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El milagro del 2018: ¿Ya vieron The Haunting of Hill House?

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Todo sobre:Netflix

Puede que exagere, pero si usted todavía no ha visto The Haunting of Hill House es lo mismo que si hubiera desenterrado el cuerpo de John Logie Baird y hubiera profanado sus restos y hecho llorar a los descendientes. Él es el inventor de la televisión, por si justo se les olvidó, y sin él no tendríamos series, ni nada, así que gracias por tanto John Logie Baird, de no ser por ti no existiría The Haunting of Hill House. Lo que estoy tratando de decir, es que esta es una serie filete miñón de primer corte, y en vez de estar perdiendo el tiempo viendo otras series que no son The Haunting of Hill House, deberían ponerse de cabeza a ver series que sí son The Haunting of Hill House, como por ejemplo The Haunting of Hill House, en Netflix.

The Haunting of Hill House es una serie dramático terrorosa de diez capítulos. Trata de una familia que, en los años ochenta, llega a vivir a una mansión horrible porque el papá (Elliot en ET) y la mamá (clon de Lana del Rey) trabajan renovando casas y vendiéndolas más caras a gente floja que no quiere lidiar con los maestros. Los meses que están trabajando aprovechan de vivir gratis, y todos salen ganando, especialmente los fantasmas malditos que penan en la casa. Al mismo tiempo, vemos en qué está la familia casi cuarenta años después, en la actualidad. Ahí vamos viendo qué pasó con los cinco hijos, dónde está Lana del Rey, etc.

“Y cuando uno menos lo espera (de verdad) ZUÁCATE”

Desde el principio es muy intrigante, porque uno cacha que pasó algo terrible en la casa con al menos una muerte, y que lo que sea que pasó los dejó a todos más traumados que el actor que hizo de Jar Jar Binks. Es muy triste y trágico ver que esos niñitos tan adorables se transformaron en personas tan dañadas y en permanente estado de necesitar terapia y/o exorcismo. Algunos hermanos están enojados, otros se volvieron drogadictos, otros se volvieron pelmazos, y absolutamente todos siguen viendo fantasmas horribles parados en los rincones, oh me volví a asustar.

Sí, queridos lectores, esta es una serie de terror, pero a diferencia de muchas otras series de terror, esta sí que da miedo. Y del bueno. Punto uno, está muy bien hecha. La casa de verdad se ve espantosa, con unas esculturas de museo que hacen que uno siempre esté mirando en los rincones. Y cuando uno menos lo espera (de verdad) ZUÁCATE, aparece un espectro y uno queda con el infarto atravesado en la espina dorsal.

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“Dan ganas de prender las luces y rociar agua bendita”

La serie está mucho más preocupada de los personajes y de los dramas que de asustarnos, pero cuando nos asusta, dan ganas de prender las luces y rociar agua bendita. (Nota: Si usted es de esas personas que ve cosas de terror para después decir con orgullo “no me dio nada de miedo”, le entregamos por medio de la presente el diploma que certifica que usted señor/a SU NOMBRE AQUÍ aprobó el programa de valentía gallarda con distinción máxima, obteniendo así el título de Wow Qué Seco/a y la eterna admiración de sus pares, etc. Felicitaciones).

Misteriosa y triste a la vez

La estructura en dos tiempos hace que la serie también sea dos cosas. Uno, misteriosa. Y dos, increíblemente triste. Primero hablemos del misterio. Esta serie se toma su tiempo en desgranar el choclo, así que estamos siempre usando nuestra imaginación. No solo buscando fantasmas en los rincones de las escenas, sino además tratando de armar la historia de lo que pasó.

Al principio los capítulos están todos narrados desde el “punto de vista” de alguno de los personajes, así que nunca tenemos la historia completa. De a poco los puntos de vista se van cruzando (a veces incluso vemos las mismas escenas, contadas dos veces según quién estaba presente), y el rompecabezas se termina de armar, con algunas respuestas que llegan recién en el último capítulo.

