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El Libro de la Selva: Regreso a la aventura

Libro de la selva película actuada
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Todo fan de Disney tiene su película favorita, la que muchas veces cambia según la generación en que se nace. En mi caso resulta imposible elegir solo una, siento que fui criada por cada una de ellas y a mis 35 años soy de las que sigue preguntándose, en la mitad del día y a pito de nada: Si Mickey es un ratón, Donald un pato y Pluto un perro ¿Qué diablos es Tribilín?

El castillo de Disney nos dio a nuestros primeros héroes y villanos, junto a las primeras nociones sobre conceptos tan complejos como la familia. La versión animada de “El Libro de la Selva” (1967) ocupa un lugar muy importante en este ámbito, ya que es la primera historia de adopción positiva entregada por Disney, dejando atrás el estereotipo de las madrastras malvadas para enseñarnos que padres son los que crían y entregan valores, más allá de aquellos que comparten lazos sanguíneos o de raza.

Mowgli, el cachorro humano

Mowgli es un cachorro humano criado por lobos, panteras y osos, compañeros de aventuras dispuestos a poner sus vidas en peligro con tal de protegerlo. Es también un niño enfrentado al viaje de la madurez y a la necesidad de encontrar su lugar en el mundo. Una historia aún vigente que hoy encuentra en la versión digitalizada de John Favreau (Ironman, Chef) una más que digna y satisfactoria actualización para las nuevas generaciones.

No es ninguna casualidad que la cinta arranque con una marcha atrás del logotipo del castillo Disney entrando lentamente a una detallada e impresionante selva en 3D. Es casi una declaración de principios de lo que la película se propone, revivir el espíritu aventurero de los cuentos de Rudyard Kipling incorporando respetuosamente el universo de sentido creado por la versión animada de 1967.

Oso Baloo y Mowgli

El nuevo cachorro humano (Neel Sethi) es de carne y hueso, pero todo lo que lo rodea es digital. Una experiencia cinematográfica excepcionalmente hermosa y sin costuras a la vista. Favreau, el director de fotografía Bill Pope y el equipo de efectos visuales dirigido por Robert Legato y Adam Valdez, nos entrega una versión tan realista de la integración de humanos y animales que el hechizo permanece intacto cuando los animales comienzan a hablar.

Es cierto que en esta versión realista de “El Libro de la Selva” quedan atrás muchos de los gags cómicos de la película animada, el que más se extraña es obviamente el de los buitres Despeinao, Oxigenao, Mareao y Zumbao con las voces de Les Luthiers, pero lo que la cinta pierde en rutinas cómicas lo gana en cine de aventuras.

Rey Louie del libro de la selva

La versión 2016 de “El Libro de la Selva” se la juega por el cine de aventuras, un género casi extinto en las carteleras destinadas a toda la familia. La cinta de John Favreau confía en las armas clásicas del género con mucha cámara subjetiva, carreras en espacios abiertos, combates, peligros, supervivencia y heroísmo.

Película del libro de la selva actuada

En esta selva Mowgli está efectivamente en peligro, con un tigre Shere Khan (Idris Elba) persuasivo y aterrador, un Rey Louie (Christopher Walken) digno del mejor Don de la Cosa Nostra y una serpiente Kaa (Scarlett Johansson) que hipnotiza. También cuenta con los mejores maestros, representados por el Oso Baloo (Bill Murray) como el más noble amigo que un niño puede llegar a desear y la imponente vigilancia, tanto narrativa como paternal, de la voz de la pantera Bagheera (Ben Kingsley) capaz de entregarle el toque imponente y dramático a esta grandiosa aventura.

Bagheera y Mowgli

En este guión inteligentemente adaptado, el niño Mowgli es más valiente que en la versión animada, como también lo es el director John Favreau al momento de apostar por un cine que no se conforma con innovar en los efectos especiales y que se preocupa por construir un relato propio, personajes entrañables y aventuras inolvidables. No estamos frente a una reinvención de los cuentos de Kipling, pero tampoco ante la reiteración del guión de la versión animada, estamos frente a una nueva e inteligente mirada, donde hay canciones y diversión, pero también belleza, corazón y oscuridad.

La nueva versión de “El Libro de la Selva” es la prueba de que el cine familiar aún puede ser la entrada a mundos desconocidos y de que Disney aún puede darnos lecciones de madurez y valentía.

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