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[Netflix Review] ‘Tokyo Idols’, prioridades de vida

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Sinopsis: El nuevo documental de Netflix explora el fenómeno cultural de las Idols, adolescentes japonesas que son celebridades pop, cuya fama se debe principalmente a los medios de comunicación, y a una inmensa fanaticada de hombres mayores.

Una cultura que no deja de sorprender

La mayoría son actrices, modelos, cantantes, y aparecen en revistas masculinas como Friday, Shuukan Gendai y Gunon. Ellas son las Idols, y muchas veces las hemos visto en programas japoneses con su forma –kawaii– de ser, encantando a un grupo enorme de fanáticos alrededor del mundo, muchos de ellos, adoradores de la cultura japonesa, del Anime, y del J-Pop.

¿Qué tan malo puede ser todo eso? Pues Tokyo Idols se encarga de desnudar la vida de las artistas, y también de los mismos fanáticos que las siguen a todas partes contra viento y marea. Todo y más tras bambalinas, en la intimidad misma de las Idols.

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La directora Kyoko Miyake busca mostrarnos ese mundo que todos alguna vez hemos visto a través de la televisión -chispeante, energético, lleno de colores- pero desde una perspectiva interna en donde las Idols se esfuerzan a diario para lograr sus sueños.

Para ellas, uno de esos sueños mayúsculos es convertirse en una de las integrantes del famoso AKB48, un grupo musical que va sufriendo intercambios de forma anual, y que pertenecer a sus filas es casi como “tocar el cielo” en el círculo Idol.

Para lograr ese objetivo, las Idols pasan día y noche transmitiendo su vida en redes sociales, y contactándose con sus fanáticos mediante conciertos, meet & greets, y eventos mayormente visitados por los Otakus. No, no es el  tipo de Otaku que conocemos aquí en Chile, y al cual catalogamos de esa forma por ser amante de la animación japonesa y llevar chapitas en la mochila. Estos son hombres maduros (entre veinte y sesenta años aproximadamente), como Koji Yoshida de 43 años, quien dedica su tiempo libre cien por ciento a las Idols. Se trata de una fantasía sexual-cotidiana, en donde Koji y muchos otros, proyectan sus emociones en un personaje pop, dejando de lado la familia, el trabajo y las prioridades que muchos entendemos fundamentales en la vida. Dicho en otras palabras: ellos solo viven, comen y respiran por sus Idols, y son capaces de desembolsar cerca de 200.000 yenes mensuales por ellas, como revela uno de los casos.

Rio Hiiragi, es una de esas Idols que está en crecimiento. A ojos nuestros, pareciera ser una chica aparentando ser dulce, exagerada, casi como una caricatura. Pero es su trabajo ser así y convencer al mundo de que su vida brilla como un arcoíris y nada puede resultar mal en su diario vivir. Es “lo que vende”, y de no hacerlo su fama puede verse amenazada perdiendo fanáticos y votos en un posible concurso de popularidad Idol.

Aunque Rio intenta ser cordial con sus fanáticos, es cosa de ver su cara de incomodidad cuando el periodista le pregunta acerca del constante contacto físico con ellos, pues recordemos que para los nipones el tema del contacto es algo casi sexual. Al menos hasta hace dos décadas el gesto de “dar la mano” era pasarse para la punta. Y también le pregunta sobre su vida sacrificada, siendo que a veces la gloria no es conquistada en el escenario.

Al igual que Rio, hay otras Idols que desde los diez o catorce años conforman bandas entrenadas para lucir un perfil “adorable” para sus fanáticos. Un grupo de ellas aparece en un meet & greet saludando a los fans, sonriendo para la foto, y firmando prints con dedicatorias. Ellos (los fans) las miran y les hablan aprovechando el minuto que tienen para conocerlas, e incluso simulan una conversación como si ellos también fueran niños con la misma edad de ellas…

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Siendo honesto, resulta un poco incómodo ver la gran cantidad de hombres mayores que persiguen, compran y adoran la imagen de una niña, hombres que perfectamente podrían ser los padres o abuelos de algunas de ellas. Pero así es la cultura post recesión económica de Japón, y si bien es algo extraño para Occidente, no deja de ser algo “normalizado” en el lado oriental del planeta.

Más allá de lo que podamos pensar como espectadores, el documental tiene una mirada crítica sobre el mundo Idol. Aunque es sorprendente escuchar que esto no se trata de un simple fanatismo, sino que para los fans las Idols son algo mucho más grande: una pasión, una religión, un estilo de vida con el cual quieren pertenecer e invertir su vida.

También el documental hace hincapié en las razones que tienen ciertos tipos mayores de edad (y otros jóvenes igual) para fascinarse con este tipo de modelo femenino. Temas como la inseguridad, el miedo al rechazo y la poca conexión humana entre la población, ha hecho que varios hombres prefieran un camino romántico ficticio antes de la posibilidad de que puedan encontrar una pareja común y corriente.

Eso por ahora, Tokyo Idols son 88 minutos de pura cultura post moderna. Rara para nosotros, aunque muy exuberante. Cosa que sirve como ejemplo exacto de lo que pasa al otro lado del mundo, mientras nos miramos nuestro ombligo en Chile.

Aplaudido en Sundance, dirigido por Kyoko Miyake (Pigs and Courgettes) y ahora disponible en su streaming favorito.

Prenda su Smart  TV LG, vea Tokyo Idols, y recuerde siempre que los mejores críticos son ustedes mismos.

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