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Netflix: Documentales que ayudan a comer mejor

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“Eres lo que comes”, dice el dicho. Y al parecer lo que somos es gordos, enfermos y miserables, si le hacemos caso a las estadísticas. No quiero arruinarle el día a nadie, pero la obesidad es considerada una “epidemia”, en veinte años se han disparado los pacientes de Diabetes tipo 2 (la que da por los malos hábitos), y lo que es peor, los cabros chicos están pagando los platos rotos de un mundo adulto que no ha sabido cuidarlos de lo que se llevan a la boca.

No estoy diciendo nada nuevo en todo caso, seguro han leído decenas de artículos que se tratan de estas cosas apocalípticas y desesperantes. Y es que los números son terribles, y nos disparan cosas que van desde “Esta es la primera generación de niños que tiene menos expectativa de vida que la de sus padres” hasta “La obesidad es una enfermedad incurable”. ¿Lo peor de todo? Ambas frases tienen mucho de ciertas.

¿Y bueno qué se puede hacer al respecto? Se preguntarán ustedes. Y como pasa con muchas preguntas del mundo moderno, la respuesta es sentarse a ver Netflix. Porque les traigo justamente una selección de documentales disponibles que abordan este tipo de problemas, ofreciendo perspectivas que van desde lo entretenido/informativo hasta una que puede llevar a cambiar vidas. Y lo digo desde la experiencia personal porque, queridos lectores, me cambió la vida a mí. ¿Más detalles? Claro, vamos viendo:

 Fat Sick & Nearly Dead (2010)

FatSick
Este es un documental que hizo un australiano para registrar su lucha contra la obesidad y las consecuencias nefastas que estaba teniendo en su salud. La herramienta que él escogió para “desintoxicarse”: Los licuados. Según este documental, los nutrientes se absorben mejor cuando están en su forma líquida, así que este compadre decide alimentarse solo a fuerza de verduras y frutas hechas jugo. Lo impresionante es que frente a nuestros ojos el amigo empieza a sentirse mejor y a dejar kilos en el camino, enseñándonos de paso cómo procesamos muchos de los alimentos que nos hacen mal. No hay mucha información valiosa ni nada que nos abra los ojos, pero es una buena experiencia que vale la pena conocer. Tiene segunda parte incluso, en que el mismo compadre nos cuenta cómo siguió su vida después del experimento (la 2 también está disponible en Netflix).

Foodmatters (2008)

FoodMatters

Como el anterior, este mucho más serio y menos vivencial documental se trata de la conexión entre lo que comemos y todas las enfermedades que nos aquejan, haciendo puentes terroríficos que los van a dejar con ganas de comer puras vitaminas. Lo mejor de este documental es lo enfático que es en demostrarnos que todo lo que entra por nuestro tracto digestivo tiene una repercusión en nuestras vidas. ¿Lo peor? Que te deja paranoico y por lo mismo le crees menos que a los demás. Pero estamos de acuerdo, la comida importa. Vaya que sí.

Sugar vs. Fat (2014)

SugarVSFat

¿Qué nos hace peor? ¿El azúcar o la grasa? Los de la BBC decidieron hacer un experimento muy bueno con dos gemelos idénticos que además son doctores. Uno se alimentó solo con azúcares y el otro con grasas, y fueron registrando las diferencias, que van desde sus medidas corporales hasta cómo les afectó el cerebro. Si me preguntan a mí, cualquier experimento que consista en “Alimentarse solo con EQUIS COSA” va a terminar mal, aunque esa EQUIS COSA sea apio. Lo que sí es interesante es ver las pequeñas diferencias que estos dos deliciosos y peligrosos alimentos nos hacen, y verlo en carne propia. Bueno, no propia, ajena, pero me entienden. Igual tiene dos factores que le juegan en contra al documental: a) Lo irresponsable del experimento que le resta un poco de validez a sus resultados (¡¿quién en su sano juicio va a comer solo grasas o azúcar?!) y b) Que hace un pésimo trabajo transmitiendo lo tóxicas que son estas comidas desde el punto de vista audiovisual fliméfilo. En otras palabras, después de ver este documental sentí ganas de comer absolutamente TODO lo que comían los gemelos, partiendo por esas donas glaseadas que muestran en cámara lenta, todo se ve delicioso. Si lo que querían era meterme miedo, BBC, fracasaron. ¿Quieren que les diga cuál de las dos es peor? Vean la película. (SPOILER: El azúcar).

Ted Talks: Saboréalo (2011)

Ted

Ya sé lo que están pensando. Habiendo tanto Netflix para ver, ¿por qué tendrían que escuchar las charlas de un señor llamado Ted? Las buenas noticias son que Ted es el nombre no más, y las charlas las hacen distintos invitados que suelen ser muy sabios y entretenidos. Esta serie de “charlas” es precisamente sobre la comida, y cubre muchísimos temas, desde la lucha del famoso Jamie Oliver contra el azúcar, hasta las repercusiones que la industria alimenticia tiene en el medio ambiente. Si tienen que ver uno solo, les recomiendo que se queden con el primero. Porque como están por leer, el azúcar es el gran demonio de la industria alimenticia y es lo que nos tiene adictos y gordos. El buen chato del Jamie Oliver es uno de los principales paladines y sus argumentos son tan buenos que van a querer botar todos los azucareros a la basura.

Pero el mejor de todos, y el único documental de estos que para mí es capaz de cambiar la vida de las personas, es el que dejé para el final:

Fed Up (2014)

FedUp

Me perdonarán que me ponga personal, pero los que me conocen saben que nunca fui el mismo después de haber visto esta película. Sin hacer experimentos extremos, sin seguir a ningún personaje en particular y con muy buenos argumentos y entrevistas, Fed Up explica de forma clara y muy efectiva por qué la obesidad es una epidemia, por qué a los gordos nos cuesta tanto bajar de peso, y por qué las cosas están cada vez peor si no hacemos nada al respecto. Y la respuesta a todas esas preguntas gira en torno al azúcar. Lo juro. No voy a intentar explicar los por qué (el documental lo hace muy bien), pero solo lo voy a resumir contándoles que de los productos que hay en el supermercado, hasta un 80% tiene azúcar añadida. Al ser el azúcar altamente adictiva, estamos siempre con ganas de consumirla, y al mismo tiempo que engordamos nos sentimos cansados y sin ganas de hacer ejercicio. Y mientras todos sufrimos porque creemos que este tipo de cosas son atributos de nuestra personalidad “débil” y sin “fuerza de voluntad”, la industria alimenticia hace descaradamente lo que hizo alguna vez la industria del tabaco: Usar su poder y negar completamente que la comida que venden es tóxica y nociva para la salud. Suena extremo, pero cuando vean el documental van a entender. Y no van a querer pisar un supermercado en sus vidas. Es tal la fuerza de este documental que yo mismo me embarqué en la misión de dejar completamente el azúcar y los alimentos procesados, y si les interesa los invito a leer sobre esa experiencia AQUÍ y AQUÍ.

Se puede cambiar los hábitos, amigos. Y hay que partir por casa. Buen provecho.

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