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“Cargo”, la película de Netflix que renueva el género zombie del cine

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Todo sobre:CargoNetflix

En los desiertos de Australia, un hombre carga a su hija a través de un escenario desolador. Un mundo post apocalíptico donde los zombies han acabado con gran parte de la población, y donde solo quedan 48 horas antes de que el padre infectado sucumba ante los síntomas del contagio. Así es la nueva película original de Netflix y Cinestro te la cuenta sin spoilers, a continuación.

Los zombies nunca pasan de moda, ¡y Martin Freeman tampoco!

La semana pasada comentábamos The Rain, una serie danesa, también post apocalíptica, que estaba generando ruido por ser original y entretenida. Lo bueno es que a esta se suman otros mil proyectos que se han ganado la confianza de Netflix, y Cargo (la nueva película estrenada hace una semana por la señal) no fue la excepción a la regla.

Cargo habla de un mundo azotado por una especie de virus que se transmite por la clásica mordida, y que convierte a las personas en seres agresivos, irracionales y caníbales. Ahí es donde encontramos a una familia que hasta el minuto se ha mantenido sana y salva en una barcaza por los ríos de Australia, lejos de las personas infectadas y de la violencia que existe por los últimos recursos disponibles en tierra. Al poco tiempo, el padre recibe una mordida que lo obliga a encontrar a un guardador de confianza para su hija de un año, en menos de 48 horas antes de que la infección se propague por su cuerpo.

Como es de esperar, en el camino se cruzan personajes y situaciones que no harán más que empeorar la situación de los protagonistas. Muchos de ellos sobrevivientes de esta pandemia y que muchas veces deben hacer lo que sea necesario para resistir frente a las hordas de zombies que atacan por la noche.

A todo esto: la característica que diferencia a estos zombies de otros, es que tienen una sensibilidad a la luz (como los de Soy Leyenda, aunque no tan “vampirezcos”) y tienden a enterrar su cabeza en el suelo como un escape desesperado, y es el momento en que algunas personas aprovechan para eliminarlos mientras están indefensos. Otra señal (no menos importante) de que una persona está con una infección avanzada, es que de su boca y oídos brota una mucosidad amarillenta bien asquerosa. ¡yiuk!

Volviendo al tema: Martin Freeman (Fargo) interpreta a Andy, el padre en esta historia. Sabemos que él es un profesional sequísimo y probablemente esta película le saca todo el provecho posible a su talento, vinculándolo aún más al drama de forma íntima que en cualquier proyecto que haya realizado antes. Producciones en donde lo encasillaban en el género del humor o la fantasía (recordemos que era Bilbo Bolsón en El Hobbit). De hecho, esta película se levanta más como un drama de relaciones humanas que como una película de ciencia ficción (o terror), bajo esa perspectiva es que los fanáticos del género del drama se van a sentir mucho más cómodos que quienes buscan una cinta para vivir “sustos”.

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Zombies y drama, la nueva era de los muertos vivientes

Durante toda la película (a pesar de la carga humorística que el personaje intenta sacar a la luz), se puede sentir un halo de angustia y desolación. Hay algo de terror en las criaturas, claro, pero da la sensación de que uno también ve a los zombies como personas que simplemente perdieron los atributos que los hacen humanos.

De hecho, esta puede ser la primera vez que veo este tipo de conceptos en una película que por lo general se considera popcorn, o sea, de entretención, de rápido consumo. Y ahí es donde los directores dan en el clavo; Yolanda Ramke y Ben Howling conjugan elementos que no se ven en las películas ambientadas en los Estados Unidos donde todo vale. Aquí la esencia de los personajes es clave para entender que la desolación no es solo externa, sino también interna.

Otro de los puntos fuertes en esta película es que se da el tiempo de volver a los orígenes naturales y espirituales de Australia, poniendo a los pueblos originarios como elementos vitales en un mundo que se cae a pedazos. La muerte se combate con vida y los pocos pueblos que aún quedan (esos mismos que han sido marginados a lo largo del tiempo), son los que mejor entienden este infierno.

Cargo es capaz de entregarnos hora y media de entretención y también de retrospección al hacernos imaginar de qué lado estaríamos en una situación así. Los errores de nuestra sociedad podrían llevarnos a tropezar una y otra vez con las mismas piedras, y a veces solo basta con mirar hacia atrás y aferrarse al amor para sobrevivir… como lo hace Andy con su hija Rosie, por ejemplo.

Siendo honesto, esta es una película que me gustó harto pero me dejó con una sensación de meh, debe ser porque a estas alturas uno espera un poco más de espectacularidad en el género, o porque tal vez imaginaba que el suspenso iba a tener mayor protagonismo como en la película de Viggo Mortensen (y no todo fuera tan dramático).

En definitiva, creo que Cargo es una muy buena película. No la mejor de todas, porque The Road (2009) dejó la vara muy alta en el drama post apocalíptico, pero al menos esta si es una cinta que vale la pena ver lo antes posible y con un paquete de palomitas al lado.

Ahí queda la recomendación. Cargo, protagonizada por Martin Freeman, Simone Landers, Susie Porter y Anthony Hayes, ya está disponible para que la devoren en Netflix a través de su hermoso Smart TV LG.

¿La vieron?, ¿les gustó? Esperamos sus comentarios.

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