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¡Crítica maestra! Stranger Things (y qué más ver si les gustó)

stranger things
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Stranger Things es la última serie de Netflix que nos secuestró y nos tomó de rehenes durante sus ocho capítulos, que muchos vieron prácticamente de una sentada, y con pausas solo para ir al baño, comer y/o dar señales de vida en la casa para que la familia no llamara a las autoridades.

La serie se trata del clásico pueblo chico donde pasan muchas cosas raras incluyendo un laboratorio ciencioficcioso donde cultivan monstruos (o algo así), una niñita que podría ganarse la beca Charles Xavier y un pobre cabro chico perdido con tres amigotes que lo andan buscando porque los adultos no salvan a nadie. Pero los que ya la vieron saben que todo esto da lo mismo, porque lo único que importa en Stranger Things es la onda. ¿Y qué onda es esa? Pues la onda de una época que ya fue y que le gusta a toda una generación simplemente porque es la época en que dicha generación creció. Hablo por supuesto, de los gloriosos años ochentas.

4793Stranger things niños

Porque Stranger Things no solo transcurre en los ochentas, sino que está hecha con el espíritu de todo lo que se hacía en los ochentas. Desde las cosas más superficiales como la ambientación o la música, pasando por el casting y la fotografía, hasta cosas más de raíz como los temas, el tipo de personajes y lo que vendría siendo una mezcla de todo esto junto: la atmósfera. Stranger Things no parece una serie nostálgica que rinde homenaje, parece una serie hecha en los ochentas, que podría colarse perfectamente en una fiesta donde los invitados son E.T., Stephen King’s It y Los Goonies. Una fiesta en la que suena Cyndi Lauper, se comen suflitos y todos llegan en bicicleta, pero de pronto llega la película Super 8 y al principio pasa piola, pero después todos se dan cuenta de que tiene efectos especiales digitales y la echan cascando, buen intento Super 8, pero esta fiesta es para ochenteros de verdad.

Para muchos de nosotros, Stranger Things es más que una serie de Netflix que devorarse en ocho horas, y se siente un poco como volver a casa. Si sentían que se les caía el carné cada vez más seguido, si ya encontraban que los dibujos animados de hoy en día no son como los de antes, si el revival ochentero para ustedes es más que una moda y es más un estilo de vida, felicitaciones: Están viejos. Pero también felicitaciones por tener Stranger Things y poder descansar en una historia donde los niños salen solitos de sus problemas, donde el amigo chistoso que todos quisimos tener está ahí para nosotros, donde la música de sintetizadores y hasta el Font de los créditos nos reconforta dándonos palmaditas en la espalda y diciéndonos que sí, que todavía tenemos toda la vida por delante.

Strenger things personajes

A medida que pasan los capítulos, Stranger Things va sacando sus influencias y antes de que uno alcance a decir Steven Spielberg la serie ya parece un Grandes Éxitos, de esa década que formó nuestros gustos y quienes somos, al fin y al cabo. Si viendo Stranger Things te acordaste a cada rato de E.T., de Stephen King, de John Carpenter, de Poltergeist, de The Blob, etc. entonces lo más probable es que seas el público objetivo de esta serie, y que ahora mismo estés asintiendo con la cabeza mientras lees estas palabras, y lo más probable es que la pura onda de Stranger Things te encandiló tanto, que no podrías decir honestamente si se trata de una buena serie o de simplemente caíste por amor ciego a tiempos que no fueron.

A mí me cuesta decidirlo todavía, la verdad. Desde Lost que estoy traumado con las series que ponen misterios encima de los misterios y que esperan que uno se quede hasta el final a pura curiosidad, pero se me siguen parando los pelos cada vez que empieza esa secuencia de créditos con esa música.

Eso que está ahí, queridos amigos, es la perfección.

