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¡Crítica maestra! Batman vs. Superman: El origen de la justicia

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Advertencia: Intenté escribir esta crítica sin spoilers pero no me resultó. Sorry. Así que tiene. Spoilers. Eso significa que hablo de muchas cosas que pasan en la película, sin tacto alguno por aquellos que todavía no la van a ver y que por alguna misteriosa razón han decidido leer una extensa crítica al respecto. Eso. Ya saben. La S significa SPOILERS.

Batman vs. Superman: El Origen de la Justicia.

También conocida como:

DC’s: Avengers.

Los Superamigos Begins.

Man of Steel 2: Bitch, I’m Batman.

Batman v. Batman: Batman of Batman (Batman).

Martha: Soy el número 1.

En el colegio, todos le teníamos miedo al Milodón Becerra. El compadre tenía cara de australopitecus, medía como siete metros agachado y tenía los pies tan grandes que la mamá le mandaba a hacer los zapatos en la fábrica de canoas. Si fuera feo no más daría lo mismo, yo no soy tan superficial. Que ande en la calle con una frazada y se aleje de los abuelitos, los niños y las mujeres embarazadas y listo. Pero no, además de tener cara de pesadilla de Frankenstein el compadre era mala onda, y siempre estaba tratando mal a la gente. Una vez le escondió toda la ropa al Enano Araya y la metió en un casillero de profesores y lo peor es que el Enano Araya la tenía puesta en ese momento, así que todo mal. Casi se asfixió el Araya, y cuando la profesora de religión abrió su casillero casi le dio principio de autopsia, porque pensó que el Araya asfixiado era un fantasma, y lo apuñaló con un plumón de pizarra.

El otro que todos le teníamos miedo era al Pajarraco Jerez, que era igual de horripiloso que el Milodón Becerra, pero según él era mino porque tenía los ojos azules y era igual de mala onda que el otro, con decirles que una vez le escondió el remedio para la epilepsia al Chihuahua Vera y después le andaba mostrando YouTubes estroboscópicos porque quería que le diera un ataque para hacerle exorcismo.

Bueno, estos dos no tenían ningún amigo y nunca se molestaron entre ellos hasta que un día el Milodón le dijo al Pajarraco que no se creyera tan mino porque Freddy Krueger también tenía los ojos azules, y el Pajarraco le contestó que por lo menos él no era el bebé de Rosemary crecido y ahí en el curso todos hicimos “Uuuuh”. Primero, porque todos queríamos ver esa pelea y segundo porque quién hubiera pensado que a los más feos del curso les gustaban tanto las películas de terror, pero más principalmente por lo primero. La dura, todos los que les teníamos miedo a estas dos aberraciones de la humanidad cruzamos los dedos para que se destruyeran mutuamente igual que Godzilla cuando lo dejan pelear con los M.U.T.O.S, pero peor porque aquí de verdad ninguno merecía ganar. Gane quien gane nosotros perdemos. Team NADIE. Ustedes saben.

El punto es que el Milodón empuja al Pajarraco, sin saber que el otro tenía unas papas fritas que se había comprado en el kiosco en el bolsillo de la pechera. Y como eran puro aire las papas fritas, la bolsa se reventó y el Pajarraco entró en pánico porque pensó que estaba teniendo un infarto y puso cara de estítico. Aquí el Milodón Becerra se pasó de la raya en mi opinión porque se empezó a reír y le sacó en cara al Pajarraco que su papá había tenido un infarto el año pasado (era verdad), y le dijo que había heredado el corazón marca Líder de su viejo, guaja. El Pajarraco le dijo que por lo menos su papá tenía corazón, no como el suyo que lo había abandonado en el bosque para que lo criaran las hienas, y antes de que uno alcanzara a decir “en el bosque no hay hienas”, el Milodón Becerra se le tiró encima furioso al Pajarraco. Lo que el Pajarraco no sabía, es que el Milodón realmente fue abandonado por su papá, pero no en el bosque como le dijo él (al achunte), sino en la jaula de los gorilas del zoológico, o eso es lo que decían las profesoras al menos. La cosa es que el pobre Milodón le tiembla la pera y empieza a gritar “con mi viejo no” y ZUÁCATE. Pelea. La primera pelea que vi en mi vida, y también la pelea más penca de la historia de las peleas. Duró como dos segundos, ninguno logró conectar ningún combo, y los inspectores llegaron a separarlos en dos segundos. No hubo dientes volando en cámara lenta, ni llaves de artes marciales, ni frases abacanadas. La pelea que habíamos esperado durante siglos, terminó con dos compadres con cara de pena en la inspectoría, con anotaciones negativas y después los obligaron a darse la mano frente a todo el curso.

