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Momentos Épicos: “House of Cards”, el día en que Claire quebró a Frank Underwood

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House of Cards nos ha dado excelentes momentos dramáticos en las cuatro temporadas que lleva en sintonía. Uno de los más angustiantes es el quiebre entre los dos protagonistas al final de la tercera temporada y que nos dejó con una tragedia personal durante un año. ¿Lo recuerdan?.

En algún momento de la serie uno piensa: “¿Qué más puede pasar en una serie que ha hecho todo?“; House of Cards se inicia cuando Frank Underwood (el tío Kevin Spacey) decide llegar a lo más alto del poder político, aun cuando eso implique sacar al recién electo presidente de los Estados Unidos. Su esposa Claire (Robin Wright) es su brazo derecho, su carta bajo la manga, su cómplice y su todo. Entre los dos han logrado cosas que nadie se atrevería a hacer en una jungla tan peligrosa como es la política norteamericana.

En algún momento de la serie nos cuentan que había un acuerdo entre Claire y Frank al momento de contraer matrimonio, “lo que yo hago por ti, luego tú tienes que hacer por mí…“. Sin embargo, luego de alcanzar la presidencia, Frank olvida todo y arremete en contra de Claire con duras palabras que destruirían la relación al menos hasta la temporada siguiente:

“¿Quieres que tome la iniciativa?. Bueno, tomaré la iniciativa, te subirás al avión mañana e irás a Nueva Hampshire, sonreirás, darás la mano y besarás bebés. Y estarás a mi lado parada, ¡y serás la primera dama!, y lo harás todo el tiempo. No me importa un carajo si vomitas en tu tiempo libre.”

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Es en este momento en que Frank Underwood, el depredador más grande de House of Cards es devorado por su propio ego e intenta someter a Claire como una de sus herramientas. Pero ojo, Claire no está dispuesta a tolerarlo. La temporada termina con la primera dama haciendo abandono del lugar, y dejando a Frank con el peso de las próximas elecciones encima a merced de todos sus enemigos.

Lejos de su marido, Claire es una mujer que “a veces” deja ver sus sentimientos para liberar el lado humano que lleva adentro y por ende, son momentos en que es naturalmente vulnerable. Por ejemplo, cuando se acuesta con el escritor, entregándose a los brazos de alguien que la hace sentir deseable o cuando su madre en su lecho de muerte le dice que su muerte podría servir para “ganar puntos” en las próximas elecciones. Son momentos muy humanos y personales, pero que son pausas de aire antes de volver a ser la primera dama.

Claire Underwood es una mujer a las que hay que temer. Es una mujer fría y muy cauta en lo que hace o dice, porque que en el fondo sabe que sus sentimientos están en “segundo plano” cuando se tiene que conseguir el poder. Incluso, la misma actriz ha dicho que su papel está inspirado en Lady Macbeth, la noble escocesa de Shakespeare que confabuló la muerte de un Rey para que su marido subiera al trono.

Reconozco que cuando terminó esa temporada me pasé todos los rollos del mundo. Creí que Frank iba a matar a Claire, que Claire podría postularse a presidenta o cualquier cosa que los hiciera separarse para siempre y convertirse en una amenaza el uno del otro. Pero no pasó, porque durante la cuarta temporada (estrenada a principios de este año) ocurrieron tantas cosas que nos hacen pensar que somos nada frente a la serie de Netflix, y que nadie puede anticipar nada.

Si la pregunta era si podrían sobrevivir separados, la respuesta es . Pero, ¿conseguir el poder?, imposible. Claire muestra su garras y complica una y otra vez a Frank en plena campaña presidencial, hasta que Francis es abatido por un intento de asesinato, y ahí es cuando en un lecho de debilidad y sufrimiento los dos hacen las paces para continuar trabajando juntos. En el fondo, todos sabemos que esta cuestión se trata de los dos, porque si uno falla el otro también, y porque los demás son presas fáciles en “la casa de naipes”.

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Claire quebró a Frank, y lo obligó a bajar los humos para recordarle que sin ella no es nadie. Y ahora, habiendo enfrentado una dura separación (para ellos y nosotros), nos resulta difícil creer que algo o alguien los pueda detener.

Fin de la cuarta temporada, y la crisis matrimonial termina con la idea más fría que ha ocurrido hasta ahora en la serie; sembrar el terror con un llamado a la guerra, aún cuando eso signifique “sacrificar al pueblo” con el fin de saciar el hambre de poder. Ese final me dejó helado, y con un largo escalofrío en mi espalda. ¿a ustedes no?

Volviendo atrás, el capítulo 13 de la tercera temporada es uno de esos capítulos que te hace pensar en el daño que uno puede causar si no mira alrededor antes de actuar. Ok, House of Cards no es precisamente una de esas series que te hace replantear la vida, porque de partida nadie tiene la vida de un “político corrupto”. Pero todos tenemos a “esa persona incondicional”, que de irse de nuestra vida podría destruir todo lo que se ha construido. En House of Cards no hay espacio para el amor matrimonial, pero es inevitable no sentir lástima/cariño/admiración por los Underwood, porque su complicidad es algo que todos quisiéramos tener en nuestra vida, tarde o temprano.

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Frank y Claire Underwood son el tipo de villanos que nos encanta ver, al igual que Walter White, Dexter o Los Soprano, vulnerables a veces pero más perros que nunca al momento de devorar a quien se ponga en su camino. Total, al final del día pueden fumarse un cigarrillo “a medias”, y comportarse como quienes son realmente; unos socios que dependen el uno del otro en las buenas y en las malas.

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