Ya sea que estemos encandilados con la nostalgia o que de verdad estemos ante un clásico instantáneo de la televisión de todos los tiempos, hay que decir que Stranger Things tiene méritos suficientes como para darle una oportunidad (si es que no lo han hecho ya). Uno de los motivos por los que todas estas historias ochenteras nos llegaron fue porque tenían esa “capacidad de asombro” metida en su ADN, y porque toda historia con niños protagonistas hace que lo fantástico se absorba de otra manera, con una pureza que los adultos simplemente no tienen. ¿Podría E.T. hacer volar un montón de bicicletas con adultos pedaléandolas? De poder podría, pero no sería lo mismo, y les aseguro que muy pocos tendrían esas sonrisas en sus caras. ¿Qué harían un grupo de adultos si encontrara el mapa del tesoro de los Goonies? ¿Sería Stand By Me lo mismo si fueran unos pailones peludos los que parten a buscar el cuerpo? ¿Daría miedo ese payaso y/o el clóset en Poltergeist si no fueran los cabros chicos los que lo sufren?

Stranger Things es muy inteligente al identificar todo lo que funcionaba en esas películas y mezclarlo todo, es muy inteligente al escoger un montón de actores que incluso no responden a los cánones de belleza de hoy en día y te hacen sentir “A ese actor lo he visto en otra parte” sin ser famosos. Incluso el único “rostro” de la serie, Winona Ryder, es de alguna manera la “madre” de esta generación, la que abrazó al Joven Manos de Tijera, la que aceptó sin problemas el mundo de los muertos con Beetlejuice, la que conspiró contra los chicos populares en Heathers.

Stranger things critica hermes el sabio

Sigo sin saber si Stranger Things es realmente buena, o si me encandiló su capacidad de recrear no solo una época, sino una forma de contar historias que ya no existe. Yo creo que solo el tiempo me dará la respuesta. Por el momento seguiré gozándola y esperando más temporadas.

Bonus track: recomendaciones para ver después de Stranger Things

Y bueno si son de los que ya se zamparon Stranger Things completita y no saben cómo curarse el síndrome de abstinencia, aquí les tengo algunas recomendaciones para que sigan saboreando lo mismo. Algunas de estas películas son de la misma época en cuestión y que muy probablemente inspiraron Stranger Things, otras son al igual que ella son “recreaciones” de peliculastas que tampoco pueden superarlo. Algunas son para toda la familia, otras son para más grandecitos. Vamos viendo.

Para toda la familia

Monster Squad (1987)

¿Qué pasaría si un grupete de amigos de enfrentan a los monstruos clásicos de Universal? De eso se trata esta película, con muchas cosas que tan bien funcionan en Stranger Things: amigos chistosos, bicicletas, peligros reales para los cabros chicos (Drácula es más terrorífico en esta película que en muchas de las suyas propias) y mucho cariño por el tiempo pasado que en este caso vendrían siendo las viejas películas de Frankenstein, la Momia, el Hombre lobo, etc. No ha envejecido tan bien (el protagonista es un apestoso), pero hay tanto cariño que resulta adorable.

Super 8 (2011)

La carta de amor de Jar Jar Abrams a Steven Spielberg. Un monstruo misterioso anda suelto en un pueblo chico y los únicos que pueden hacer algo son el grupete de amigotes en bicicleta. Me atrevería a decir que es el antecesor directo de Stranger Things y la primera película en rendirle homenaje a esa década tan importante para la cultura plop. El tiempo decidió que esta película era más nostalgia que calidad imperecedera, pero de que uno lo pasa bien viéndola, vaya que sí.

Quisiera ser Grande (1988)

Hasta ahora el patrón común parece ser: “Péndex viviendo aventuras completamente solos”, y ninguna película explora mejor esas posibilidades que Big, sobre un niño que despierta en un cuerpo de adulto después de haberle pedido un deseo a una máquina de feria. El único que le cree es, obviamente, su mejor amigo, pero si todas las demás películas dan nostalgia de otras películas, la increíble actuación de Tom Hanks en esta película da nostalgia de ser un niño. Imprescindible.