¿Y qué tiene que ver todo esto con Batman vs. Superman: El Origen de la Justicia?, se preguntarán ustedes. Muchas cosas. Primero, las dos historias se tratan de dos compadres que siempre hemos querido ver pelear. Segundo, los dos compadres resultaron ser medio pelmazos, resultando en una pelea más o menos decepcionante donde uno no le hacía realmente barra a ninguno de los dos. Y tercero, quería contar una historia (guaja).

Batman vs. Superman se trata de dos superhéroes que deciden pelear a muerte aunque uno de ellos podría derrotar al otro en un segundo si realmente quisiera (Batman). De lo que se trata en realidad esta película es de los de DC Cómics todos urgidos por ganar la misma plata que gana Marvel juntando superhéroes, pero sin la paciencia para hacerles una película a cada personaje antes, así que FILO AQUÍ ESTÁ BATMAN, SUPERMAN, LA MUJER MARAVILLA Y OTROS MÁS, ¿ESTO ES LO QUE LES GUSTA, NERDS? YA, PAGUEN PLATA, GRACIAS.

Como buena segunda parte de una película de Superman (Man of Steel, 2013), esta otra parte con dos secuencias impresionantes sobre Batman. La primera secuencia es una que hemos visto setecientas millones de veces (la muerte de batimamá y batipapá) y la segunda es la mansaca que quedó en Metropólis justo cuando Bruce Wayne andaba por ahí porque tuvo que ir a renovar carné o qué sé yo. Les mentiría si les dijera que en estas dos secuencias no estuve con así cada pepa y con el corazón en la garganta de pura emoción, porque Oh. My. God.

Algunos dirán que hemos visto muchas veces la secuencia de los batipapás muertos pero como ser humano con sangre en las venas siempre me da pena y me emociona ver este momento tan importante. Además a estas alturas lo que nos gusta son las cosas nuevas que no habíamos visto antes, las pequeñas variaciones que le pone cada uno. Tim Burton por ejemplo hizo que el asesino fuese el Joker. Christopher Nolan hizo que fuera a la salida de un ópera con murciélagos ubicada en el callejón más peligroso del universo. Acá son varios los detallitos nuevos: a) Esta vez salen del cine después de haber visto La máscara del zorro, igual que en los cómics. b) Vemos que batipapá hace un puño antes de morir, explicando que también tenía su lado heroico el hombre. c) Es el culatazo del disparo lo que rompe el collar de perlas de la mamá. Y finalmente f) Cámara lenta. También se ve en el cine que un próximo estreno es la película Excalibur, que también tiene ciertas repercusiones más tarde cuando cierta arma es clavada en concreto, igual que esa espada famosa en la piedra que solo Thor podía sacar.

La secuencia de la destrucción de Metropólis desde el punto de vista de Bruce Wayne fue todavía más emocionante. Mientras esa nave espacial maletera se dedicaba a transformar la ciudad en Chuquicamata, vemos a Bruce Wayne sin batimóvil ni traje corriendo entre la mansaca para ir a meterse a la destrucción a rescatar a sus empleados para así evitar una demanda colectiva. Esta secuencia tiene todo lo que no tenía el final de Man of Steel, y eso es conseguir que toda la destrucción te impacte y te deje para dentro. En la otra película era después de haber visto dos horas de demolición y daba un poco lo mismo. Aquí estamos todos fresquitos y siguiendo a un personaje a quien claramente no le da lo mismo lo que está pasando. Y ver a Superman peleando con Zod, así como se verían desde la calle o desde el interior de uno de los edificios, es increíblemente maestro, no digan que no. Bueno la cosa es que Bruce Wayne consigue salvar a una niñita y a medio compadre (sorry), y vemos en su mirada que le echa la culpa de todo a Superman. No al alienígena maletero que quería destruir a toda la raza humana, sino que al hijo bonachón de granjeros que nos salvó a todos. Mal ahí, Batman.

