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Crítica Maestra: IT (ESO)

LG
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Los payasos profesionales están enojados con It (Eso). Dicen que “Pennywise”, el ser maléfico transdimensional capaz de cambiar formas, es mala publicidad y denigra a los payasos. Yo los entiendo, ellos solo quieren hablar con voz chillona, jugar a las cachetadas, e inquietar al inconsciente colectivo desde tiempos inmemoriales. No pueden aceptar que la gente los vea como villanos, no con esos rostros blancos maquillados que simulan facciones grotescas, sus cabellos extravagantes de colores y esas calvas anti naturales dignas de mutantes por radiación, no señor. Lo que estoy tratando de decir es que los payasos siempre han dado miedo, y por eso los usan en películas de terror, no es que les tengan miedo por las películas de terror, ¿se entiende? Sí, en esta estoy con Pennywise. Sorry, Cachirulo, Yoyo y Bombín.

Lo otro que tienen que tener en cuenta, payasos (no es insulto), es que a estas alturas Pennywise es un ícono del terror de todos los tiempos. Una imagen que ha estado en las pesadillas de muchos que leyeron la novela It (Eso) de Stephen King, y/o de todos los que se traumaron con la miniserie de 1990. Hay muchos íconos del terror y adivinen, los jugadores profesionales de hockey nunca han reclamado contra Jason. Tampoco las víctimas de quemaduras contra Freddy Krueger. Ni los William Shatners contra Halloween. Este payaso tiene el mismo status y nadie lo va a olvidar nunca, ni su cara blanca, ni su nariz roja y tampoco sus ocasionales ojos amarillos y dientes de demonio. Es más terrorífico que Ronald McDonald, y con eso les digo todo.

Ahora se estrenó la última versión de It (Eso) y, perdónenme por ponerle tan poco suspenso a esta crítica maestra, pero la verdad es que tienen que puro ir a verla porque es filete miñón en su punto con papas fritas y huevitos y servilleta de tela y el mesero es buena onda y hay pancito para sopear y en la mesa del frente hay una mijita rica que te hace ojitos y te deja su whastapp anotado en la servilleta de tela con un beso de rouge.

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La dura, no solo es de las mejores adaptaciones de Stephen King que se han hecho en la historia de la humanidad, es también una de mis películas favoritas del año. Da lo mismo que no hayan leído la novela, o que no hayan visto la miniserie noventera, incluso da lo mismo si son payasos profesionales: Tienen que puro ver It (Eso). Voy a ir más lejos: Si usted es de esas personas que se niega terminantemente a ver esta película porque le puede dar “mucho miedo” (¿había pasado eso con otra película antes?), vaya igual. Lo va a pasar increíble, y esta es de esas películas que trasciende los eventuales sustos porque es graciosa, emocionante y altamente entretenida. ¿Quieren más argumentos de todo lo que funciona y lo que no?

Ustedes mandan. Así que despejen la agenda y acompáñenme en esta aventura con distintos apartados con números romanos. Sí cabros, nada de números arábigos aquí, esta es una crítica de aquellas.

I. La historia

Si no leyeron la novela It (Eso) de esa joven promesa que es Stephen King, les cuento que se trata de un grupo de péndex de unos doce/trece años, que durante un verano se unen para luchar contra el peor villano imaginable: el payaso Pennywise, que no es otra cosa que una de las tantas formas que adopta un ser maléfico eterno y de naturaleza bastante compleja, hay que decirlo.

Al mismo tiempo, la novela va contando también lo que pasa con esos péndex cuando son adultos y se reencuentran, porque el peor villano imaginable, Pennywise, ha vuelto. Es un zapping constante entre el pasado con los personajes-niños, y los recuerdos/consecuencias que viven los personajes-adultos, todo atravesado por el terror de ese enemigo que es tan brígido que lo bautizan simplemente como “It” o “Eso” o “Aquello” o “El que te Jedi”. Todo extendido en mil millones de páginas donde uno se muere de miedo y grita y se ríe y se emociona con tanto momento Oh My God que no se puede creer, y que al terminar lo deja a uno con la sensación de haber vivido en ese pueblo, de haber conocido gente muy buena, gente muy mala, y de haber enfrentado a uno de los mejores villanos de todos los tiempos. Lo que estoy tratando de decir es que igual es buena lectura, por si no saben por dónde deslizar sus ojos estos días, yo les presto el libro.

