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[Netflix Review] ‘The Punisher’, días de furia

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Desde el pasado viernes 17 de noviembre, está disponible la nueva serie de MarvelNetflixThe Punisher. La historia sobre el antihéroe más colérico de Marvel, que promete acción, balas, puños y un drama bélico que hasta ahora no conocíamos en su filmografía.

¿Valió la pena la espera? La vimos, la analizamos y la calificamos sin spoilers.

El Antihéroe que faltaba en la lista

Estamos claros que los superhéroes están de moda. Solo este año ya se han estrenado más de ocho títulos que tienen que ver con personajes justicieros nacidos en los cómics (Logan, The Defenders, Iron Fist, Spider-Man Homecoming, Guardianes de la Galaxia vol.2, Wonder Woman y Justice League, entre otros). Y aunque siguen faltando muchos héroes aún por ver en el cine o la televisión, The Punisher es la guinda de la torta para un enorme banquete de héroes cocinado por Netflix.

Para los que no recuerdan, el debut del personaje (si ignoramos las películas del 1989, 2004 y 2008) fue en la segunda temporada de Daredevil el 2016, en donde Frank Castle se presentó como una especie de enemigo/aliado del ya popular “Diablo de Hell’s Kitchen”, dando luces de que su participación en el universo Netflix daría para mucho más que un personaje secundario.

Jon Bernthal (Baby Driver) interpreta a Frank Castle, un ex marine de la guerra que perdió a su familia en un terrible y confuso tiroteo mientras disfrutaban de un picnic en Central Park (como bien cuenta la historia original de los cómics). Su particular carácter, la hostilidad, el pasado desconocido y su forma de hacer justicia, llamaron mucho la atención de los televidentes (me incluyo), tanto que el streaming decidió darle una serie propia. La séptima de la trama Defenders, y la única con un protagonista sin habilidades especiales.

Así mismo y luego del desesperanzador final de Daredevil, retomamos a un Frank Castle obrero de la construcción, pasando sus días martillando paredes de grueso concreto, solitario cual Wolverine y con el fantasma del pasado atormentando sus sueños a diario… Es en esta intimidad, donde nos permiten vislumbrar la personalidad que no alcanzamos a ver en Daredevil. Furioso, perturbado, contenido; señales de que él no es un héroe tipo Avengers, es más un hombre quebrado por las tragedias.

El detalle es que The Punisher no emprende la cruzada de antihéroe hasta bien avanzada la temporada. Los primeros capítulos intentan introducirnos a la cabeza del personaje probando un poco de esa furia que lo hace ser quien es, y en teoría, esta temporada (trece capítulos bien absorbentes) sirve de lleno como una introducción al personaje desde adentro, desde el dolor que lo convierte en un Castigador.

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Las cosas buenas castigan las malas

Bajo la expectativa que teníamos los nerds sobre The Punisher, la serie logra cosas bastante interesantes, que –como buen fanático– apunto a continuación:

1. Empatía por el castigador:

Parte de esa empatía que sentimos por Frank Castle, es por la sensación del castigo consumado. Ese sentimiento que viene desde un rincón profundamente primitivo del ser humano, como bien intenta explicar el guionista Steve Lightfoot para The Vulture:

“Simplemente es este hombre destrozado por el duelo. Todos nos podemos identificar con el duelo y con perder a alguien”.

Resulta genial que un protagonista elija cruzar la línea de la legalidad para huir de las emociones y no bancarse el asunto de la responsabilidad de ser un héroe. Ahí es donde la serie da al clavo, proponiendo a Jon Bernthal como el tipo rudo y con el caracho de “malas pulgas” que hace tiempo no veíamos en las adaptaciones.

Anteriormente lo habíamos visto en otros roles similares (The Walking Dead, Sicario), pero creo que su versión de The Punisher es una de las mejores encarnaciones que he visto nunca. Así, corta.

2. Castiga la cultura bélica:

The Deer Hunter, con Robert De Niro, nos mostró hace cuarenta años que la guerra podía invalidar psicológicamente de por vida a un hombre común y corriente. Ahora, The Punisher busca sostenerse sobre los mismos cimientos de un veterano de guerra, pero que ve en la venganza una especie de válvula de escape a sus emociones.

De hecho, según cuenta la historia original, Frank Castle nunca fue un personaje que originó sus motivaciones por “culpa de la guerra”, sin embargo este nuevo Frank está ya evidentemente perturbado desde su labor en Kandahar, y su “condición” psicológica empeora cuando su familia es acribillada por unos narcos.

Más allá de la ficción, la serie pone sobre la mesa el concepto de quienes desahogan sus miedos e inseguridades en la cultura bélica y el control de armas. Sí, es verdad que la mayoría de los superhéroes y villanos tienen un grado de locura en su interior, pero Castle -a diferencia de los otros que usan capas y antifaces- engrandece su figura a punta de armas y metralletas sin importar las consecuencias o quien pueda salir herido en el camino. Pues su manera de interpretar el mundo podría resumirse en que “nada importa más que la venganza”.

Quizás lo único que podría decir (de forma muy personal) en contra de la serie, es que los primeros capítulos se hacen muy largos y densos, pensando que es una serie que lleva el nombre de uno de los personajes más rabiosos de Marvel. Cosa que lamentablemente se suma a las críticas desfavorables que cayeron sobre The Defenders y Iron Fist este mismo año.

Sin embargo, y con todo lo que pueda tener en contra, la serie es un intento salvaje de aprovechar un buen personaje como Frank Castle. Da la sensación de que Bernthal encontró al Castigador (y viceversa) en una historia atípica, de esas que nos enamoran porque sí.

Hoy los superhéroes están cada vez más lejos de ser caricaturas, y The Punisher es uno de esos que no necesita “mutar a algo más oscuro” ad hoc a los nuevos tiempos. Él es simplemente así, y haber querido transformar su personalidad, hubiera sido un error garrafal.

Si hasta este minuto no han prendido su Smart TV LG para ver The Punisher, es momento de que lo hagan. Aquí hay una buena historia, un buen actor, un buen personaje y una excelente adaptación. ¿Lo demás? Diría que son detalles.

¿La vieron? Esperamos sus opiniones.

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