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¡Crítica maestra! ¡Halloween!

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Todo sobre:CríticaHalloween

Qué mejor para calentar Halloween que el estreno de Halloween (2018), secuela de la película Halloween (1978). Se trata de Halloween, un asesino mudo de máscara paliducha y mameluco de mecánico que anda con un cuchillo carnicero de este volao, fileteando a todo lo que se cruce por su camino. Y por si no saben nada de películas de terror, este compadre fue el primero primerísimo en hacerse famoso por esas características. Todos esos clichés de asesino que no muere enmascarado y armas cortopunzantes salieron de la película original, así que este estreno es brígido. Algo muy esperado por todos los fanáticos de este tipo de películas, es decir, la gente inteligente que sabe lo que es bueno.  

Tan bien le fue a la Halloween original, que no solo salieron un montón de copiones a hacer lo mismo (cof cof Jason Vorhees), sino que además hicieron siete secuelas oficiales mas un remake, que también tuvo su secuela. Eso significa que contando este estreno, tenemos un total de diez (10) películas de Halloween. Ahí quedaste Harry Potter, Alien, Predator y Locademia de Policía. Y para informarlos sobre lo que ha pasado hasta ahora, aquí va un resumen de toda la saga de Halloween (pueden saltarse el siguiente párrafo si no les interesa).

La saga Halloween: un resumen

Déjenme tomar aire. Ya, aquí vamos. Michael Myers es un niño que a la tierna edad de seis años asesina a sangre fría a su hermana, provocando su internación en un psiquiátrico. Cuando cumple dieciocho años, se escapa, y vuelve a su pueblo natal a asesinar gente. Se consigue una máscara blanca, un mameluco, y empieza métale cuchillazos, hasta que la protagonista Laurie Strode (Jamie Lee Curtis) se enfrenta a él y consigue derrotarlo con la ayuda del psiquiatra de Michael, un señor muy profesional que ha decidido que su paciente no tiene cura porque es la encarnación absoluta del mal y ni una terapia sirve salvo siete balazos en el pecho. Al final el compadre queda vivo y nadie sabe dónde se fue (Halloween).

Más tarde esa misma noche, mientras se llevan a Laurie al hospital, el compadre sigue matando gente en la noche de Halloween. El psiquiatra anda buscándolo vuelto loco, y descubrimos que OH MY GOD, Laurie era realmente la hermana menor de Michael Myers y por eso él quería matarla, porque a Michael Myers realmente le carga tener familiares. Al final lo matan a balazos, lo dejan ciego y lo hacen explotar literalmente (Halloween II).

Después hay una historia que no tiene nada que ver con Michael Myers porque los peliculastas estaban chatos de él así que esta se trata de unos compadre muy malos que quieren iniciar el Apocalipsis vendiéndoles a todos los niños unas máscaras que, activadas por las ondas de la televisión, hacen que las cabezas exploten lo juro por Dios (Halloween III: Season of the Witch).

Como la gente odió esta película, a la siguiente volvió Michael Myers como si no hubiera pasado nada (y como si no lo hubieran hecho volar en pedacitos). En esta película la protagonista es Jamie (Danielle Harris), una niñita de ocho años que es ni más ni menos que la hija de Laurie Strode, y que fue dada en adopción luego de que su mamá muriera en un accidente. La niñita empieza a tener visiones de Michael Myers que resulta estaba internado en el psiquiátrico (de nuevo) y se vuelve a escapar la noche de Halloween. Entra de nuevo el psiquiatra que solo quiere matar a Michael porque no cree en la terapia, y después de muchos muertos consigue su objetivo porque Michael Myers recibe setecientos balazos y se cae a un pozo. En uno de los mejores finales de todos los tiempos, la niñita Jamie acuchilla a su madrastra ante un horrorizado psiquiatra que grita no mientras intenta dispararle, porque verán ustedes, el mal corre por la sangre (Halloween IV: The Return of Michael Myers).