Como siempre en estos casos, lo mejor quizás habría sido adaptar la novela a una serie de HBO de diez capítulos, para que no faltara ningún detalle, pero los peliculastas de Hollywood decidieron hacerla corta con apenas dos películas todas piñuflas, lo cual mandó a Peter Jackson al pabellón. La primera película cuenta la historia de los personajes cuando son cabros chicos, y la segunda contará la historia de los personajes adultos. Y esta es esa primera película, así que eso es todo lo que tienen que saber. Cabros chicos en pueblo chico vs. monstruo grande de universo grande. ¿Qué mejor?

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El protagonista se llama Bill, un péndex que le dicen “El Tarta” por tartamudo, y que pierde a su hermano menor en un incidente digamos ESPANTOSO que le lleva barquito de papel, lluvia y payaso satánico en alcantarilla. Después de eso Bill dice “Jajajaja” y todos piensan que se está riendo, pero en realidad quiere decir “Jamás volverá a pasar algo así porque yo mismo voy a detener al monstruo que está asolando nuestro pueblo”. En otras palabras, el compadre es básicamente Batman pero tartamudo y sin los millones, etc. Y como necesita ayuda, recluta a sus amigotes que son otros péndex de variopinto origen y personalidad, y todos lo apañan en la cruzada, porque a estas alturas todos han visto al payaso y sus muchas manifestaciones, y ya se dieron cuenta de que ningún adulto les va a creer y/o ayudar. También andan unos matones haciéndoles brígido bulin, y tienen que lidiar con los papás que no salvan a nadie, y todo mal. Es difícil ser niño en It, qué quieren que les diga.

Pero también es la gracia.

Porque, siguiendo la tradición de otras historias del universo de Stephen King, como Cuenta Conmigo, Circle of the Werewolf, Firestarter, Cat’s Eye, Dreamcatcher o incluso Carrie y Salem’s Lot, en esta historia lo que importa es eso, ver los peores terrores desde el punto de vista de los más vulnerables: los cabros chicos. Stephen King (y muchos que han hecho historias de terror) saben que la niñez es el momento en la vida en que uno le tiene más miedo a todo. Desde las luces apagadas, hasta la viejita que vive en la casa del frente, todo es una posible puerta hacia lo desconocido. Es cuando la imaginación está más abierta a cualquier cosa también, por eso los niños se creen perfectamente que eso que está ahí en la alcantarilla es un demonio transdimensional capaz de cambiar de forma y de atacarte con tus peores miedos. Un adulto probablemente diría que el payaso en la alcantarilla es un funcionario circense que se le pasó la mano con los terremotos, y no sucumbiría al terror de los terrores hasta que Pennywise le muerda el traste.

Ah, porque eso que dije a la pasada es lo que hace que Pennywise sea tan brígido. El compadre es básicamente Freddy Krueger, un ser del mal capaz de hacerte ver las cosas espantosas a las que les tienes miedo. La diferencia aquí es que Pennywise puede hacerlo cuando estás despierto y a plena luz del día. Entonces, si eres aracnofóbico el payaso maldito se te va a aparecer como una araña. Otro compadre puede que vea un hombre lobo, o un vampiro, o un frankenstein. El gordito del grupo, por ejemplo, ve una ensalada y el gimnasio. Nah mentira, eso no pasa, no pienso SPOILEAR. Igual se entiende la idea.