De ahí en adelante saltamos casi dos años en el futuro, y descubrimos que está todo pasando: El mundo odia a Superman por habernos salvado de Zod, el magnate creador de Facebook Mark Luthorberg ya dedujo que existe algo llamado Kryptonita que puede destruir a Superman (*), y Superman está chato porque no puede salvar a Lois Lane de los terroristas sin que lo hagan zumbar en la opinión pública. Al mismo tiempo, Batman sigue yéndose al chancho y está hasta las batiorejas en su plan para ejecutar a Superman por haberle botado el edificio de Abarrotes Wayne intentando salvar a toda la raza humana.

Cuento corto: Sin importar qué haga Superman, todo el mundo lo odia igual y el que más lo odia es uno de los compadres más maestros de toda la historia universal (Batman), así que va a haber pelea sí o sí. Además que Superman también está picado, porque todos en el planeta son unos malagradecidos que le hacen escándalo por matar terroristas cuando en la ciudad de al lado hay otro superhéroe sembrando el terror y marcando patos malos con un símbolo de murciélago caliente, en la más Immortan Joe. Igual entendible la pica de Superman, ¿o no? El único motivo por el que lo funan a él y no a Batman es porque son todos unos racistas. ¿Un terrícola anda sembrando terror para combatir la delincuencia? Bueh, será. ¿Un kriptoniano botó una pandereta para salvar a Lois Lane? Ah, no, vamos juntando al congreso, rayando estatuas y pelando en todos los programas de la tele incluyendo Tolerancia 0 con Neil DeGrasse Tyson.

Y por si fuera poco, todo cuenta con el hostil auspicio del que más odia a Superman, el creador de Facebook, Mark Luthorberg. El compadre está detrás de todo hace ratito y está orquestando la pelea con la secreta esperanza de que a) Batman mate a Superman y/o b) Superman mate a Batman. Cualquiera de los dos resultados le sirven porque con uno le hace funeral a su archienemigo, y con el otro lo termina de hundir en la opinión pública probablemente con hashtags mala onda en Twitter. Y si nada de esto resulta, siempre puede crear un monstruo kryptoniano digital computarizado sin pilín capaz de tirar descargas electromagnéticas o qué sé yo.

Para terminar de hacerlos pisar el palito (metáfora), Luthorberg secuestra a la mamá de Superman justo el día en que Batman lo cita a la pelea. La idea de Luthorberg es que Batman esté tan enojado que no alcance a escuchar siquiera lo que Superman quiere decirle, y cuenta también con la pica de Superman que aunque va en son de paz igual escogerá zamarrear un poquito a Batman entremedio de los edificios antes de decirle siquiera que está ahí porque Luthorberg le secuestró a su mamá. ¿O no? ¿Eso era, Luthorberg? Ah, también anda por ahí la Mujer Maravilla pero sin disfraz tratando de hackearle el correo a Luthorberg, porque el compadre la va a etiquetar en una foto del siglo pasado sin autorización. Ella termina metida en esta película gracias a Bruce Wayne, que es el que consigue finalmente meterse al correo de Luthorberg y bajar los archivos, que no solo tienen la famosa foto de la Mujer Maravilla del Baúl de la Abuela, sino además la escena post-créditos de Batman vs. Superman, y menos mal que no hay que esperar hasta el final de las letras, porque así el compadre de la escoba puede barrer las cabritas tranquilo.

No les voy a mentir cabros. Lo mejor de esta película son dos cosas: Batman y Bruce Wayne. Cualquiera que haya dudado de Ben Affleck tiene que hacer dos cosas: Uno, pedirle una disculpa a mi compadre y dos, nunca más opinar sobre nada, por el resto de su vida. Como Batman el compadre es terrorífico, tiene una voz robot que ya se la quisiera Óptimus Prime y/o Kylo Ren, es maceteado como un tanque incluso cuando no tiene puesto el traje robot, y se mueve y pelea como nunca antes lo habíamos visto. Todos los Batmen hasta el momento habían sido más tiesos que Robocop con calambre, pero este Ben Affleck y los peliculastas encontraron la forma de hacerlo ágil, seco, y muy temible. La dura, hay dos escenas en esta película que parecen sacados de película de terror (la primera vez que aparece Batman, y la última en la cárcel), y hay que aplaudir también lo fácil que se saca esa máscara (en la pesadilla y cuando está revisando Internet en la baticueva), muy de los cómics todo. Como Bruce Wayne es igual de bueno, mezclando perfectamente su onda James Bond (cuando anda en la fiesta) con la soberbia de millonario pelmazo (cuando habla con Clark Kent), y por supuesto con la carita de pena característica (cuando mira el traje del Robin muerto, o cuando va a ver la tumba de los papás). Además entrena como Rocky IV levantando ruedas de camión, haciendo lagartijas con ladrillos en la espalda y dándose vueltas de carnero con un yunque en las nalgas. Brígido. Les juro, esta película puede tener 99 problemas pero un Batman ain’t one.