La película siguiente es una de las peores de toda la saga (si es que no la peor), y deshacen ese hermoso final diciendo que la niñita en verdad no mató a la madrastra, etc. La pobre cabra chica está internada en un psiquiátrico teniendo pesadillas y sin poder hablar, y el psiquiatra vuelve a la carga. Aquí se descubre que la niñita tiene una conexión mental con su tío, y la verdad es que los peliculastas no tenían idea qué estaban haciendo (Halloween: The Revenge of Michael Myers).

La película siguiente es aún más demente. Resulta que ahora hay un culto satánico que anda buscando a Michael Myers porque el compadre es el receptáculo de un demonio celta, aparece un psiquiatra nuevo (que también trató a Michael Myers) y secuestra a la niñita ahora adulta con el fin de usar su conexión mental con Michael Myers. El otro psiquiatra sigue vuelto loco de ganas de matar a su paciente (la terapia de verdad no ha llegado a ninguna parte) y lo más memorable es que es la primera película de Paul “Ant-Man” Rudd, como Tommy, el niñito que Laurie Strode cuidaba en la primera película (Halloween: The Curse of Michael Myers).

Después de esta demencia (que no es tan mala como la anterior, hay que decirlo) a nadie le importó Michael Myers por un tiempo. Pero entonces apareció Scream, que homenajeaba mucho a la primera Halloween con todas sus reglas, y todo el mundo quiso ver películas de asesinos de nuevo. Es la época de asesinos vs. gente bonita de la tele, con películas como las Leyenda Urbana y las Sé lo que hicieron el verano pasado rompiéndola en todas partes. Aquí fue que la misma Jamie Lee Curtis decidió volver a su personaje e hizo H20: Halloween 20 años después (título real), película que borraba con el codo todo lo que había pasado en las anteriores: Laurie Strode nunca tuvo una hija, ni había muerto en un accidente, ni nada. Sorry fans de las IV, V y VI. La comadre está toda traumada, trabaja de profesora en un colegio usando otro nombre y tiene un hijo (Josh Harnett) que está chato de no poder celebrar Halloween por culpa de su mamá (mala onda, Josh Harnett). De la nada aparece Michael Myers a arruinar el carrete, y déjenme decirles que esta película tiene uno de los mejores terceros actos de toda la saga. Laurie, aburrida de sufrir, agarra un hacha y decide enfrentarse cuerpo a cuerpo con Michael, para ponerle fin de una vez por todas a su trauma. Es impresionante ver a Laurie Strode veinte años después gritando el nombre de su hermano, y especialmente verla tan convencida que decide robarse la ambulancia con el “cadáver” de Michael solo para asegurarse de que no va a resucitar. ¿Resultado? Lo atropella y lo deja clavado entre la ambulancia y un árbol, y para asegurarse, le corta la cabeza. Así no más. ¡Finalazo! (H20: Halloween 20 Years Later).

Siguiendo una tradición de esta saga, este final tan bueno es completamente arruinado en la película siguiente. Resulta que Michael Myers se mandó la gran “Hannibal” y sin que nadie se diera cuenta en la película anterior, le puso su ropa y su máscara a un pobre paramédico que tenía la laringe herida y por eso no pudo hablar y decir “Laurie no me cortes la cabeza soy un paramédico con la máscara de tu hermano, shia la volaíta”. Esto lo descubrimos gracias a dos enfermeras en un psiquiátrico que copuchentean mientras atienden a una internada Laurie Strode, que no pudo con la culpa de haber decapitado a la persona equivocada. Michael Myers la encuentra igual y la mata en los primeros diez minutos de película, y de ahí en adelante seguimos a personajes nuevos que dan lo mismo y que… están haciendo un reality (Halloween: Resurrection).

Después de esta tontera de película imperdonable, Michael Myers murió para siempre. Hasta que cinco años después Rob Zombie decidió hacer su remake Halloween y Halloween II. Estas películas se dedicaron a contar “el origen de Michael Myers” y nos enteramos de que el pobre asesino en realidad era un niño maltratado que se obsesionó con las máscaras a temprana edad, y que creció para transformarse en un fisicoculturista de dos metros capaz de destruir una estación de servicio a combo limpio. Son ahí no más estas películas, pero tienen sus cosas buenas, especialmente la II que es muy demente y tiene buenísimas secuencias en que Michael Myers alucina con su mamá y un caballo blanco. Y bueno aquí estamos.