Poltergeist (1982)

El mismo año que hizo E.T., Spielberg hizo también Poltergeist, que según él era la versión oscura de la historia de Elliot. Si E.T. era un sueño, Poltergeist era la pesadilla. Y aunque tiene harto cabro chico en bicicleta, esta película se trata más de la familia, y de cómo lo fantástico viene a dejar una escoba que solo se puede combatir manteniéndose unidos. Entre eso y todo lo que pasa por un infante perdido (Carol-Anne), ahí tienen una de las más grandes influencias de Stranger Things. Un clásico de todos los tiempos.

Monster House (2006)

Hace diez años apareció esta película de animación producida por uno de los “padres de los ochentas”, Robert Zemeckis. Fue una de las pioneras en recordar los ochentas con nostalgia, principalmente todo el enfoque de “niños enfrentándose solos al horror”. Para ser de animación y para niños, tiene secuencias bien terroríficas, y no por nada su director terminó haciéndose cargo del remake de Poltergeist. Lamentablemente esa le quedó pésima. Pero esta está harto buena.

ParaNorman (2012)

Esta es la versión mucho más artística, bonita y en stop-motion de Montser House. Otra historia de “Niños solos enfrentando horrores”, rinde homenajes bien explícitos a las películas de los ochentas, partiendo por el pueblo chico y la música de sintetizadores (el ringtone del protagonista es música de John Carpenter, por ejemplo). Para prenderle velitas de lo linda que es, y bastante terrorífica para su público objetivo, los niños.

E.T. el extraterrestre (1982)

Y aquí está. Probablemente la madre de todo este subgénero de niños en bicicleta, adultos inútiles y fantasía en barrios gringos suburbanos. La película que traumó a muchos primero por el terror que provoca (las primeras apariciones de E.T.) y después por lo increíblemente triste del final (la última aparición de E.T.). Verla hoy en día es sorprenderse por lo increíblemente bien hecha que está, una película que ha envejecido mejor que Marisa Tomei y que es probablemente un clásico de todos los tiempos.

Para adolescentes

Generación Perdida (1987)

Aquí las cosas se empiezan a poner más adolescentes. Los cabros chicos ya se juran rockeros, empiezan a querer ponerse aritos, y las bicicletas dan paso a las motos. Y más importante aún, empiezan a aparecer las mujercitas (OMG!). En un sub-género que es casi exclusivamente masculino, las señoritas aparecen y dejan una escoba todavía más grande que los elementos sobrenaturales. En el caso de Michael, el protagonista de Generación Perdida, la minoca es justamente la responsable de que el compadre termine metiéndose en una pandilla de vampiros. Y aunque hay harta moto, harto arito y harto besuqueo, las estrellas de esta película son los hermanos Frog: Unos cazavampiros pre-adolescentes fanáticos de los cómics que no tienen ningún drama en aparecer en la guarida vampírica con estacas y pistolas de agua (bendita). El resto de ingredientes se mantiene intacto: adultos inútiles, pueblo chico, peligros reales ¿Cómo no han hecho un remake de esta película todavía?

The Blob (1988)

Si les gustaron los rockeros y las motos, la onda del pueblo chico atacado por una fuerza misteriosa, y los peligrosos científicos de blanco, entonces tienen que puro ver La Mancha Voraz. Además de todos esos ingredientes ochenteros maravillosos, esta película tiene unos efectos especiales increíbles que siguen filete incluso hasta el día de hoy, y es increíblemente ingeniosa y sangrienta. Una obra infinitamente subvalorada, si me preguntan a mí.

