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[Netflix Review] Stranger Things 2, más terror que ciencia ficción

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La espera fue larga, y en el camino tuvimos la oportunidad de presenciar la explosiva fama de los actores e, incluso, la visita de Millie Bobby Brown a Chile. Este fin de semana recién pasado, al fin pudimos disfrutar la segunda temporada Stranger Things en una maratón como corresponde.

Por lo tanto (y en un ánimo de sacarnos las ganas), queremos contarles lo que nos parecieron estos nueve capítulos. Sin spoilers y sin verdades absolutas.

Hawkins ya no es el mismo… ¿O sí?

A un año de los acontecimientos en Hawkins, el hermoso elenco de personajes que componen Stranger Things regresan a Netflix intentando recuperar la paz, y suponiendo que con la vuelta de Will al mundo de los vivos (desde el Upside Down), todo va salir perfecto de ahora en adelante. Pues más equivocados no podrían estar, ya que nos damos cuenta que en 2016 solo conocimos la “punta del iceberg” del universo que se ha creado en torno a la serie y sus misterios.

A diferencia de la primera fase, que se basó mucho en la ciencia ficción de Spielberg, esta nueva etapa (sabiamente estrenada en época de Halloween) nos sumerge en una atmósfera mucho más escalofriante y ligada a todas las referencias posibles del terror ochentero. The Lost Boys, Aliens Ghostbusters, suenan fuerte en una aventura donde los protagonistas secundarios toman mucho más fuerza, y donde personajes como Eleven (Millie Bobby Brown) emprenden un viaje de auto-descubrimiento, enfrentando sus demonios y conociendo otras realidades, hasta transformarse en una Súper Punk Elevenal final de la temporada.

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Una de las grandes ideas de esta temporada, es que vemos combinaciones de personajes que antes no alcanzamos a presenciar. Hooper (David Harbour) y Eleven liman sus asperezas como dos titanes con mal genio lo harían: se pelean, conversan, se gritan, pero finalmente aprenden a entenderse como el “complemento familiar” ausente en sus vidas.

Otra de las combinaciones interesantes, es la de el mítico Dustin (Gaten Matarazzo) -que ahora tiene dientes (grrr)- y Steve (Joe Keery). Ambos forman una dupla imparable de humor y galantería, de esas que enamoran al instante. Más, cuando Dutin se convirtió en una especie de icono popular en menos de un año, solo por el carisma que implantó en la serie y por la “mansa fanaticada” que tuvo en redes sociales.

Hay otros personajes nuevos que se suman a esta temporada, como Bob (Sean Astin), que viene a cumplir un rol importantísimo en la vida de Joyce (Winona Ryder), y que en esencia es un personaje con una carga nostálgica heavy para nosotros los viejos, si consideramos que fue parte de la legendaria The Goonies. Ojalá que en las próximas temporadas Netflix siga reclutando a actores de la época, tipo Kiefer Sutherland (¿te cachai?) o su Drew Barrymore, aprovechando que ambos se pasean por series de Netflix. No sé, ahí la tiro…

En resumen, Stranger Things vuelve más cinematográfica y ambiciosa, aunque con el mismo espíritu de siempre. Los nuevos personajes traen la frescura que la serie necesitaba para renovarse en una segunda temporada, y eso se agradece.

Universo expandido… ¡Da para mucho!

Si en algún momento pensamos que la serie podía quedarse estancada tras vencer al Demogorgon, ahora creemos todo lo contrario, al comprender que los hermanos Duffer tenían todo un universo preparado para nosotros.

Esta nueva etapa tiene mucho que ver también con el crecimiento de los personajes. El grupo compuesto por los niños está herido por la partida de Eleven, y se siente reacio a la idea de incluir a Maxine (Sadie Sink) –la nueva chica de la clase– en el grupo. Solo Lucas (Caleb McLaughlin) está abierto a la idea, mientras que Mike (Finn Wolfhard) sigue siendo el corazón del club; el pilar que provee protección a Will, quien aún no deja de pensar en Eleven…

Esta temporada tiene una cuota de romance importante y debe ser porque nuestros cabros crecen de forma acelerada y los sentimientos de la adolescencia comienzan a aflorar. Total, los ochenta también tienen mucho de eso, y Stranger Things aprovecha de tomar todo lo que pueda llevarnos de vuelta a la era de la laca y los lentos. Bien ahí.

Con respecto al Upside Down: muchas de las dudas que quedaron pendientes en la temporada pasada, ahora quedan resueltas de forma completa.

También se abren posibilidades de que esta dimensión traiga una nueva línea de monstruos y criaturas que, por el bien de los personajes, son mejor dejarlos encerrados. Por dar un ejemplo, en la primera temporada teníamos al Demogorgon que representaba a un animal instintivo, como el Xenomorfo de Alien que asechaba a los enemigos desde la oscuridad. Ahora no solo tenemos más versiones del Demogorgon, a ellos se suma una versión “lovecraftariana” con tentáculos enormes y largos que absorbe el lado sensible o “mental” de sus víctimas (el Mind Flayer).

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No voy a seguir adelantando más detalles al respecto, pero hay cosas como estas y otras más que son dignas de un análisis nerd para debatir en una sobremesa.

Así es que quedan invitados a disfrutar de la nueva temporada de Stranger Things, disponible ahora en Netflix y especial para ver en tu Smart TV LG en esta época de terror. No decepciona, se renueva solita, y da luces para que la serie dure hasta el infinito

PD: Probablemente, ya muchos de ustedes deben haberla visto en una maratón, y es por eso que me encantaría recomendarle a todos y todas, ver el show especial titulado El Universo de Stranger Things, que busca complementar la serie con entretenidas entrevistas al elenco y los directores. ¿Qué mejor?

Bienvenidos nuevamente a Hawkins, el lugar donde los niños son héroes, los monstruos son invencibles, y donde la cultura pop nos une a todos con orgullo.

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