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Partido recomendado de la semana

Enfrentamiento_TorneoNacional
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Dan casi lo mismo los 12 puntos que separan en la tabla de posiciones a Colo Colo de la Universidad de Chile, como también que la “U” haya tenido la cabeza más puesta, por momentos, en el Cruzeiro brasileño, rival por la Copa Libertadores. Porque hablamos del Súper Clásico del fútbol chileno, el encuentro más esperado de cada semestre…

Sobre este partido podemos encontrar todo tipo de literatura: desde antecedentes históricos, estadísticos, anecdóticos, testimoniales, futbolísticos, obvio, pero el gran encanto de este choque entre albos y azules es que se reinventa una y otra vez. Siempre habrá ingredientes sabrosos que acrecientan la expectación. Ahora, ni más ni menos la posibilidad de que Colo Colo de la vuelta olímpica ante sus archirrivales (puede ser, si la UC y O’Higgins pierden sus respectivos compromisos). Si bien la opción es remota, la prensa, los propios protagonistas y los hinchas adornan el tema, lo modulan y le sacan brillo con el propósito de aumentar el tonalaje del duelo.

Los albos acaban de tropezar ante la Universidad de Concepción, en el mismísimo Monumental. La “U-B” (es decir, el equipo alternativo) también cayó como local ante La Calera, hecho que reconfirmó la gran cantidad de jugadores de escaso nivel que componen su plantilla. Los “cachitos”, como se dice en buen chileno, muchos de ellos heredados de la gestión de Sampaoli.

Por tratarse de un cotejo cuyas resonancias van más allá de 90 minutos y porque sus actores son los equipos más importantes del país, en materia de convocatoria y de títulos ganados (incluyendo una Libertadores y una Sudamericana), este post está dedicado al pleito entre los hijos y nietos de David Arellano y los descendientes del Ballet Azul.

– Universidad de Chile-Colo Colo (domingo 6, 15.30 horas, Estadio Nacional). Trataré de despelusar el análisis de todo lo periférico, para centrarme en lo medular: los aspectos futbolísticos, que pueden (y deben) desequilibrar la balanza para uno u otro lado. Y aquí parto con una gran verdad: a los dos elencos les falta jerarquía, por mucho de que Colo Colo esté ad portas de sumar una nueva estrella, y de que la “U” avance en la Copa.

El plantel popular  (lo he dicho aquí y en otros medios) está sobredimensionado. Sé que es puntero y que recién perdió el invicto después de doce fechas, pero muestra una evidente fragilidad defensiva y, por largos pasajes, colectiva, al no tener respuestas cuando es presionado por el rival. Los méritos del “Cacique” son su simpleza en la elaboración de la jugada, la contundencia a la hora de finiquitar e individualidades que logran compensar los errores de funcionamiento. Ah, y un técnico ubicado, claro en sus conceptos, pero que aún tiene mucho que aprender.

En la “U” el panorama es igualmente irregular. Atrás, las casa está más o menos ordenada, gracias  a los aportes de Herrera y de González, sobre todo, pero que se complica en la línea media (destaco al paraguayo Rojas y a Lorenzetti) y que termina en la dependencia del Pato Rubio a la hora de meterla adentro.

Al equipo de Romero le falta una línea futbolística definida, un funcionamiento que logre subsanar déficits individuales. Los azules no logran consistencia de mediocampo hacia arriba, no hay desahogo por los costados, Fernández no encaja en el diálogo, y Mora, Farfán y Díaz viven en la intrascendencia.

Así, ¿qué partido veremos el domingo? Me inclino por:

a) Intenso, pero con mucha desprolijidad en el fútbol asociado, principalmente en el último cuarto de cancha.

b) Un Colo Colo que, sin su capitán y goleador Esteban Paredes (que le sirva de lección su torpeza ante El Campanil), podría poblar más el mediocampo con la dupla de contención Baeza-E. Pavez, dejando para la salida a Valdés y Vecchio. De esta forma, su diagrama sería un 4-4-2.

c) La “U” mantendrá un esquema similar, y la duda se centrará en el acompañante de Rubio.

d) Si Julio Barroso no se recupera o no llega a un 100%, se acrecienta la opción b). Obviamente, la zaga popular sin el argentino pasa de regular a mala.

e) Anticipo, desde ya, dos figuras: Johnny Herrera y Justo Villar.

f) Por temperamento y oficio a la hora enfrentar un Clásico, hay paridad. Sin embargo, si a Colo Colo se le abre la perspectiva de ser campeón ese día, la presión puede ser demasiado fuerte para algunos jugadores: Luis Pavez, Fuenzalida, Vilches y Baeza (si juega).

g) Eduardo Gamboa fue el árbitro “sorteado” por la ANFP para dirigir este duelo. Buena elección: ha tenido un crecimiento sostenido en las últimas temporadas y hasta estilizó su figura. Le falta un poco más de tranquilidad en escenarios de fuerte tensión.

Corolario: no creo que el partido responda a grandes expectativas futbolísticos. Pero el hincha valorará lo otro: la agresividad en la disputa del balón, un ritmo intenso, tal vez un descenlace dramático. Porque no me caben dudas que será un partido con drama, entendido bajo el antiguo concepto del teatro griego: la representación del conflicto entre fuerzas antagónicas, con un final no del todo esperado, incluso con algún matiz de comedia.

O sea, lo que sostiene al fútbol y lo eleva a la categoría de espectáculo…

Twitter: @blogsotomayor

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