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8 referencias para ver y entender “Interstellar”

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Todas las películas poseen una cosmología propia. No verás a Darth Vader en una película de Star Trek, ni a Bruce Wayne en la misma conferencia que a Tony Stark. Sin embargo, tal y como corresponde a todos los cuentos de ficción, todas las historias tienen un origen, un punto de referencia que utilizan como base o inspiración para explicar su propia existencia.

Cuando hablamos de ciencia-ficción, las líneas tienden a cruzarse y las ideas anteriores pasan a ser las bases de lo nuevo. Tal como la ciencia de no ficción, los cineastas reconocen lo hecho anteriormente, pero lo mejoran y agregan cosas que antes no se podía hacer. Este es el caso de la nueva película de Christopher Nolan, Interstellar.

Interstellar-Trailer

En un esfuerzo por no dejarse atrapar por la gran puesta en escena del director de Batman, la revista GQ analizó en profundidad las raíces de esta nueva entrega de cine espacial, tema que siempre nos invita a pensar más allá de nuestra existencia.

A continuación 8 referencias encontradas en Interestellar que necesitas saber:

1. ‘2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO’

Es evidente. En una entrevista concedida a la revista Empire, Nolan afirma que le fue imposible operar pretendiendo que esta película de Stanley Kubrick no existía. Simplemente, toda historia que se atreva a tratar temas filosóficos a través de una experiencia de ciencia-ficción realista tiene una deuda con ella. ‘2001’ también fue una de las primeras ocasiones en las que un cineasta trabajaba codo con codo con un gigante de la SF escrita (Arthur C. Clarke), ayudando a consolidar el género como una de las formas quintaesenciales de la narrativa contemporánea. Y aún hay más: todas las preguntas que la película se planteó en 1968 siguen siendo completamente relevantes ahora mismo, 13 años después del año 2001. ‘Interstellar’ proviene de su mismo ADN creativo, pero evita las citas directas (por ejemplo, en el tratamiento de sus inteligencias artificiales) de una manera muy astuta.

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© D.R.

2. DYLAN THOMAS

El personaje de Michael Caine cita (varias veces) uno de sus poemas más celebrados, ‘Do Not Go Gentle Into that Good Night’, dedicado a su padre y considerado una de las visiones artísticas de la muerte más conmovedoras del siglo XX. Para los hermanos Nolan (responsables del guión), las palabras del poeta son un testimonio de la habilidad humana para resistir ante lo inevitable. Sirven como mantra de cara al último tránsito, pero también como saludo a unos viajeros de lo desconocido o como talismán ante la proximidad de un agujero negro.

© Getty Images

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3. ‘ELEGIDOS PARA LA GLORIA’

Christopher Nolan la considera una película casi perfecta. Desde luego, es una película norteamericana perfecta, una candidata a ser conservada en la Biblioteca del Congreso desde antes incluso de que se rodase un solo plano. Philip Kaufman se fijó en un libro de Tom Wolfe que analizaba la mente de todo aquel dispuesto a arriesgar su vida por ser lanzado hacia las estrellas: ‘Interstellar’ sube las apuestas al poner el destino de la humanidad sobre los hombros de sus astronautas. Allí, entre el honor y el hambre por la aventura, es donde el personaje de Matthew McConaughey establece su campamento base.

© D.R.

© D.R.

4. JOHN STEINBECK

Durante su tercio inicial, antes de subirnos en una nave espacial diseñada con la pantalla Imax en la cabeza, Nolan no despega demasiado los pies de la tierra. Y esa es la palabra clave aquí: tierra, polvo, cantidades inmoderadas de las dos cosas. Varios críticos han detectado un cierto halo de ‘Las uvas de la ira’ durante esos primeros minutos, consagrados a narrar las tribulaciones de granjeros del Medio Oeste en mitad de una crisis tan ardua como el Dust Bowl de la década de los treinta. Sin embargo, Steinbeck no parece sólo una referencia estética o de localización: ‘Interstellar’ realmente posee la ambición suficiente para considerarse a sí misma un nuevo gran clásico norteamericano.

© Getty Images

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5. STEPHEN HAWKING

Toda película con agujeros de gusano, singulares espaciotemporales, supercuerdas y demás conceptos que hicieron que te doliera la cabeza con ‘Una breve historia del tiempo’ tiene que invitar al profesor Hawking a su estreno. ‘Interstellar’ lo hizo, claro, pero su asesor (y uno de los padres del proyecto desde el principio) fue su colega Kip Thorne, físico teórico y experto número uno en las implicaciones de la Teoría de la Relatividad Especial. Gracias a él, la película se convierte en una rara avis: uno de los pocos ejemplos de cine que aspira a alcanzar la complejidad de la Hard SF, subgénero literario recomendado únicamente para los lectores más encallecidos. Por supuesto, ‘Interstellar’ encuentra un modo de conciliar la teoría con la práctica: a través de las metáforas sencillas, esas viejas conocidas del espectador de ‘Star Trek’. Algunos diálogos especialmente densos (por no hablar de su obsesión con la gravedad) caerán como un jarro de agua fría cuántico en el ánimo de ciertos espectadores, pero ese era un riesgo con el que Nolan contaba.

© Getty Images

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6. ‘EL TESORO DE SIERRA MADRE’

También es cine de aventuras que, en realidad, trata acerca de la naturaleza humana. Comentar algo más al respecto podría ser considerado spoiler, así que pasemos a…

© D.R.

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7. STEPHEN KING

Uno de los libros que más aparecen a lo largo de la película es ‘The Stand’, traducida en España como ‘La danza de la muerte’ (en su primera versión) y ‘Apocalipsis’ (en su versión completa y sin cortes, la preferida del escritor). ¿Por qué? Bueno, puede ser una casualidad, pero es muy difícil cuando hablamos de un perfeccionista como Nolan. El tercer acto de ‘Interstellar’ tiene mucho que ver con la forma en que King, narrador supremo, resuelve muchos de sus conflictos. Algunos espectadores la encontrarán frustrante, otros fascinante en sus implicaciones y temeridad creativa. Si vamos más a lo concreto, ‘The Stand’ es una novela-río sobre el fin del mundo y la esperanza durante tiempos difíciles, algo que comparte con ‘Interstellar’.

© Cordon Press

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8. STEVEN SPIELBERG

En un universo paralelo, hace algunos años que habríamos visto el ‘Interstellar’ de Spielberg. La productora Lynda Orbst ya había colaborado con Kip Thorne en ‘Contact’, lo que dio lugar a otro proyecto sobre agujeros negros. El director abrió un hueco en su agenda para ponerse a ello nada más terminar ‘Munich’, pero el borrador que escribió Thorne iba a necesitar muchos años para convertirse en un guión de largometraje. Cuando el estudio contrató a Jonathan Nolan para esa tarea, estaba claro quién iba a ser el primer candidato en caso de que Spielberg saliese del proyecto. Sin embargo, algo de su toque ha quedado inscrito de manera indeleble en el resultado final. No tanto ‘Encuentros en la tercera fase’ como ‘I.A. (Inteligencia Artificial)’, su obra maestra incomprendida en el terreno de la ciencia-ficción. Hay una intención similar por llevarnos a lugares a los que sólo el género puede acceder, además de una supremacía de lo sentimental (en concreto, de lo paternofilial) que Nolan aún no había mostrado a esta escala. Anne Hathaway tiene un monólogo lleno de hipótesis sobre la posibilidad de que el amor gobierne el espacio y el tiempo: ese es, en pocas palabras, el milagro de ‘Interstellar’.

© Getty Images

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