Fin del resumen de la saga Halloween

Si se saltaron el resumen los felicito porque la nueva Halloween no tiene absolutamente nada que ver con las películas anteriores, y decide escribir todo de nuevo (si leyeron, sorry, acaban de perder el tiempo guaja). La Halloween 2018 es una secuela directa solo de la primera película, así que olvídense de que Laurie es la hermana de Michael, olvídense de las máscaras embrujadas, de la sobrinita, del culto celta, del paramédico decapitado, y de Rob Zombie. En esta película Michael Myers ha estado internado en un psiquiátrico desde el final de la primera película en 1978, y la pobre Laurie Strode es una abuelita medio Sarah Connor que vive encerrada practicando tiro con sus decenas de escopetas, y planificando todo para su inevitable reencuentro con Michael Myers. Y la cosa empieza cuando unos pasteles que tienen un podcast sobre asesinos van a entrevistar a Michael al psiquiátrico y le llevan su máscara. Pasteles con podcast tenían que ser. Ahí Michael sale de su modo avión justo en vísperas de Halloween, empieza su fuga y Dios mío Laurie Strode más te vale tener buena puntería porque se viene.

Qué quieren que les diga, cabros. Como pueden notar los que leyeron el resumen de la saga, soy fan de esta personificación del mal hecha persona llamada Michael Myers. Y con eso en cuenta, esta debe ser de las mejores secuelas que se han hecho, si es que no la mejor. Aunque le tengo cariño a varias de las anteriores, esta hace todo lo que tiene que hacer bien. La actuación de Jamie Lee Curtis volviendo a un personaje que ha estado con ella cuarenta años (!) es increíble, y le da un peso a la historia que se agradece mucho. Y la figura de Michael Myers está hecha con mucho cariño e inteligencia. El compadre es impredecible, brutal y su actuación vuelve a ser una máquina imparable de matar que se comporta como si no fuese exactamente un ser humano. La máscara les quedó filete también, con arrugas y carrete que lo hacen parecer “más viejo”, pero con los mismos ojos negros y expresión inescrutable que casi ninguna secuela supo replicar bien. Ya, ¿qué tan difícil puede ser hacer una máscara blanca inexpresiva? Se preguntarán ustedes. Cáchense algunas de las mascaritas con las que los fans hemos tenido que lidiar:

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Así que buenas noticias, fans de la saga Halloween. Esta es una película para celebrar, especialmente si les gusta la primera y nada más que la primera. Tiene secuencias bien terroríficas y debe ser una de las más sangrientas de toda la saga (hay que estar a tono con los tiempos). Y aunque niega la existencia de las otras películas, hay un montón de referencias a todas ellas incluyendo las más malas o las más dementes (aparecen hasta las máscaras embrujadas de la III con eso les digo todo). En honor a la verdad debo decir también que dichas referencias (para los fans) están al borde de arruinar la película. No hay nada terrible al nivel de The Force Awakens, pero se acerca. Y eso es un problema. Siempre lo es con estas películas tan hechas para los fans, que se les les olvida hacer una película buena. Es “fan fiction”, pero se olvidan de la parte “fiction” en favor de la parte “fan”. ¿Puede haber “fan fictions” buenos? Obvio que sí. Creed de Ryan Coogler es el mejor ejemplo. Una película excelente que hace mil referencias y repite mil cosas de Rocky y sus secuelas, pero que es una buena película en sí misma. El reinicio de Star Trek también califica. Y Halloween 2018 está entre esas dos. Yo habría pensado un poquito más la participación de ese psiquiatra (“el nuevo Loomis” le dicen incluso), y habría dejado un poquito de lado el énfasis en los personajes nuevos más jóvenes, pero filo. Son quejas menores. Yo lo pasé chancho. Ahora calabaza, calabaza, cada uno a su cine a ver la nueva Halloween.

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