Donnie Darko (2001)

Sigamos: pueblo chico, check. Protagonistas sufriendo todo lejos del mundo adulto, check. Terror y fuerzas sobrenaturales, check. Agréguenle una banda sonora “retro” que es filete, y un volón muy adolescente, y tienen esta película que parece un sueño extraño entre un fanático de la ciencia ficción filosófica y las películas de “colegio” ochenteras. La primera película de Jake “Y Cuándo Me Dan El Oscar A Mí” Gyllenhaal.

Para los más grandecitos

Stephen King’s It (1990)

Ya sé que este es un ranking de películas pero lo que estoy recomendando aquí es la novela, y qué tanto. Yo sé que muchos de ustedes creen que la adaptación de este libro de 1990 es terrorífica, pero por algo puse esta recomendación en la sección “Adultos”. Lo siento pero les voy a reventar la burbuja, cabros: la película (una mini-serie para televisión, de hecho) que hicieron con este libro no asusta a nadie. El payaso es terrorífico, sí. Pero es la idea del payaso lo que es terrorífico, no la película propiamente tal (si no me creen, busquen en YouTube algún clip con el final). Quizás se hayan traumado con la imagen del payaso en la alcantarilla o del payaso con colmillos, pero la novela se trata de un ser demoníaco capaz de adaptar la forma de tus peores miedos. El payaso Pennywise es solo su “identidad de civil”, y hay tantos horrores en esta novela que no se quedaron en la mini-serie, que por favor léanla. O esperen el remake a estrenarse el 2017. Incluyo esta novela aquí por su dinámica: se trata de un grupo de niños que descubren que hay “algo” matando niños, y deciden enfrentarlo por sí solos. Años después cuando todos son adultos, el “Algo” vuelve, y tienen que juntarse de nuevo. La primera parte es básicamente Stranger Things excepto una secuencia climática que nunca vamos a ver en pantalla (los que la leyeron saben de lo que hablo). La segunda parte son adultos volviendo a sus terrores de infancia. Más les vale que les quede buena esta vez.

The Guest (2014)

Esta es otra de esas películas que tienen el alma puesta en los ochentas. Aunque en superficie es más una película de acción (mucho balazo), se trata de un compadre que aparece en un “pueblo chico” y que dos hermanos descubren no es quien dice ser. La banda sonora, la manera de contar la historia, y especialmente el clímax, parecen sacados directamente de los ochentas, y todos aquellos nostálgicos se van a sentir como en casa. A buscarla se ha dicho.

It Follows (2015)

Y esta es otra de terror que respira el aire de otra década (metáfora). Todos nos enamoramos de su estilo que no solo evocaba a John Carpenter en puesta en escena y en banda sonora (sintetizadores FTW), sino también en la relectura del clásico género del slasher. Ya saben, esas películas donde todos los adolescentes que tienen sexo terminan muertos. Esta película se trata de eso literalmente (un “fantasma” que se “pega” por transmisión sexual), y aparte de ser increíble, nos dejó a todos con la nostalgia muy prendida. Clásico instantáneo.

Y finalmente…

Stand By Me (1986)

El mismo año que Stephen King publicaba It, los cines estrenaban la adaptación de Rob Reiner de su novela corta “El cuerpo”. Una de las pocas historias de Stephen King que no son de terror ni tienen elementos sobrenaturales, se trata básicamente de la infancia perdida, desde el punto de vista del adulto. Y por eso la incluí en las películas para grandes. Porque detrás de la aventura, los chistes, y el optimismo que significa tener toda la vida por delante, esta la completa certeza de que todo eso se va a terminar. Porque para los que no se acuerdan, esta historia se trata de un “narrador” que se entera de la muerte de uno de sus mejores amigos de infancia, lo que lo lleva a recordar todo. Porque Cuenta Conmigo es muchas cosas, pero principalmente es un relato sobre la muerte. De la infancia, de los sueños, y de todos nosotros. Aún así, es una de las experiencias más gratas y divertidas que pueden tener delante de una pantalla, sobre todo si recuerdan una época de aventuras sin adultos.

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