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Joyitas de Netflix: “Making a Murderer”

LG
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Sinopis

‘Making a Murderer’ es una serie documental original de Netflix que cuenta la historia de Steven Avery, un hombre de Wisconsin arrestado y encerrado bajo los cargos de agresión sexual e intento de asesinato de Penny Beernsten, a pesar de tener una gran cantidad de coartadas. Después de pasar 18 años en prisión, Avery fue exonerado por una prueba de ADN, que ligaba el crímen a otro hombre, culpable de una lista de crímenes en el Condado de Manitowoc.

Hay cosas en la vida que uno piensa que son del terror como las posesiones satánicas, los payasos en las alcantarillas, las películas de Badilla, y que te lleven preso de por vida por algo que no hiciste. Bueno, eso último ocurre en Making a Murderer, una serie documental de Netflix que pocos conocen, pero algunos dicen que ha dejado a la policía con el traste a dos manos.

Al principio de la serie uno piensa: “…ya, esta cosa debe ser una cuestión policial así que va a ser un poco lenta…“, pero al final del primer capítulo uno se da cuenta que la historia es más entretenida de lo que uno creía, y después lo “entretenido” se medio violento con mentiras, desapariciones, violaciones y muertes. Algo así como un capítulo especial de Mea Culpa pero con mucha sangre y pacos corruptos. Con contarles que Steven Avery y su familia pasan por las penas del infierno para que alguien los tome en serio, porque en este pueblo maldito todos se dan vuelta la chaqueta y prefieren creer que el loco es un asesino, todo porque es pobre y medio lento (¿vieron que es como una película de terror?).

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Lo bueno es que de vez en cuando aparecen unos personajes muy tela que ayudan a los pobres dando sus testimonios, y uno piensa que no todo es taan malo hasta que ¡PUM! termina el capítulo con una acusación en contra del loco y piensas que todo está perdido. Igual hay momentos en que te tiembla la voz y piensas: “ya, pero ¿y si el loco de verdad es un asesino…?“, y ahí todo se va a la punta del cerro y te pones a llorar desnudo en la ducha (no fue mi caso).

Otra buena cosa es que la serie no se queda en la versión del acusado, sino que también tiene todas las evidencias acumuladas en los 10 años que dura la investigación (una década po’), y en más de una ocasión te va a dar rabia porque esto pasa en la vida real, en esta vida donde si te metes con el gobierno te pueden secar en la cárcel. Para que vean que las conspiraciones no están solamente en The X-Files.

La serie es más heavy cuando muestran que los medios de comunicación están en donde calienta el sol, pero cuando el sol quema; ellos hacen que se formen incendios en la vida de alguien. Eso mismo le pasa al gordito sentenciado, porque todos van a verlo cuando le va bien, pero son terriblemente carboneros cuando le pasa algo malo y empeoran las cosas como nunca.

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En resumen, si pudiera pedir un deseo, sería que todo el mundo viera “Making a Murderer“, y así todos supieran que a veces los que están para “protegernos” son los más malos del universo. Algo muy parecido a lo que pasa en House of Cards, pero yo a Kevin Spacey le perdono todo.

Making a Murderer” está disponible en Netflix con 10 capítulos que revelan toda la investigación en contra de Steven Avery, y también todas esas cosillas que los abogados no pudieron mostrar en los juicios. Hay evidencias que son demasiado brígidas que te hacen sentir que estás viendo algo “prohibido” que no deberías ver.

No pierdan más tiempo y vean la serie porque hace unos días anunciaron que van a hacer una segunda temporada continuando el caso y con más evidencias al respecto.

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