Con todo esto que les he contado, yo creo que entienden de qué va esta película. Los cabros chicos se hacen amigos, y entre cada ataque de Pennywise a uno le importan cada vez más los personajes. Todo con mucho humor, emoción, y una mirada al pasado que logra sentirse como algo mucho más que nostalgia. Porque esta película no está pendiente de poner canciones famosas ochenteras, ni de hacer referencias a películas o lo que sea. Esta película trata de recordarte lo que era estar en los zapatos de un niño, niños que dicen garabatos, que insultan a sus respectivas madres/hermanas, y que pueden ser muy crueles cuando se está más vulnerable. Porque el mundo es tan cruel con estos cabros chicos que uno siente que el peligro es real, y que les están pasando cosas realmente malas y que les van a dejar traumas futuros severos. Porque Stephen King no se anda con cuentos, señores. Bueno sí, es escritor. Su trabajo es literalmente andarse con cuentos. Pero es un decir. Relajen la vena oh.

II. Los niños

Como puede deducirse del apartado anterior, los cabros chicos son todo en esta película. Un casting charcha habría mandado esta película por la alcantarilla (ejalé), y en honor a la verdad hay que decir que los peliculastas le achuntaron cuático a todos los actores que escogieron, con una sola salvedad. Estos péndex no solo tienen mucha química entre ellos, sino que también están perfectos en las distintas personalidades que representan.

Mi primer favorito es lejos Tarta, el héroe que es más maduro que los demás porque su vida ha sido más difícil, un compadre que está perfecto en su rol. Desde que practica solo en la calle sus ejercicios para dejar de tartamudear, hasta el momento en que tiene que envalentonar a sus amigotes, la lleva. Otro favorito es Eddie, el hipocondríaco sobreprotegido prisionero de su mamá que es bastante corto de genio y se ve más chico que el resto, pero que saca las mejores reacciones en los momentos de terror (maestro). Obviamente otra favorita es Little Miss Amy Adams, la única niña del grupo y junto con Tarta la más dañada de todas. La comadre esta perfecta en su rol de niña bonita pero ninguneada por las demás niñas, se entiende completamente que se haga amiga de los demás giles, y entiendes también que es una pobre cabra que no necesita payasos asesinos para tener terror en su vida. Y cómo no querer al guataca Ben, el gordito nerd del grupo que cae flechado automáticamente por Little Miss Amy Adams, personaje con el que me identifiqué por alguna misteriosa razón. Pero para qué estamos con cosas, el que se roba la película completamente es Richy Tozier, el bufón del grupo que no respira si no tira una talla en el momento más desubicado imaginable. Yo sé que a muchos este compadre les puede parecer demasiado bufón, pero sin él esta película no sería lo que es, hay que reconocerlo, y tiene la mejor línea de toda la película (pista: la dice con un bate de béisbol en la mano). Así que aplausos para el joven Finn Wolfhard. Es cierto que ya lo habíamos visto antes en Stranger Things, pero aquí el compadre saca unas garras actorales que ya se las quisieran la Eleven, el Sin Dientes y el Demogorgon. Sorry, Stranger Things.

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El resto del elenco de niños también funciona, pero terminan siendo menos memorables porque la película no les da tanta historia (Stu), o porque sus personajes son más exagerados (matones del pueblo) o simplemente porque son el único del grupo que no actúa tan bien como el resto (sorry, Mike).

III. Pennywise

En esta época pareciera que los peliculastas del terror estuvieran más preocupados de que sus villanos sean icónicos y memorables, que de hacerles una historia buena acechando a personajes que uno quiera. Uno se acuerda de Annabelle, de la Monja Marilyn Manson, y de las máscaras de The Purge, pero no hay mucho que contar detrás. Las buenas noticias son que Pennywise tiene todo lo bueno y muy poco de lo malo de estos terrores actuales.

Por una parte, es increíblemente icónico, por lo que vaticino cientos de Pennywises en todas las oportunidades de cosplay que existan en adelante, desde las Comic-Cons del mundo, hasta Halloween y corpóreos a la salida de las parrilladas (bueno quizás eso último no). Pero sus terrores recaen sobre personajes que queremos y que nos importan más que el villano, así que listo. Cien patadas en el traste a todos los demás villanos del cine terroroso reciente.¿Y qué tal la actuación? ¿Supera al original?