También me gustó mucho la Mujer Maravilla y su onda misteriosa heroica y maestra para la guerra con criaturas digitales computarizadas. Cuando aparece la comadre y salva a Batman con esa musiquita, hay que ser un robot para no estar con una sonrisa de oreja a oreja y el aplauso ahí a flor de palmas. A propósito de sonrisa, ese momento cuando la comadre sonríe porque el monstruo kryptoniano la tira contra una pared debe ser el único instante en toda la película en que estos superhéroes disfrutan haciendo cosas de superhéroe (**), y pucha que da gusto. Película de Wonder Woman: Te quiero ver.

¿Pero saben qué es realmente lo que me pasa con esta película? Aquí va. Que me gusta por partes, pero no como un todo. Así de simple es mi veredicto, qué quieren que les diga. Me gusta la secuencia de Metrópolis con Bruce Wayne corriendo, me gusta Superman salvando gente en cámara lenta, me gustan todas las escenas de Batman siendo Batman, incluso me gusta el final en que Superman decide sacrificarse pese a todo el basureo mundial. ¿Pero me gusta como película? ¿Me gusta como una historia completa? ¿Disfruté el recorrido por el que me llevaron? Ni tanto.

Habiéndola visto tres veces ya, sé que puedo pasarme esas dos horas y media completitas gozando lo que estoy viendo, pero también sé que puedo distraerme fácilmente haciendo esas temidas Preguntas De Suma Importancia (PDSI) que desafortunadamente no tienen muchas respuestas. Como se habrán dado cuenta ya, una de mis principales PDSI sin responder tiene que ver con el por qué estos superhéroes tienen que pelear. Entendí todo lo que pasa en la película, pero llegado el momento de la pelea tienen que reconocer que Superman perfectamente podría haber inmovilizado a Batman y contarle la firme. “Bruce, vamo a calmarno. Luthorberg tiene a mi vieja y fue culpa de él que volara el congreso”. En vez de eso lo zamarrea y lo tira a través de los edificios aunque el otro es un ser humano mortal. Seco, y capaz de darse vueltas de carnero con un yunque en las nalgas, pero mortal al fin y al cabo. Y aunque me gustó mucho la pelea y la disfruté por el solo hecho de estar viendo a Batman servirse a Superman en IMAX, no puedo evitar lamentarme por no estar llorando de emoción, haciéndole barra a los dos. Como están las cosas en la película, la pelea es más cercana a esa pelea que les conté del Milodón Becerra con el Pajarraco Jerez. Siempre quisimos verla, pero en realidad no me importa ninguno de los dos personajes.

En este caso si nos importan. Un poco. Pero es porque todo en la película es grande, espectacular y maestro. Es porque queremos a estos personajes desde antes, porque el murciélago y/o la S en los pectorales sobredimensionados nos entusiasma y siempre lo ha hecho. Pero, habría sido tan pulento que antes de la pelea los entendiéramos más, y no fuera todo un “malentendido” solucionable con una conversación. O en el caso de la película, solucionable por una coincidencia. SPOILER: Superman le dice a Batman que su mamá se llama Martha, y el otro “OH MY GOD MARTHA IGUAL QUE MI VIEJA, BUENO YA, YA NO TE ODIO”. He pensado mucho en esta solución a la pelea del siglo, y al principio me gustó porque para mí significaba que Batman se daba cuenta de que Superman era tan humano como él, que tenía sentimientos, y que había sido criado por una madre cariñosa, que además le traía de vuelta el trauma de haber perdido a su mamá. Demasiado rápido el cambio en Batman igual, pero aceptable. Hasta que vi la película de nuevo, y caché que antes de eso Batman le tira una talla a Superman sobre sus papás. En otras palabras, el compadre siempre asumió que Superman había sido criado por terrícolas, así que toda mi lectura inicial no era la correcta. Y ya, está bien, este Batman es mucho más psicótico que el de otras películas. Es un compadre muy racista, mucho más violento, y más cansado. Pero de todas formas, sus cambios de opinión y sus acciones dejan mucho que desear. ¿Ejemplos? Cuando al final durante el funeral de Clark Kent le dice a Wonder Woman que le falló a Superman en vida. ¿Está hablando de qué, exactamente? ¿De tratar de clavarle la lanza en el corazón? Yo creo que eso es mucho más que fallarle, Bruce. Y segundo, ¿por qué Batman no se da cuenta de que Luthorberg se lo está columpiando? ¿Y por qué decide dejar botada la lanza en los escombros?

