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UC: una cirugía mayor

Foto: sangrecruzada.cl
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Marco Sotomayor, Director revista elagora.net

Hace largo rato que la fiesta futbolística está instalada a muchas cuadras de San Carlos de Apoquindo. Prácticamente desde el arranque del Torneo de Apertura. Quizás desde ese gol de Milovan Mirosevic en el segundo minuto de descuento, y que significó el triunfo de Unión Española ante la UC, los cruzados intuyeron que este no sería un buen semestre.

O tal vez antes, cuando Eduardo Berizzo, tan anhelado por la dirigencia y la gerencia técnica del club, hizo una finta que jamás le vimos en la cancha y partió a España y no a la precordillera, como estaba escrito en la hoja de ruta institucional.

¿O más atrás, cuando se diseñó ese plan estratégico? Primer semestre de transición, con un interinato de Rodrigo Tuto Astudillo (¿se fijaron en la “casualidad” de que los tres grandes de Santiago resolvieron lo mismo para el campeonato anterior? Tapia, en Colo Colo, y Romero, en la U), para luego contratar al ex ayudante de Marcelo Bielsa e ir por todo acá y en la Sudamericana.

Mal concebido, dicho plan derivó en una solución de emergencia. Y se trajo a Julio César Falcioni. Aquí debemos ser justos con los regentes de la franja: en el papel, Falcioni no era un mal nombre dado sus títulos con Banfield y Boca Juniors. Insisto: en el papel… Sin embargo, a veces no basta un buen currículo. ¿Se indagó la situación personal del estratego: sus motivaciones, su capacidad de adaptación a un nuevo contexto, su compromiso? Falcioni buscaba club fuera de Argentina (en Brasil, Perú y Paraguay), por lo que venir a Chile no estaba -al parecer- dentro de sus prioridades. Y si lo hizo -creo- llegó con una intención muy parecida a la de sus colegas Diego Cagna y Américo Gallego en Colo Colo: con la ley del mínimo esfuerzo, amparados en muy buenas indemnizaciones. Un verdadero año sabático en nuestras canchas.

¿Qué dejó Falcioni? Nada: ni una línea futbolística consistente ni buenos resultados.

¿Qué pasó con los responsables de su contratación? Nada: de hecho, Luis Larraín, presidente de Cruzados S.A., señaló en la semana que el gerente técnico José María Buljubasich “es más parte de la solución que del problema”. En resumen, nuevamente las decisiones futbolísticas en Católica pasarán por esas manos que han demostrado carecer de competencias para el cargo.

¿Qué pasa con el público cruzado? Nada, mirado desde la perspectiva del club. No sé cuánto le importa realmente a la dirigencia estudiantil, pensado que después de un semestre triste, para llorarlo, elevaron las entradas para ver el duelo frente a Colo Colo a niveles estratosféricos. Había que hacer caja a costa de hincha de la UC, claramente…

Ahora se habla de contratar a Mario Salas, un buen técnico, cuya línea conceptual y estilística se aparta de la histórica “doctrina futbolística” del club, tanto como el fútbol de Bielsa se aleja del de Guardiola. Salas surge, así, como un estratego “anti natura” dentro de esas coordenadas, aunque quizás eso es lo que necesita la institución: un terremoto grado 10. Una cirugía mayor.
Y que se vayan muchos. Casi todos.

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