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Ñami: ¡8 Veces en que Quentin Tarantino nos abrió el apetito!

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A todos nos gustan las películas de Quentin Tarantino. Ya sea por sus personajes inolvidables, por sus diálogos increíbles, por su violencia tan buena para mezclar decenas de películas y de influencias, o por sus bandas sonoras siempre inesperadas, sus películas son para gozarlas completamente de principio a fin, no digan que no.

Pero hay algo que siempre ha pasado inadvertido para todos los críticos de la obra del señor Tarantino, pero no así para los espectadores, estoy seguro: Su devoción por la comida. No me vengan con cosas, este compadre ama tanto las películas viejas italianas como ama zamparse cualquier comida que le pongan delante, y no hay persona que vea sus películas que no sienta la guata gruñirle en alguna de estas escenas. Por eso decidí hacer un ranking con las 8 Veces en que Tarantino me ha dejado con antojo. A veces son comidas simples, otras veces son cosas que ni siquiera me gustan, pero una cosa es segura: Tarantino sabe provocar al espectador, aunque lo que provoque sea un hambre incontrolable.

Vamos viendo.

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8- El vaso de leche en Inglourious Basterds

Alguien contrate a Quentin Tarantino para que haga campañas del consumo de lácteos y apuesto que hasta los intolerantes a la lactosa correrán al pasillo helado del supermercado. ¿Se acuerdan cuando Hans Landa se toma ese apetitoso vaso de leche al comienzo de Inglourious Basterds? Entre su actuación de disfrute máximo y el diálogo con las alabanzas que le regala al granjero, uno queda listo para estirar la mano y hacer salud tomándose ese vasote al seco. ¡Hasta pide repetición! Y uno ahí con su vaso de bebida lamentando que el líquido no salió de una vaca. ¡Maldito Tarantino!

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7.- Los nachos en Death Proof

Algunos dirán que la presentación de Stuntman Mike comiéndose con los dedos esos nachos con queso, crema y jalapeños es algo asqueroso que debiera causarnos repulsión, pero la verdad es que nunca en mi vida me habían dado tantas ganas de comerme unos nachos con queso, crema y jalapeños. La secuencia puede ser un buen comercial a favor del uso de cubiertos y servilletas, pero también es un comercial que promueve esta deliciosa comida chatarra que tanto les gusta a los gringos. No vean esta escena con hambre, es mi consejo.

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6.- El milkshake de cinco dólares de Pulp Fiction

En Pulp Fiction, John Travolta hace mucho hincapié en lo caro que es el milkshake de cinco dólares que pidió Mia Wallace. Eran otros tiempos, claro, porque hoy en día diría que son hasta más caros, pero el punto es el siguiente. Cuando le llevan el milkshake a la mesa y el compadre lo prueba, es claramente una de las cosas más deliciosas que ese personaje ha probado en su vida, y el Jack Rabbit Slim es un restorán tan ondero y bacán, que yo pagaría todo lo que tengo en mi vida por tomar de ese mismo milkshake. Lo que pasa después en la película es bastante terrible para los dos personajes que probaron ese milkshake, pero si ese es el precio que hay que pagar por probar esa malteada, que así sea.

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5.- El estofado de Minnie en Hateful Eight

Alguien dele un Oscar a Tarantino por hacer apetitosa una comida que usualmente le da arcadas hasta a los buitres: La comida de los vaqueros. El estofado de Minnie se ve como cualquier estofado, la verdad, pero los personajes comen con tantas ganas (y con cucharas de palo, más encima) que uno no tiene opción más que ponerse a salivar deseando haber nacido en esa época del demonio. Con un estofado así no debe haber sido tan malo.

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4.- El schopito en Django Unchained

Y de nuevo tenemos a Hans Landa haciendo delicioso algo que usualmente me da lo mismo lo juro. En este caso se trata de un schop, que el mismo Hans Landa se encarga de servirle al sediento Django. Ya sea por el diálogo persuasivo o por los primeros planos del compadre sacándole la espuma al schopito, lo cierto es que no hay nadie delante de esa pantalla que no sienta deseos incontrolables de probar esa delicia ámbar en jarro transparente. Si se retira del cine, Tarantino podría hacer comerciales para la industria alimenticia y de bebidas, y en cinco años toda la población moriría de obesidad y alcoholismo súbito.

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3.- El strudel (con crema) en Inglourious Basterds

La verdadera maldad de Hans Landa no está en su incansable caza de víctimas, no señor, está en su labia, y en la capacidad que tiene de venderle cualquier cosa a su interlocutor. En este caso, un strudel, pero con crema. Lo último que la pobre Shosanna tiene en mente es zamparse un strudel, pero Hans Landa se asegura de que lo haga, y no descansa hasta que le ponen crema encima con ese tenedor finolis, en un primer plano capaz de matar a la gente de puro antojo. Ese sí que es un bingo, Landa.

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2.- La hamburguesa Big Kahuna en Pulp Fiction

Y esta sí que es impresionante. Nunca he visto Pulp Fiction sin que me den unas ganas incontrolables de probar esas “hamburguesas hawaianas” que están desayunando los cabros del maletín. El que Jules L. Jackson le pegue el mordisco con tantas ganas unido a su discurso sobre tener una novia vegetariana hace que uno quiera correr a hacer fila en el antro de sánguches más cercano. Pero no con cualquier hamburguesa, no. Tiene que ser una Big Kahuna. Dios mío.

Lo cual nos lleva al plato que más antojo ha dado en todas las películas de Quentin Tarantino.

Aquí va:

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1.- La venganza, el plato que se consume mejor frío, en Kill Bill

Tal como reza el cartel al comienzo de Kill Bill, “La venganza es un plato que se consume mejor frío”. Y debe ser el mejor plato que ha mostrado Tarantino en todas sus películas. Fue tan así que las siguientes películas que hizo también se trataban de lo mismo (los “basterds” se vengaban de los nazis, Django de los esclavistas), y no hay nadie que no haya por lo menos pensado en escribir su propia lista de venganza, tal como lo hacía Uma en la película. Es cierto que uno no sabe artes marciales, y que probablemente nos auto decapitemos si tomamos alguna vez una Hatori Hanzo, pero siempre podemos fantasear con enfrentar a nuestros propios Crazy 88 con todo el estilo y habilidad de nuestra querida [BEEEEEP].

Si se les abrió el apetito, pueden encontrar las siguientes películas de Quentin Tarantino en Netflix: Reservoir Dogs, Pulp Fiction, Jackie Brown, Kill Bill, Kill Bill vol. 2, Inglorious Basterds y From Dusk till Dawn.

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