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Netflix Review: “Girlboss”

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Sinopsis: Basada en una historia real. La serie cuenta el largo camino que Sophia Amoruso tuvo que recorrer antes de convertirse en una de las mujeres más ricas de Estados Unidos; desde ser una empleada hasta formar un imperio revendiendo por eBay ropa usada y rediseñada por ella misma.

La semana pasada se estrenó por Netflix Girlboss, la adaptación del libro homónimo de Sophia Amoruso, fundadora de la línea de ropa Nasty Gal, que ya prácticamente tiene el mayor imperio de lo que acá llamaríamos “ropa americana re-diseñada“.

Las críticas –nuevamente– han sido un poco duras, pero personalmente puedo decir que me gustó bastante considerando que es un proyecto no tan consumido en el streaming, al menos no tanto como las grandiosas House of Cards, 13 Reasons Why y Stranger Things.

¿Que hay de nuevo entonces con Girlboss? Enciendan su Smart TV LG, y vamos a ver lo que Sophia se trae entre manos…

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Chicas, a los 30 aún se puede ser exitosa 😉

San Francisco es una ciudad hermosa; gente linda, bellas calles, y con muchas historias. Una de ellas, y que vale la pena conocer, es la de Sophia (interpretada por Britt Roberson), ella no logra mantener a flote un trabajo porque simplemente está perdida en este mundo sin saber cuál es su verdadera vocación. Interesante es que se toque uno de los principales problemas de los Millennials (verse obligado a crecer aceleradamente en un entorno poco compatible con sus expectativas), mucho más fresco de lo que pensamos a pesar de que la historia está situada en el año 2006.

Tras conseguir una prenda de calidad en una ganga, decide venderla en Internet a través de eBay, donde consigue una suma importante de dinero, motivándola a creer que es posible hacer de ese “golpe de suerte” (fuente: Lucho Jara) una labor sustentable en su diario vivir. Lo interesante (y divertido), es que estas prendas no siempre eran compradas, ya que muchas de ellas provenían de robos o de basureros, y que posteriormente fueron “mejoradas” por la protagonista de esta historia.

Más interesante es reconocer que esta chica parte prácticamente como una ratita en la basura, y termina facturando casi 100 millones de dólares con 300 empleados en su empresa Nasty Gal. ¿Impresionante no? Ya todos quisieran un chispazo de negocio así.

La cosa es que, originalmente, el libro homónimo de Sophia Amoruso llegó a las manos de Charlize Theron, quien puso un “manos a la obra” con Kay Cannon (guionista en Pitch Perfect y New Girl) para llevar la obra a la televisión. Idea que calza perfecto con sus anteriores proyectos cinematográficos y de cable, porque todas incluyen a personajes femeninos empoderados de su talento y personalidad. De hecho, Theron, Cannon y la misma Sophia Amoruso, encabezan la producción ejecutiva de Girlboss, siendo una de las pocas biopics que están supervisadas por un equipo de mujeres tan bien catalogadas.

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Sophia es adorablemente irritable

Creo que muchas de las malas críticas de esta serie se concentran a propósito del primer capítulo, y mi recomendación en este caso es que no se dejen llevar por la primera impresión.

Girlboss parte desde lo más básico y esencial, aunque de forma apresurada; el carácter de Sophia es atípico a morir, quiero decir que por momentos llega a dar rabia que esta mujer sea tan “pinturita” y que no aproveche las oportunidades que le da la vida en lo que es trabajo y amor. Pero con el correr de los capítulos, uno empieza a encontrarle sentido a su estilo de vida. Es decir, es fácil enamorarse de su personalidad porque carece de cualquier regla establecida, tiene muchos defectos (como todo el mundo), es honesta consigo misma, y un verdadero diamante en bruto.

Es quizás el tipo de chica que todas quisieran ser: diferentes, auténticas y únicas por sí solas. El problema es que nadie se atreve a reconocerlo a tiempo, porque –digámoslo– no es fácil llegar a lo más alto, sin antes ser un referente de las masas, y ahí es donde precisamente la mayoría tira la toalla en el mundo real.

Hay otros personajes que condimentan esta historia, uno de ellos es el mítico Dean Norris (Breaking Bad ) como el papá de Sophia, y el cable a tierra que la invita a ser más responsable con su vida. Es casi como un papá retando a su hija adolescente por llegar tarde del carrete, pero desde un punto de vista mucho más sensible y preocupado que el clásico cliché norteamericano.

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Una cápsula cada media hora

La serie se haría un poco insostenible si fueran capítulos de una hora como Una serie de eventos desafortunados, que con suerte se pueden ver dos sin quedarse dormido en el sillón. Lo bueno, es que Girlboss articula una primera temporada de capítulos que no duran más de media hora, lo cual es bastante agradable de ver en dosis diarias, o de una maratón de día sábado (si así lo prefieren).

Si eres de es@s a los que les interesa la moda, mejor todavía porque la serie es diseño en esencia pura. Girlboss es estimulante para los emprendedores que estén recién comenzando (yo al menos me motivé a seguir adelante con un par de proyectos). A pesar de tener un personaje con bastantes trabas, da para pensar que el límite es el cielo si uno se lo propone.

Espero que si esta serie continúa, muestre toda la carrera de Sophia Amoruso -desde su ascenso hasta el misterioso declive- que como bien se especuló el año pasado, estaba llegando a una posible bancarrota cuando esta producción aún se estaba gestando.

Por ahora, le damos el “dedito para arriba” a Girlboss, y esperamos que Netflix siga por tierra derecha con series adictivas en formatos de micro episodios.

¿Ustedes ya la vieron?, ¿les gustó?

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