Sobre la tristeza, solo les voy a decir que esta es una serie donde los fantasmas que tanto asustan son metáforas bien poco disimuladas de los traumas propios de la vida. Casi todas las fuentes de conflicto entre la familia son porque no han enfrentado cosas del pasado, porque se han dedicado a cocinar rencores en vez de tener conversaciones, o porque niegan lo que está pasando delante de sus narices (esto llega a molestar por ahí por el capítulo siete). Y es bien terrible ver que unos niñitos inocentes que claramente son víctimas de las circunstancias, terminaron siendo adultos increíblemente dañados. Pero no se engañen, cuando esta serie termina queda claro que los pobres no tenían otra salida. Estaban condenados desde el minuto en que pisaron esa maldita casa Hill.

A continuación, SPOILERS

Sí, ya me aburrí de la gente que no ha visto esta serie. Ahora vamos a conversar los bacanos. El resto vaya a hacer la tarea y vuelve, o si no, va a perder como en la guerra. Aquí vamos.

No sé si supieron, pero Stephen King le tiró muchas flores a esta serie. ¿Cómo no?, si es una de las mejores adaptaciones de Stephen King que se han hecho, claro que sin basarse en ningún libro de Stephen King. La serie está basada en una novela de una señora llamada Shirley Jackson, que a finales de los años cincuenta dejó la escoba, y que fue declarada como una de las mejores novelas de todos los tiempos por, adivinen, Stephen King.

A lo que voy con esto es que, como adaptación de esa novela, esta serie se toma muchísimas libertades. De entrada, la familia no existe en la novela. Tampoco los dos tiempos, ni los saltos entre ellos. Vayan sacando la cuenta. Lo que la serie toma de la historia original es el pasado de la casa y su naturaleza, además de prestarle nombres a personajes y referencias directas a cosas de la novela (como la manilla de la puerta). La historia de la serie es casi completamente original, y ahí es donde encontramos todo el ADN de Stephen King. Principalmente dos novelas suyas: Cementerio de mascotas e It.

Me disculparán que divague un rato, pero no puedo negarles lo que me pasó. Mientras veía esta serie pensé mucho en estas dos novelas. En Cementerio de animales, Stephen King habla casi exclusivamente de la muerte, y de la familia como una condena al dolor (de la muerte de tus seres queridos). Lo sobrenatural ahí es justamente lo que conecta los dos mundos (muertos y vivos) y resulta tan terrorífica como triste.

La otra novela It se trata de un grupo de niños que se enfrenta a un mal indescriptible (personificado en el famoso payaso Pennywise), y de cómo sus vidas quedan arruinadas en la adultez, lo que los lleva a enfrentar al mal una vez más.

Bueno, adivinen qué serie de terror de Netflix mezcla a la perfección estas dos cosas. Y les voy a contar otra papita. Esta serie tiene uno de los mejores villanos del terror de todos los tiempos.

Uno de los mejores villanos de terror de todos los tiempos

El payaso Pennywise es un villano increíble no solo porque es un payaso con colmillos, garras, ojos de demonio y payaso. La gracia de Pennywise es que es un ser del mal cósmico. Se alimenta de almas y usa el miedo para cazar a sus presas, porque sabe cuál es tu peor miedo y lo usa en tu contra.

Han tratado de mostrar esto en las dos adaptaciones, pero como es algo más descriptible que mostrable, siempre se han quedado cortos. Si uno le tiene miedo a las arañas por ejemplo, Pennywise se transforma en cientos de arañas, para torturarte sicológicamente antes de devorarte el alma (gracias, Pennywise). Por eso a Beverly se le aparece como el papá abusivo, por eso el compadre ve al hermano muerto, etc. Una versión más charcha de esto es Freddy Krueger. Claro que siempre usa las pesadillas como reflejo de la personalidad de sus víctimas y el que esto no funcione o quede ridículo, es muestra de que no se puede hacer ese tipo de villanos y que a la vez, sea realmente escalofriante o que uno se lo tome en serio.