De entrada, tengo que aclarar que para mí el Pennywise de la miniserie no era tan bacán como todos dicen. Siempre lo encontré demasiado normal, demasiado “un señor disfrazado de payaso”. Considerando que el personaje no es un señor disfrazado de payaso, sino un ente indeterminado (“it”) disfrazado de humano, siempre quise que fuera un poquito más marciano, un poquito más inquietante. Y vaya que esta película cumplió mi deseo.

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Este compadre es hipnótico cada vez que está en la pantalla, y es imposible de dejar de mirar. No enfoca la mirada en nada, si está mucho rato sin hablar empieza a soltar ruidos guturales, el color de sus pupilas no es muy constante que digamos, y la presencia de pupilas tampoco. A veces empieza a sacudirse como si tuviera la pura cabeza en el Tagadá y el resto del cuerpo no, y en una escena sale de una cajita demasiado pequeña para contener su cuerpo larguirucho de Tribilín satánico (¿será este el origen de todos los payasos que se meten a un auto chiquitito?). Creo que mi momento favorito de Pennywise es cuando aparece desde el agua a agarrarle los pies a Tarta. Una vez que Tarta arranca, Pennywise vuelve al agua, pero como si fuese un globo desinflándose, y justo antes de desaparecer del cuadro las pupilas se le van para arriba y queda con los ojos blancos. ¡Increíble!

Puede que a varios les moleste lo aparatoso que es este villano, que cambie tanto de forma y sea tanto un “efecto especial”, pero eso es justamente lo que tiene que ser. Yo creo que el actor le puso la demencia justa, y aplaudo todos esos toques de “ser que no es realmente humano”. Quizás la “sacudida digital” no me gusta tanto, pero son detalles. Pennywise es una tremenda creación, en serio, en un momento en el cine escuché llanto de pura envidia, me di vuelta y era la Monja Marilyn Manson, y con las lágrimas se le había corrido el rímel, guaja.

IV. Los sustos

Llevo como una semana pensando en cuál es el susto que me gustó más, y todavía no me decido. Con eso les digo todo. Estoy seguro de que todos recuerdan un momento en la miniserie en que los cabros chicos están mirando un álbum de fotos viejo. De pronto, encuentran a Pennywise en una de las fotos y la foto se mueve, el payaso les habla, y saca una mano del álbum. Un momento un poco ridículo que solo le puede dar miedo a un niño (es la verdad, acéptenla…). Bueno, déjenme decirles que esta película encontró la manera de hacer de ese momento algo genuinamente terrorífico. ¿Ya la vieron? Estoy hablando de la secuencia de las diapositivas. ¡Oh my God!

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Es un momento que está increíblemente bien diseñado, con todos los personajes parados donde tienen que estar, con una luz que se transforma en la protagonista de la escena, y con un terror creciente que termina en una imagen que no se puede creer. Como fanático de las películas de terror déjenme decirles que ese tipo de escenas son escasas en el género. El cuidado, el cariño y la pulcritud con la que los peliculastas arman todo, para aplaudirlos.

Y como esa secuencia hay muchas. En el libro varios de estos sustos funcionan en el papel, pero cuesta imaginárselos en una película sin que te dé risa. Por ejemplo, un cuadro que se mueve de pronto. O un personaje que aparece bajando las escaleras. En esta película pasan esas dos cosas, y son dos momentos increíbles Oh My God Ándate Cabrito que lo dejan a uno con así la apertura de pupilas y mandíbula. La primera visita de todos los cabros chicos a la casa maldita, esa es una secuencia que por sí sola paga la entrada. En otras palabras, los sustos son de lo mejorcito que he visto en un estreno de Hollywood. Así que vayan tranquilos. Y aplaudan al responsable:

V. El peliculasta

Se llama Andrés “Andy” Muschietti, y es un argentino que hizo un corto llamado Mamá que llamó la atención de Guillermo del Toro y que los dos terminaron haciendo película (por si quieren ver el corto, aquí está). Esa película también se llamó Mamá y en su momento la aplaudí precisamente por el cariño que le puso a su villana titular, y por lo maestras que eran todas las secuencias terroríficas.

