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Torneo de Clausura, la lucha para evitar el descenso

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“Cayó la luna, se apaga el farol”, canta Manu Chao… Acá, lo que se apaga es el Torneo de Clausura. Y se cierra sin muchas luces, sin muchas lunas, para continuar con las imágenes del músico francoespañol. Colo Colo fue campeón; Universidad Católica ganó la tabla acumulada (e irá a Sudamericana), y Rangers ya perdió la categoría.

Registros objetivos, que marcarán la historia y la estadística del campeonato, pero -en rigor- vimos muy poco fútbol. Me refiero al buen fútbol. Como el uruguayo Eduardo Galeano, nos paseamos por muchos estadios, mendigando “una buena jugadita, por amor de Dios”. Y Dios, que debe estar preocupado de cosas mucho más importantes (evitar la muerte de niños por desnutrición o salvar el planeta de nuestra insaciable depredación, por ejemplo), no nos dio mucha bola, y sólo quedamos al arbitrio de jugadores y de técnicos sin gran apego por el espectáculo.

Afortunada y paradójicamente, el atractivo para esta jornada final lo encontramos entre los equipos más malos del torneo: aquellos que luchan por no perder la categoría e irse a la B. Resulta tan emocionante esta definición, que los cuatro clubes comprometidos jugarán simultáneamente este sábado para no dar ventajas deportivas ni generar sospechas extradeportivas. Ustedes me entienden…

Los recomendados:

Audax Italiano-Palestino (sábado 26, 15.30 horas, Estadio Bicentenario de La Florida). Los audinos (35 puntos) quedaron ad portas de la salvación tras adjudicarse esa verdadera final que representó derrotar a Rangers, en Talca, y mandar a los potreros al cuadro del histriónico Jorge Garcés. Sin jugadores suspendidos y con el ánimo por las nubes, Audax deberá ganar a Palestino para quedar libre de polvo y paja. Ojo, enfrentará a un rival que ya no se juega nada (clasificó para la liguilla por el último cupo a la Sudamericana), en su casa y -reitero- con las convicciones súper reforzadas tras esa victoria en el sur.

Huachipato-Everton (sábado 26, 15.30 horas, Estadio CAP, de Talcahuano). Aquí, el panorama es muy complejo para Everton (34). Pensemos que Huachipato (36) viene de golear a domicilio a Unión La Calera, ratificando algo que he venido diciendo hace muchas semanas: el elenco de Mario Salas no bajará, porque tiene una propuesta futbolística definida, agresiva, con intensidad. Hubo fechas en que el equipo se veía muy desprotegido en defensa, pero una vez que alcanzó mayor equilibrio, comenzó a sumar unidades que lo tienen prácticamente fuera de esta lucha (por su mejor diferencia de gol). Everton está con el agua al cuello: enfrenta a un rival jerárquicamente superior, no mejora su funcionamiento colectivo y presentará dos suspendidos: Saavedra y Velásquez. Sólo le queda apelar al oficio de su estratego, el inefable Nelson Bonifacio Acosta.

Universidad Católica-Unión La Calera (sábado 26, 15.30 horas, Estadio San Carlos de Apoquindo). Justo cuando el cuadro cementero (34) venía obteniendo resultados muy interesantes, ante equipos de mayor solidez futbolística (la “U”, Unión Española y O’Higgins), Huachipato le pegó un mazazo del cual no sé si alcanzará a recuperarse. Es que la goleada de 0-6 que La Calera recibió en su casa, el fin de semana pasado, puede ser decisiva en esta pugna. No solamente relegó a la oncena de Craviotto al penúltimo lugar, sino que le generó una serie de dudas e inseguridades, que no se resuelven en una semana. En rigor, el equipo nunca ha convencido. Con severos problemas en la generación de fútbol, en el finiquito (excepto por la contundencia de Leandro Benegas) y, ahora, con los fantasmas de aquellos seis goles recibidos en un partido clave, La Calera tiene grandes posibilidades de decirle adiós a la categoría. Dependerá, en gran medida, de la seriedad y del compromiso que muestre su rival, cuya concentración está más puesta en buscar un nuevo director técnico, que este partido.

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