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“Making Fun”, la historia de Funko (y de sus fanáticos)

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Todo sobre:Making FunNetflix

Es MUY probable que en los últimos cinco años el regalo que más se repite en cumpleaños, navidades y amigos secretos, sea el de un Funko POP (esos monitos cabezones que representan a conocidos personajes).

A estas alturas ya era momento de que llegara un documental que nos explicara dónde fue que comenzó todo, quién los creó y cómo evolucionó la marca hasta llegar a miles de tiendas alrededor del mundo. Netflix se la jugó trayéndonos Making Fun, la historia de Funko a nuestros Smart TV LG y aquí, en el blog más bacán del universo, te explicamos las claves de este documental antes de verlo.

Cuando la nostalgia es cabezona y coleccionable

Han pasado algo así como dos décadas desde la creación de las figuras coleccionables Funko. Veinte años de crecimiento, ambiciones y ventas extraordinarias que es muy probable que ustedes, queridísimos lectores, conozcan de cerca. Incluso, casi puedo oler ese Funko POP que tienen en la repisa y que los mira atentamente con esos ojos redondos y cabeza enorme, mientras ustedes navegan en su celular… (miedo).

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Una de las grandes proezas de Funko, es hacer que sus figuras se vuelvan coleccionables dentro de un espectro infinito de licencias, marcas y generaciones, que van desde Star Wars hasta Overwatch, o de los clásicos superhéroes hasta los últimos personajes de las películas recién estrenadas en el cine. Ahí es donde Mike Becker comenzó esta gran idea, creando primero una línea de juguetes llamadas Bobble Heads, mucho antes de los conocidos POPS y Dorbz.

Becker –como bien cuenta el documental recién estrenado– siempre tuvo una atracción por los objetos coleccionables retro, artículos de la cultura pop que son reconocidos por todo el mundo, especialmente por aquellos que vinculan la nostalgia a ciertos códigos visuales que recuerdan su propia infancia. El tipo este logró armar una fábrica en el garage de su casa (inspirado por las caricaturas de Hannah Barbera) y creó figuras para posteriormente exportarlas a diferentes rincones de los Estados Unidos, todo y hasta formar una empresa sólidamente lucrativa.

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Probablemente, cuando muchos de ustedes escuchan la frase “documental sobre una empresa”, inmediatamente se les venga a la cabeza una idea latera sobre cómo un negocio se volvió rentable, donde las cifras, gráficos y números son lo más llamativo en una hora y media de información visual. En Making Fun, la historia de Funko, uno encuentra casi lo mismo que en un capítulo de The Toys That Made Us, pero mucho más moderno y personal. Es decir, este documental es re-contra-entretenido y le da un valor agregado a las figuras que tenemos en casa: donde fueron creados, qué dicen los actores que dieron vida a los personajes que fueron inmortalizados en las figuras, cómo es la vida de los coleccionistas de los Funkos, etc.

A propósito de los coleccionistas: debo decir que fue una sorpresa enorme descubrir cómo mantenían ordenadas tantas figuras en espacios –a veces– tan reducidos. Por lo bajo, un verdadero coleccionista tiene en su poder algo así como 1.000 figuras de diferentes personajes, y a veces, diversas versiones del mismo.

En una visita que tuvo Mariano Hernández, Territory Sales Manager Latam de Funko a Chile, declaró que el mercado de Funko en nuestro país “es uno de los tres más importantes de Latinoamerica”. Respecto a eso, cabe pensar que en Chile tenemos un interés particular por adquirir todo lo que tal vez en otra época tuvimos de forma escasa. Valor comercial versus valor sentimental.

Gerde52, coleccionista de estas figuras y conductora de Los Peliparlantes de Nerdix, explica por qué en Chile somos grandes consumidores de esta línea de figuras:

“Sin duda creo que la lejanía respecto a otros lugares nos hace apreciar las cosas venidas desde afuera, sobre todo si son figuras de personajes famosos que quizás nunca conozcas, porque aquí no te los puedes topar en la calle así como así…”.

Volviendo al tema que nos reúne, una de las grandes gracias de este documental es ir conociendo la vida de las personas que coleccionan Funko POP sin medir gastos, ni espacio. Personas comunes y corrientes que ven en las figuras una manera de cerrar el círculo de felicidad en sus vidas, y que muchas veces se ve interrumpido por golpes de la vida o enfermedades. Entre ellos, se puede destacar a una chica fanática de Star Trek que fue diagnosticada con cáncer justo después de comenzar su gran colección de Funkos. Un boxeador que tras los rings vive una vida muy light y kawaii, juntando sus figuras favoritas. Y una pareja de novios que son parte de la “elite coleccionista” reconocida por la misma marca Funko. Todos quienes, de alguna u otra manera, han formado una especie de comunidad en torno a una sola pasión.
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Además de las personas “comunes y corrientes”, encontramos a algunos famosos que también se han sumado al coleccionismo o que confiesan como ha sido el cambio del simple autógrafo sobre papel, a un autógrafo sobre el funko pop. Ahí es donde personalmente creo que Funko metió el gol, tomando las licencias y volviéndolas a su favor. Personajes de la alfombra roja como Alice Cooper, Jason David Frank (Power Rangers), Walter Jones (otro Power Ranger), Kevin Smith y el mítico Robert Englund (Freddy en Pesadilla en la calle Elm), avalan la teoría.

Concluyendo

Una de las cosas que no me parecen tan bien logradas, es el extraño montaje con el que se hizo el documental. Da la sensación de que de vez en cuando saltamos repentinamente de las interesantes entrevistas a fanáticos (funatics), a un mar de ego con los fundadores hablando un 90% de lo importante que fue “su amistad”, “su convicción”, “su humildad”, etc, etc.

En conclusión, este documental es bueno para ilustrar el concepto de Funko (y dan más ganas de seguir comprando figuras jajaja…), pero se pierde un poquito en dar a conocer la relación de los coleccionistas con la marca, versus el comercial que realmente es este documental.

El largometraje dura 1 hora y 39 minutos, dejando en claro que el rey de las figuras coleccionables de hoy en día son los Funko POP. Encerrando la nostalgia a figuras de vinilos y que ahora tenemos la oportunidad de ver en total dimensión gracias a Netflix.

¿Lo vieron?, ¿lo verán? ¡Esperamos sus comentarios!

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