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En It el compadre está on fire. Vuelve a sacarle actuaciones increíbles a cabros chicos, y vuelve a hacer un villano titular con secuencias terrorosas maestras. Y no solo lo consigue con It, también lo logra con las otras encarnaciones de Pennywise. El leproso, el cuadro de Modigliani (¡que es igual a Mamá!), los fantasmas, cuál de todas más maestras. Y no solo eso, también le quedaron increíbles las escenas que no son de terror, como esa pelea de piedras con mi segundo momento favorito de Richie Tozier (“¡Guerra de pied…!” jajajja). En resumen, felicidades che Muschietti. Aquí tienes tu Premio Hermes Antonio Por Logros Destacados en el Campo de la Excelencia. Felicidades.

VI. Los problemas

Si es qué creían que esto era puras flores, no señores, mi compromiso es con la verdad. Y la verdad es que, pese a que me gustó muchísimo esta película (por si no se han dado cuenta), no es perfecta. Le falta poco para serlo, pero no lo es.

Primero, y odio ser ese tipo de personas, creo que de verdad sufre por el principal cambio a la novela original. Como les dije hace cien páginas atrás, la novela original es un relato en paralelo con los dos tiempos. Por una parte están los niños, y por otra parte los adultos. Eso le da a la historia un peso que la película no tiene, y eso es ir viendo en la adultez las secuelas de la niñez. Vamos entendiendo qué los marcó tanto, y todas las escenas de terror en la infancia tienen un contexto completamente distinto.

Pero eso no es lo que me molesta, lo que me molesta es que el tono de esta película queda cojo. A ratos se siente demasiado episódica, con un “ataque de Pennywise” intercalado con otro a otro de los niños. ¿Se entiende? Casi como si le faltara algo, y con un ritmo extraño e imperfecto.

También dan ganas que todos los péndex tuvieran la misma profundidad en la historia. Si supiéramos más de su vida, quizás Richie no quedaría como “solo un bufón”. Quizás si viéramos otros padres en la historia, los adultos no quedarían exclusivamente como los malditos degenerados maltratadores y desalmados. Porque no sé ustedes, pero yo me anduve ahogando un poco en la maldad adulta. Habría sido bueno ver que no todos eran así de malos.

Y no solo los adultos, los matones del pueblo tienen igual de pocos matices que los padres. Son como los amigos de Nelson de Los Simpsons, y nada más. ¿Esto arruina completamente la película? Para nada. ¿La habría mejorado? Absolutamente.

Tengo otra queja que quizás no comparten, pero aquí va. Hacia el final de la película, sentí que me habría gustado un poquito más de misterio con Pennywise. Hay tantas secuencias de terror, y se le aparece tanto a todos los personajes, que me habría gustado verlo un poquito menos. Ustedes saben, la misma filosofía de Alien, Tiburón o Pesadilla (uno) de no mostrar tanto a su “monstruo”. Eso no corre acá. Probablemente le vemos hasta el apéndice a Pennywise, y todo siempre muy bien iluminado. ¿Me estoy quejando de lleno?

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SPOILERS

Mi última queja tiene que ver con el final. No debo ser el único que quedó con preguntas. Como por ejemplo: ¿Qué significa que los cuerpos estuvieran flotando? ¿Estaban vivos todavía? Si estaban muertos, ¿encontraron los cadáveres después? ¿Eran una alucinación?

Otras cosas simplemente no tuvieron resolución y habría sido lindo que las tuvieran. ¿Qué pasó con Little Miss Amy Adams y ese otro desgraciado? ¿Lo mató al final? O peor, ¿quedó vivo y con sed de venganza? ¿El matón del pueblo murió en esa caída o no? Yo sé que se viene una segunda parte, pero habría sido lindo tener respuesta a todas esas cosas. Ah y como yo leí la novela, no necesité más explicaciones sobre Pennywise, pero entendería a alguien que hubiera querido saber más.