Bueno, los de The Haunting of Hill House lo lograron. Porque en los últimos dos capítulos (recién) entendemos que la casa, esa maldita casa Hill, no solo es un portal entre el mundo de los vivos y los muertos, sino un ente con intención, con maldad, y con el propósito innegable de hacer el mayor daño posible. Entendemos que las torturas han sido deliberadas y que absolutamente todos los miembros de la familia Crain son inocentes porque nunca tuvieron escapatoria posible.

Un monstruo habitado por fantasmas que también fueron sus víctimas. Que además, es capaz de torcer hasta el tiempo con el fin de hacer enloquecer a una madre mostrándole fantasmas de sus hijos adultos, en el futuro. Un villano tan perverso, que se dedicó a asustar a una niñita de seis años durante toda su vida, con un fantasma que no era ni más ni menos que su propio cadáver con el cuello roto. Esto, mis queridos amigos, es horror del más complejo. Y del más espantoso…

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Al igual que Pennywise, esta casa es un enemigo indestructible. Su poder es tan grande, que cuando los hermanos sobrevivientes y el papá vuelven a Hill House en el último capítulo, se siente completamente desesperanzador. Esa sensación de tragedia y de, bueno, miedo, yo no la sentía hace tiempo. Nunca con alguna serie de terror, para serles franco. Qué Walking Dead, qué American Horror Story, qué The Exorcist (sí, tuvo serie).

Por ejemplo, no quería que Luke muriese porque venía sintiendo lástima por el pobre desde el capítulo tres. Quería que todos solucionaran sus traumas y le ganaran a la maldita casa. Y adivinen qué, ¡lo logran! Leí a mucha gente quejarse de que al final se ponía “cursi” o demasiado “optimista”, y filo, es cosa de gustos. Para mí el final fue absolutamente perfecto, y lo que merecíamos todos nosotros por compartir tantos horrores con ellos. Esto lo creo justamente porque creo que el villano de esta película juega demasiado sucio. Con todos. Incluso con los habitantes anteriores.

¿Qué creen ustedes? ¿Hill House es así por culpa de lo que hicieron los habitantes anteriores? ¿O que los habitantes anteriores hicieron lo que hicieron por culpa de Hill House? La respuesta para mí es obvia. La casa es el mal. Todos a su alrededor están condenados, y la mejor solución posible es ponerle un candado gigante, y hacer como que no existe.

Lamentablemente, nosotros lleguamos a esa misma conclusión, justo cuando el único personaje que lo sabía antes que nosotros, muere. Y claro, estoy hablando del papá. Ese señor que odiamos durante la primera mitad, y que le tenemos toda la lástima del mundo al final, cuando se sacrifica por sus hijos a una vida eterna de penar. Por unos hijos que a estas alturas de la historia lo odian y no quieren ni hablarle. “Lamento que el protegerlos me haya impedido criarlos”. Si eso no es buena escritura, no sé nada de la vida.

Saben qué, me emociona hablar de esta serie. Es así de buena. Además, uno le puede tirar flores porque se ve increíble, y porque tiene un capítulo compuesto de cuatro tomas muy largas, muy a lo “La Soga”, pero todo transcurriendo en dos tiempos distintos, con más de diez personajes y con tormentas eléctricas, apagones y apariciones sobrenaturales ocurriendo. En serio, este es para verlo dos veces porque lo increíble de la realización apenas se procesa de lo compleja que es. Una maravilla.

Y para ir cerrando

Si les gusta el género de terror, entenderán que The Haunting of Hill House es un milagro. Y tan bien actuada, con actores tan bien escogidos, y una ejecución tan impecable, que no queda otra más que estar de acuerdo con Stephen King. Ahí quedó Pennywise, eso sí.

La temporada completa de The Hauting of Hill House está disponible en la aplicación Netflix de tu SmarTV LG.

 

 

 

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