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TV Review: Segunda temporada Better Call Saul

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Better Call Saul está cada vez mejor y rankea fácilmente en mi lista de series favoritas del año. No necesita de grandes situaciones para generar tensión, ni litros de sangre para ser violenta, lo suyo está en los personajes, en el tiempo que se toma para todo, en los detalles que crees ver, pero que esconden mil y una interpretaciones distintas; y en el innegable hecho de que todos y cada uno de sus capítulos importa.

La serie superó hace rato la maldición de los spin-off, la sombra de Breaking Bad siempre estará allí, pero basta la mitad de la segunda temporada para constatar que estamos frente a una bestia con garras propias.

Better Call Saul

Partimos la temporada con Jimmy “Saul Goodman” McGill (Bob Odenkirk) tomando sol en la piscina de un hotel, cargando tragos baratos en la cuenta de un huésped que tuvo la mala suerte de cruzarse en su camino, realizando una “estafa” menor, de esas que lo hacen feliz. La escena es lo suficientemente honesta para revivir el recuerdo del Jimmy de la primera temporada, ese hombre que muere por encajar, pero que constantemente es seducido por la vida criminal.

En la primera temporada Jimmy McGill quiso ser parte del sistema y su pasado se lo impidió, no importó cuánto se esforzara y cuán recto fuera, el mundo siempre le dio la espalda. En esta segunda vuelta, las oportunidades le son servidas en bandeja, pero algo en su fuero interno cambió y Jimmy ya no está tan seguro de querer encajar. Saul Goodman late bajo su piel.

Better Call Saul

Una de las cosas que más amo de la serie son los detalles y uno de los más significativos de lo que va de temporada se relaciona con un tazón de café. Kim Wexler (Rhea Seehorn) le regala a Jimmy uno que dice “Al segundo mejor abogado” y éste trata de colocarlo en su automóvil nuevo, pero el tazón no encaja, así que Jimmy decide romper el auto. Una metáfora obvia, si se quiere, del tipo que “no encaja”, pero resuelta en un estilo que solo Vince Gilligan maneja.

Bob Odenkirk as Jimmy McGill - Better Call Saul _ Season 2, Gallery- Photo Credit: Ben Leuner/AMC

Si algo probó Better Call Saul es que la mejor opción para un spin-off es situarse en un mundo que nos resulta familiar y abrir nuevas líneas narrativas. No estoy ocultando la emoción que me provoca volver a ver a Tuco, el Tío Héctor o a los primos Salamanca, pero si no estuvieran la serie seguiría siendo una delicia porque hay un mundo de posibilidades en los regulares de la serie.

Chuck McGill (Michael McKean) el paranoico y cuasi genio hermano de Jimmy, sigue siendo una fuerza determinante en la historia de la caída en desgracia de nuestro abogado, mientras que Kim Wexler crece muchísimo, más allá de la línea romántica, llegando a convertirse en el único contrapunto de franqueza y rectitud que logra mantener a Jimmy alejado de Saul. Kim me interesa en extremo, es una carta blanca, no sabemos que pasará con su historia, pero es fácil imaginar que no terminará bien como todos los personajes en este universo alegremente retorcido.

Better Call Saul

Better Call Saul es la prueba de que no importa el destino final, sino el viaje. He llegado a pensar que eso lo que más me atrae de ella, acá se destruye la lógica del spoiler, nadie puede arruinarme la serie porque lo que importa no son los giros y sorpresas. Conozco el desenlace de esta historia y sé incluso cómo morirán la mitad de sus personajes, porque los vi morir en Breaking Bad, pero eso no le resta ni un grado de emoción y tensión a la serie.

El Show de Jimmy y Mike 

La serie avanza y es cada vez más notoria la latencia de un payaso triste en los ojos de Bob Odenkirk y más perfecta la dupla que va construyendo con Mike (Jonathan Banks). En este punto es cuando emerge el único problema para los que seguimos la serie, sabemos que irá rompiéndonos lentamente el corazón, cada acercamiento en este show de Jimmy y Mike, es un paso sin retorno al triste final que sabemos tendrán ambos personajes.

Better Call Saul

Miramos un choque en cámara lenta, donde estamos emocionalmente involucrados hasta con la carrocería de los autos. Better Call Saul ha sabido convertirse en la comedia más amarga, en el melodrama más divertido y en una de esas maravillas que no puedes dejar de ver.

La segunda temporada de Better Call Saul se encuentra disponible en Netflix y estrena nuevos capítulos todos los martes.

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