Pero bueno, cabros. No quiero caer en el remolino de las PDSI de esta película porque vamos a estar aquí toda la semana. Si ustedes pueden aceptar todas las pifias de Batman vs. Superman hay muchas cosas que amar, y estoy incluyendo aquí algo que a todo el mundo parece cargarle: La actuación de Mark Luthorberg. El compadre desentona TANTO con todo el resto de los personajes, que sigo creyendo que es lo que hace que esta película sea única, y lo suficientemente distinta a todo lo que habíamos visto antes de superhéroes como para admirarla. Nos da tantos momentos que siempre quisimos ver, además, y el peliculasta es tan bueno para alcanzar niveles Ándate Cabrito en todo, que voy a pararme en el bando de los que defienden esta película, pese a todo.

El mundo de Batman vs. Superman es un mundo oscuro y feo, muy distinto a lo que estamos acostumbrados a ver, donde Superman odia ser Superman y es basureado por todo el mundo sin importar lo que haga, donde Batman es un psicópata bruto medio tontorrón que le tira el tanque en la cara a los malos sin arrugarse siquiera, y donde Luthorberg es un payaso capaz de volar un congreso completo con su asistente y todo, solo porque una senadora le dijo que no. Un mundo donde a Jimmy Olsen (y a Martha Wayne) les llega un balazo en la cara a menos de un minuto de aparecer en pantalla. ¿Es esto lo que pasa cuando cambian los tiempos, y queremos que los superhéroes parezcan relevantes y creíbles hoy en día? Puede ser. Cuando Superman aparece en acción por primera vez en Superman: The Movie (1979) la gente lo aplaude, se ríe, y todos lo aman automáticamente. A nadie le importa que sea un extraterrestre, y cuando termina la película el compadre mira a la cámara y nos sonríe. Cuando Superman aparece en acción por primera vez en Man of Steel causa miedo, terror y, como vimos en esta película, transforma a Batman en un racista psicópata. Y todo eso a mí igual me hace sentido. Creo que es lo que pasaría hoy en día, en esta época en que todo nos indigna y nos genera una opinión extrema. Si todo Internet montó en cólera porque Superman mataba a Zod al final de Man of Steel, imagínense lo que harían si el loco apareciera de verdad. Hashtag ASESINO. Mínimo, ¿o no? En otras palabras, puede que Batman vs. Superman no sea la película de superhéroes que necesitamos, pero sí es la película de superhéroes que merecemos. Y por mí está bien. Ya vendrán más. Setecientas millones cuatrocientas quince mil dos estrellas. Es mucho mejor que King Kong vs. Godzilla, Freddy vs. Jason y Stefan vs. Kramer, pero no es tan buena como Kramer vs. Kramer. Ahí cuando Meryl Streep finalmente dejaba de pelear con Dustin Hoffman uno de verdad lo entendía y era emocionante, y nadie mencionaba el nombre de sus mamitas. Por eso se ganó tantos Oscars.

Gracias por leer, cabros.

***

(*) He escuchado a mucha gente quejarse de que este Superman es demasiado “oscuro” y que debiera ser más como el de Superman: The Movie (1979). Las mismas personas se quejan de que Luthor es un personaje muy tonto y que no tiene las motivaciones claras. Bueno yo vengo a decir aquí que el Lex Luthor de Superman: The Movie deduce que existe la Kryptonita (incluyendo su nombre y los efectos que tendrá en Superman) leyendo un recorte sobre asteroides. Lo juro.

(**) Hay otro momento de sonrisa de superhéroe disfrutando, pero como es en mala onda prefiero no considerarlo. Cuando Batman enciende la batiseñal y llega Superman, el compadre sonríe y le dice: “Well, here I am”. Es un buen momento, pero como Batman está siendo manipulado por Luthorberg y la pelea es un poco innecesaria, no da tanto gusto como la sonrisa de Wonder Woman. Sorry, Batman.

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