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¡Crítica maestra! ¡Spider-Man Homecoming! ¿Qué tal?

LG
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Todo sobre:Spiderman

Uno de mis recuerdos más bellos de infancia fue esa vez en que mi abuelo el marino me fue a buscar al internado y tomamos el trolley hasta la plaza de armas de Santiago donde se ubicaba el nuevo invento sensación: el cinematógrafo de Lumiere. Ahí vimos por primera vez la película Spider-Man con Tobey McGuire cómo el estudiante Peter Parker es picado por una araña mágica a la edad de cuarenta y dos años, y se transforma en superhéroe. A mí esta película nunca se me olvidó y me cambió la vida, y la vida de mi abuelo marino también, porque después de ver el traje ajustado y colorinche de Spider-Man, decidió que lo suyo no era la marina y nunca más lo vimos. El punto es que Spider-Man es bacán, y siempre le he tenido cariño al personaje, a su bondad infinita, y al hecho de que nunca deja de ser perno: Ni cuando tiene poderes, ni cuando conquista a la más linda de la secundaria, ni menos cuando “intenta” ser malo (yo sé que nadie olvida el bailecito de Spider-Man 3).

Porque Peter Parker es el Clark Kent peso pluma, el Capitán América sin apoyo estatal, el único paladín de la justicia con Junaeb. Y si a eso le agregamos que Spider-Man 2 de Sam Raimi es una de las mejores películas de superhéroes de todos los tiempos, bueno, digamos que una nueva película de Spider-Man tiene un gran poder, y un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Sí, saqué esa línea en el segundo párrafo de la crítica maestra, ¿quién es el verdadero superhéroe?

Marvel no la tenía fácil con esta. Los derechos de Spider-Man eran de Sony, y a nadie le gustó mucho el Spider-Man skater que hizo Andrew Garfield con Emma Stone. La segunda película alcanzó niveles schumacherescos de mala, y a los de Sony les dio tanto miedo ir a pérdida, que no solo dejaron la trilogía inconclusa sino que además cancelaron la película spin-off sobre los Sinister Six (villanos de Spider-Man) que estaba haciendo el director de The Cabin in the Woods (OMG). En otras palabras nadie en Sony quería picarse de nuevo con una Spider-Man venenosa en taquilla así que se enrollaron papel higiénico en la mano y aplastaron al personaje ahí en la tina. Y los de Sony al ver que en Marvel agarraban literalmente cualquier personaje (Ant-Man pos) y le hacían una película entretenida que le gustaba a la gente, ZUÁCATE, decidieron pasarles a ellos la película y los dejaron incluir a Spider-Man en su universo cinematográfico, a cambio de los derechos de distribución o qué sé yo, no trabajo en Hollywood. Igual debe haber sido divertido redactar ese contrato.

El punto es que aquí estamos. Spider-Man está “de regreso a casa” en Marvel y esta es su primera película en solitario después de haber hecho esa tremenda aparición en Capitán América: Tráiler de los Futuros Estrenos Spider-Man Homecoming y Black Panther pero no Black Widow Olvídenlo. ¿Y qué tal les quedó la película? Eso les voy a contar ahora, no sean impacientes.

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Esta Spider-Man va al grano, porque los de Marvel saben que no hay tiempo que perder. No están ni ahí con mostrarnos el traje pre-definitivo, ni a Peter Parker pre-picadura de araña, ni al tío Ben pre-muerto. Cuando esta película empieza, Peter Parker está esperando que Iron-Man lo llame para matricularse en los Avengers, y mientras tanto hace cosas de superhéroe tarifa estudiante tercera división. También es un cabro muy tela (de araña) y anda siempre acelerado y corriendo para todas partes, con una energía que me recordó a otro cabro con buenas intenciones que anda todo el día corriendo: Marty McFly. Mientras el Peter Parker de Tobey McGuire era taciturno y silencioso, este otro compadre es un hiperventilado con sobredosis de azúcar que estuvo aislado en un bunker y con bozal. Y como los de Marvel realmente se toman en serio esto de la rapidez, todas estas características de Peter Parker quedan claras en dos minutos de película, cuando hacen el resumen de lo que pasó en Civil War en un video casero hecho por él mismo (“A Peter Parker Film” jajaja).

Lo que sí nos muestran (porque es nuevo) es el origen del villano de esta película, y aquí no me queda otra que aplaudir a los de Marvel porque se las arreglaron para integrar perfectamente elementos que ya conocemos de las otras películas, y les quedó pulento. En específico, el compadre es un contratista que trabaja recogiendo escombros después de una súper pelea (¡aparece el cadáver del gusano flotante gigante que se echaron Hulk con Thor en Avengers!), hasta que llegan los del gobierno, lo ningunean y lo despiden y el otro queda con cuello y dice ¿ah, sí? Y a partir de ahí se dedica a hacer La Gran District 9, es decir, fabricar armas con la tecnología extraterrestre con el fin de comercializarla etc. Al mismo tiempo está Spider-Man que rápidamente se da cuenta de que nadie ha descubierto a estos villanos así que decide meter su cuchara arácnida, para desagrado de los villanos, y de Iron Man, etc. Y si creen que les estoy spoileando la película, déjenme decirles que todo esto que les describí pasa en los primeros tres minutos, si es que. Relajen la vena.