FIN DE LOS SPOILERS

Me encantaría que después del estreno de la segunda parte, saquen una edición en que cuenten la historia igual que en el libro, o sea, intercalando la historia de los péndex con los adultos. Sí, hagan eso. Yo pago por ese bluray, Hollywood. Atina.

VII. “¿Te dio miedo?”

Este apartado lo incluyo solo porque he leído y escuchado demasiadas críticas/opiniones de gente basureando esta película porque “no les dio miedo” (snif). Si me preguntan a mí, el que a alguien le dé o no miedo una película, es un dato tan importante como su color de ojos, su horóscopo y/o qué comieron el día en que vieron la película. En otras palabras: no le importa a nadie.

¿Se imaginan que un crítico hablara de un drama y al final dijera que la película es mala porque “no lo hizo llorar”? Ridículo, ¿verdad? Sin embargo, hay mucha gente haciendo exactamente lo mismo con It. El que una película le dé miedo a alguien es incluso más subjetivo que una comedia “te dé risa”. Depende de demasiados factores. ¿La viste de noche, solo, con un payaso en la sala? ¿Eres una persona miedosa o nada te da miedo? ¿Cuando eras niño te secuestró un payaso con la intención de usar tu sangre para pintarse la nariz? Datos irrelevantes, ¿cierto? ¿Por qué habría de importarnos todo esto?

Lo que estoy tratando de decir, es que anunciar que una película te dio miedo o no, no dice absolutamente nada de la película. Habla de ti. El “miedo”, como muchas otras reacciones del ser humano, escapa de la voluntad y es de una naturaleza completamente impredecible, y en mi opinión, un crítico de cine debiera ser capaz de apreciar una secuencia terrorífica, de verle sus virtudes o defectos, independiente de si le dio miedo o no una película de ficción hecha por profesionales de Hollywood.

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Y contestando la pregunta por si a alguien le interesa: no. It (Eso) no me dio miedo. Pero me mostró secuencias muy bien construidas, con imágenes inquietantes (y muy originales) que lograron transmitirme el terror que sentían los personajes. Cuando esos cabros chicos gritaban de espanto y cerraban los ojos porque no podían mirar lo que tenían delante, yo no solo lo entendí, también me lo creí. Y con eso tengo suficiente para declarar que esta película es terrorífica, y recomendarla. ¿Significa esto que le va a dar miedo a todo el mundo?

Obvio que no, por las razones que puse en el primer párrafo. Conozco gente que tuvo que cerrar los ojos viendo la película, otros que no pudieron evitar gritar, y otros que no les dio ni cosquillas. Eso no hace la película ni menos ni más buena. Así que córtenla con el “Pffft, no me dio miedo” o se las van a ver conmigo. O peor, les voy a presentar a algún “Pffft, es copia de Stranger Things” para que se casen y tengan un hijo y le pongan Opinión Agilada y vivan felices en Tontolandia.

VIII. Conclusión

Pfft, no me dio miedo y es copia de Stranger Things. Mala, cero estrellas, es mejor la original de 1990, esa sí que daba miedo. Nah dónde la viste, estoy molestando. Hablando en serio, esta es de mis favoritas en harto tiempo. Y desde que la vi he pensado en todas las historias de Stephen King que he leído y/o visto, y eso es algo que ninguna de sus adaptaciones había logrado.

También voy a decir algo un poco polémico, pero honesto: Si yo hubiese visto esta película cuando chico, habría rallado la papa de por vida. Así que si tienen hermanos/primos/sobrinos/hijos que les guste este tipo de películas (y que no sean susceptibles a traumarse, obvio), llévenlos al cine. Van a crear un nerd. Y ese es el mejor elogio que puedo hacerle a una película. Gracias por leer, cabros.

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