precie de tal, Universidad Católica alcanzó un fuerte protagonismo por la contratación del estratego Mario Salas, en una maniobra que intentará sacar a sus hinchas de la depresión que los acompañó durante 2013-2014. Salas no tiene la gravitación de los anuncios de Colo Colo, que sentaron en la testera de los fichajes a Humberto Chupete y a Luis Pedro Figueroa, ni de Universidad de Chile, que respondió con la compra del goleador argentino Leandro Benegas, ex Unión La Calera, cuyo juego frontal y recio no se condice con la cara de niño que mostró al momento de probarse la camiseta azul: un cabro chico con juguete nuevo, a propósito de la próxima Navidad.

Pero Salas, el Comandante, logró convocar harta prensa en la presentación oficial en San Carlos de Apoquindo. Claro, se trata de Universidad Católica y la mayoría de las noticias que genera la institución precordillerana se sostiene por sí sola. Pero acá, además, había otros “valores agregados” desde un punto de vista periodístico: el peso de la historia y las características personales del propio entrenador.

“Con Salas auguro un nuevo fracaso en la UC”, escribió el periodista Andrés Alburquerque en la edición N°29 de la revista elagora.net. Y, entre otros elementos de juicio, apeló a la bitácora de los cruzados. De los diez títulos ganados por el club, “en seis estuvieron sentados en la banca entrenadores que vistieron la camiseta franjeada: Alberto Buccicardi (1949), Luis “Huacho” Vidal (1966), Ignacio Prieto (1984 y 1987), Fernando Carvallo (1997) y Juvenal Olmos (2002). Jorge Pellicer (2005) nunca jugó por Católica, pero trabajaba en las divisiones menores cuando fue llamado a sustituir a Oscar Garré en 2005”.

“En consecuencia -agregó-, sólo tres no eran “de la casa”, y todos extranjeros: el inglés William Burnickell (1954), el argentino Miguel Mocciola (1961) y el argentino-español Juan Antonio Pizzi (2010)”.

La razón de estos registros estaría -según el autor- en que hay que conocer muy bien la interna de la institución para poder triunfar en ella, desde las características de sus hinchas, hasta la impenetrable “doctrina” que subyace en sus esferas dirigenciales más altas. Se sospecha, o se sostiene, que los poderes fácticos que orbitan en torno del club tienen una influencia mayor a la hora de tomar decisiones, por sobre la dirigencia oficialmente establecida, en este caso presidida por Luis Larraín.

La salida de Luis Felipe Gazitúa, hombre fuerte de Cruzados SADP durante años, sólo habría sido una decisión tendiente a bajar el nivel de presión de la hinchada, tras los fracasos sucesivos de los últimos años, pero que el pensamiento de Gazitúa seguirá muy presente en el club. Al igual como se mantienen los de otros históricos personeros, incluyendo el de Alfonso Swett.

Aquí es donde la historia nos lleva a la personalidad del nuevo director técnico. Salas, quizás por su formación académica (ex alumno del colegio Mackay de Reñaca) o por una cuestión de mero temperamento, no asoma con la docilidad de, por ejemplo, Mario Lepe o de Rodrigo Astudillo, ni con el discurso burdo de Julio César Falcioni o con la ordinariez de Marco Antonio Figueroa. Se trata de un tipo frontal, de fuerte carácter, pero a la vez culto y con una interesante base argumental. Sus referencias al Ché Guevara son algo más que anecdóticas: reflejan horas de lectura y de búsqueda; un reforzamiento del liderazgo a través de una figura señera como la del revolucionario argentino.

Así, la nueva era que arranca en la UC asoma ya con incertidumbres que van más allá de la esfera deportiva, pues apuntan a compatibilizar dos percepciones de realidad (aquí también incluyo lo futbolístico) casi contrapuestas. Como postal de este capítulo que recién comienza a escribirse, quedará la fotografía de Salas y de Larraín al momento de la firma del contrato: sonrisas cómplices y apretones de manos entre un público admirador del Ché Guevara y un ex ministro de Augusto Pinochet.

Cosas del fútbol.

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