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De ahí en adelante la película es lo que uno espera, más o menos: Aventuras de Spider-Man siendo Spider-Man, aventuras de Peter Parker siendo Peter Parker, y aventuras del malo haciendo maldades. De repente aparece Tony Stark a salvar el día (Deus Ex Iron-Man), y uno no se aburre ni un solo segundo. La clave, como siempre, es que todos los personajes son simpáticos y uno les hace barra a todos (incluyendo el malo), y por esto declaro esta cuestión un éxito rotundo. No me queda otra más que admirar una película que se esfuerza tanto en que uno lo pase bien. La historia es casi tan rápida como el mismo Spider-Man, y si no estamos viendo algún enredo de villanos con explosiones, estamos viendo a Spider-Man balanceándose entre los edificios (o corriendo, porque justo está en un barrio sin edificios jajajja), o estamos viendo una comedia de high-school gringa en que los pernos sueñan con ir al baile de graduación con la más bonita (el mejor amigo de Peter Parker es un gran aporte), y bueno si todo eso falla, también podemos contar con el ya clásico “relleno Marvel” en que hacen referencia a las otras películas y/o personajes, y uno ahí feliz porque ya lleva diez años viendo estas cuestiones en el cine, ¿cómo no nos va a emocionar?

Con todas esas flores ya tiradas, debo reconocer también que esta película no tiene ni una sola escena que se acerque siquiera a la gloria que eran las peleas de Spider-Man con el Doctor Octopuss en Spider-Man 2. O a la secuencia en que intentan operar a Otto Octavius, o a los créditos iniciales con esas ilustraciones pulentas haciendo el resumen de la película anterior. Porque como (casi) todo Marvel, esta película está más interesada en ser “otro capítulo más” que en ser una PELÍCULA, así con mayúsculas. También se olvidan de todo el drama, y aunque Spider-Man tiene muchos problemas, nunca lo pasa así realmente mal, ni llora por nada, ni es sermoneado sobre las grandes responsabilidades implícitas en la tenencia de grandes poderes, etc. Pero de que cumple, cumple.

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Si me preguntan a mí, esta cuestión necesitaba tres cosas para ser completamente maestra, y procedo a detallarlas. Si son muy sensibles a los spoilers, sáltense este párrafo. (No voy a decir nada, pero la gente sensible a los spoilers es realmente sensible). Aquí voy. A esta película le falta: 1) Drama. Yo sé que esta película es incluso más para niños que otras películas Marvel, pero es impresionante como este Spider-Man no sufre. No estoy pidiendo que maten al tío Ben en un callejón bajo la lluvia, tampoco que lo enjuicien y que explote el capitolio, pero me habría conformado con que perdiera la BIP, o pisara un Lego a pata pelada. Algo que le diera más carácter al compadre. Algunos dirán que eso pasa cerca del final cuando debe tomar la decisión más difícil de toda la película, pero sigo encontrando que es demasiado poco el drama. ¿Quizás están esperando la segunda parte? 2) Menos Marvelismo. Quizás esto es quejarse de lleno porque a todos nos encanta el Universo Cinematográfico Marvel, pero me sobraron varias intervenciones de Tony Stark y otros personajes relacionados con Iron Man que mejor ni detallo. Lo que está “de fondo” es bacán, las referencias, esa participación por televisión, etc. Pero Spider-Man es lo suficientemente maestro como para caminar solito, déjenlo en paz. Y eso también lo aplico a la ironmanización del traje de Spider-Man. ¡Es como Iron Man Kids! (Aunque igual me reí, y el palo a la voz de Batman fue muy gracioso, reconozcámoslo). Y finalmente 3) El peliculismo. Quizás esto es culpa de Sam Raimi, pero de verdad eché de menos el ingenio y la maestría audiovisual fliméfila. Hacia el final hay una batalla que transcurre de noche en un avión con sistema de camuflaje y aunque son dos personajes peleando no más, me costó seguir la acción. De estos tres puntos probablemente a nadie le molesten los dos primeros, pero el tercero me parece imperdonable, señores. Y es el motivo por el que está película no alcanza la perfección. Pero de que es buena, es buena, y todos lo vamos a pasar chancho.

Así que mi veredicto es que corran a verla y pasen las dos horas diez más entretenidas del año, incluso más que Guardians of the Galaxy vol. 2 (creo que esa me gusta más, pero esta es más entretenida, sin duda). Después de esta película hasta los aracnofóbicos van a quedar contentos, y van a botar el Raid y nunca más van a mirar la tina con desconfianza cuando vayan al trono. Cuatrocientos millones setecientas mil catorce estrellas y un Redbull Award al nuevo Spider-Man por andar tan acelerado todo el tiempo. Gracias por leer, cabros.

Spider-Man 2 se encuentra disponible en Netflix ¡disfrútalo en tu Smart TV LG!

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