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[Netflix Review] Everything Sucks!, imposible no amarla

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Se acaban las vacaciones, los niños vuelven al colegio y marzo del 2018 no viene solamente con la mala onda que frecuentamos escuchar en la tele. Netflix rompe todas las murallas de negatividad con Everything Sucks!, la nueva serie inspirada en los fluorescentes años 90′ y que trae una historia tierna como ninguna.

¿La vemos un rato? Prendan su Smart TV LG, pongan play al VHS que dice Netflix y volvamos veinte años atrás. 

La fórmula que nunca muere… ¡Pero que aún funciona!

Hace harto rato ya que venimos viendo títulos que sacan provecho de la incalculable nostalgia. Usaron los ochenta con proyectos exitosos como Stranger Things, ESO ySuper 8, entre otras más… Ahora, la industria da un giro hacia una década más adelante con un grupo de personajes que recuerdan esos días en que la ropa ancha, MTV, los CD’S, Oasis, los amores del colegio, y los primeros programas masivos de computador, simplemente lo eran todo.

En esta historia, un grupo de niños-adolescentes (lo digo así porque no son ni lo uno ni lo otro) ven pasar sus días en un aburrido pueblo llamado Boring, ubicado en medio del estado de Oregon. Y no es casualidad que el pueblo sea la traducción de “aburrido”, debido a que es un sector poco visitado, y donde sus personajes viven con la esperanza de que una vida apacible es mucho más interesante que la que se vive en las grandes ciudades.

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A nivel de guión, los niños están liderados por Kate (Peyton Kennedy) y Luke (Jahi Di’Allo Winston), quienes sin duda son lo mejor de la serie. Junto a ellos hay un grupete de personajes que aportan en suficiente medida a los principales. McQuaid (Rio Mangini), Tyler (Quinn Liebling), Oliver Elijah Stevenson y Emaline (Sydney Sweeney) son algunos de ellos, por ejemplo.

Si bien casi todo el reparto de Everything Sucks! es muy joven, han recogido experiencias en otras producciones de diferentes tipos y géneros, por lo que al menos muchas de las escenas se vuelven tremendamente divertidas y enganchan lo suficiente para que no podamos soltarlas. Si, el arquetipo de ellos se parece mucho a los de Stranger Things, pero aquí cambiamos los Demogorgon por padres ausentes, y la ciencia ficción por escenarios mucho más entrañables.

“La formula de la nostalgia” puede parecer una idea un poco agotadora después de años persiguiendo estos títulos, aunque Everything Sucks! tiene su qué, algo que hace que valga la pena de forma inmediata y sin rodeos. Estoy casi seguro que ese “qué” tiene que ver con el desarrollo de los personajes de forma íntima, con sus tragedias personales; desde el descubrimiento sexual adolescente, hasta ese inevitable choque con la responsabilidad de la vida casi adulta.

El salto de Kate, y el aprendizaje de Luke

Una de las cosas que más me gustaron (personalmente), fue que encontré en esta historia a dos personajes que me dejaron con el corazón en la mano. No, no porque sea una historia trágica ni nada por el estilo, si no porque el conflicto no está en un romance tradicional de esos que acostumbramos a ver en otras producciones del género.

Kate es lesbiana, y apenas con unos trece años, está recién descubriendo que los chicos no son de su gusto. Es más, muchas veces no puede desviar la mirada de una de las chicas más populares del High School llamada Emaline; quien tiene un increíble parecido con Miley Cyrus. Luke, por su parte, está enamorado de Kate y desea pasar todo el tiempo posible junto a ella en una especie de “friendzone acordada por ambos“. A él no le importa, sin embargo, da para pensar que ese interés de andar de novio con la chica de sus sueños, tiene mucho que ver con la soledad que siente a diario en su hogar, con un padre que solo puede ver en los VHS que dejó grabados en el sótano, y con una madre que trabaja duro para salir adelante.

Es agradable ver que esta serie rompa ciertos estereotipos relacionados a la orientación sexual, el color de piel o la “situación familiar”, con personajes que tienen todo lo que se necesita para prometer variedad y atrevimiento. Así mismo, Everything Sucks! es una producción que debería ser vista por todo tipo de personas, e incluso de forma familiar.

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Otro de los bombazos de la serie, es que tiene la música que al menos los de mi generación Millennial disfrutamos hasta el cansancio (no me apedreen por nacer tarde ja, ja). Hay una escena en particular al final del capítulo dos, donde Luke invita a salir a Kate con un video auto producido por él y con Wonderwall sonando de fondo. Momentazo que –si les soy sincero– me hizo soltar un par de lagrimitas por la atmósfera que se crea gracias a Oasis.

Mucha de esa magia noventera (y del acelerado mundo que comenzó a surgir a mediados de década) se ve representada en la vida de Kate, y en como ella busca desesperadamente su wonderwall (máximo apoyo emocional) en un ambiente cultural donde, por ejemplo, se pensaba que personas como ella automáticamente podían tener VIH por ser homosexuales.

Así es, Everything Sucks!, creada por Ben York Jones (Like Crazy) y Michael Mohan, es una de las mejores apuestas hasta ahora, en lo que va del 2018. Son diez capítulos de puro amor, con 25 minutos cada uno, y con grandes aspiraciones de que esta historia pueda continuar con una segunda temporada.

Después de todo, ¿quién no disfruta viendo una ficción basada en anécdotas de nuestra infancia?

Véala que está buena.

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